La niebla obliga a desviar tres vuelos en Alvedro y complica la penúltima jornada de la terminal como gran nodo aéreo gallego
A CORUÑA
Las malas condiciones de visibilidad obligaron a regresar a Barajas a primera hora de la mañana a los aviones de Air Europa e Iberia y el Vueling de Barcelona tomó tierra en Oviedo
26 may 2026 . Actualizado a las 10:17 h.La meteorología ha vuelto a jugarle una mala pasada al aeropuerto de Alvedro en el momento más inoportuno. Justo cuando la terminal coruñesa afrontaba la recta final de su mes más exigente —asumiendo la mayor parte de los vuelos de Galicia por el cierre temporal de Lavacolla debido a las obras de su pista—, un denso manto de niebla matinal truncó los planes de centenares de viajeros este martes. Lo que iba a ser la plácida penúltima jornada de Alvedro como el gran epicentro del tráfico aéreo gallego se ha transformado en una mañana de desconcierto, retrasos y cancelaciones generalizadas.
Las malas condiciones de visibilidad obligaron a primera hora a frustrar los aterrizajes de tres aeronaves. Los aviones procedentes de Madrid-Barajas operados por Air Europa e Iberia tuvieron que dar la vuelta tras realizar varias esperas en el aire, regresando finalmente a la capital española. Por su parte, el enlace de Vueling procedente de Barcelona tampoco pudo tomar tierra en Culleredo y fue desviado al aeropuerto de Asturias, en Oviedo.
Con los desvíos de los tres aviones, no tardaron en formarse colas de pasajeros en los mostradores de las compañías para saber qué alternativas tenían. La incertidumbre era la tónica dominante a medida que avanzaba la mañana. Poco después se confirmaba la peor de las noticias para los afectados: las conexiones con Madrid de los aviones que regresaron a Barajas se cancelaron, dejando atrapados en Culleredo a cientos de usuarios que debían iniciar sus viajes o regresar a sus puestos de trabajo.
La indignación de los viajeros no tardó en aflorar. El descontento en el vestíbulo de Alvedro era absoluto. Un pasajero afectado por la cancelación de Iberia resumía en el programa Voces de A Coruña, de Radio Voz, la situación: «Sabemos que el avión que venía de Madrid dio vuelta y aquí no hay oficina de Iberia. Estamos llamando a atención al cliente tanto nosotros como el resto de pasajeros y las líneas están colapsadas. La conexión que teníamos con Fuerteventura la perdemos seguro porque solo teníamos una hora de margen y no hay otro vuelo hasta mañana. Peor es la situación de otros pasajeros, que iban a Lituania, a México… Esto es un caos y no tenemos ningún tipo de explicación».
La falta de información en tiempo real era la queja más repetida, afectando también a los clientes de otras compañías como Vueling, cuyo avión fue desviado a Oviedo. «De momento no hay alternativas», explicaba otro de los viajeros que aguardaba frente a las pantallas. «Vimos que los de Madrid dieron vuelta, pero el nuestro aterrizó en Oviedo, pero anuncio oficial de Vueling no tenemos».
Entre el desánimo generalizado, algunos intentan mantener un hilo de optimismo, cruzando los dedos para que el avión desviado a Asturias pudiese retomar su ruta hacia A Coruña en cuanto levante la niebla. «Nos han dicho que por las malas condiciones volvió para Asturias. Por ahora la vuelta no aparece cancelada, a ver si viene hasta aquí. La esperanza es lo último que se pierde», comentaba un tercer pasajero visiblemente cansado.
Fue sobre las 10 de la mañana cuando la niebla empezó a disiparse y las condiciones de visibilidad permitieron aterrizar a los aviones. El primero en tomar tierra fue el Vueling de París, que lo hizo sobre las 9.50 y apenas unos minutos después hizo lo propio la nave de la misma compañía procedente de Gran Canaria.
Este grave contratiempo llega precisamente a escasas 24 horas de que el aeropuerto de Santiago de Compostela reabra sus operaciones tras el histórico parón de 35 días por la renovación integral de su pista de aterrizaje. Durante este período, Alvedro ha demostrado su capacidad operativa asumiendo rutas internacionales y reforzando su conectividad. Sin embargo, el tradicional enemigo del aeródromo coruñés —el manto blanco de la niebla— ha querido recordar su presencia en el descuento, reabriendo el debate sobre la vulnerabilidad de la infraestructura gallega ante las inclemencias del tiempo y la falta de soluciones definitivas para los desvíos reiterados.