Laura Bello García: «Lo reconozco, toda mi vida he sido la niña repelente de clase»
A CORUÑA
Propietaria de la academia de teatro Entre Patas
17 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Su rostro es el de una niña sonriente. «A veces, a los adultos que vienen a clase, cuando les echo una bronca se ríen de mí. No lo hacen por mal, les parece gracioso que ejerza tanta autoridad siendo tan joven. Con los pequeños, si me pongo seria, sí que hacen caso», confiesa Laura Bello García, de 23 años. Una chica apasionada del teatro que hace unos meses montó su primer negocio, una academia de teatro en la que también imparten canto, baile y música a personas de distintas edades. Su precocidad es asombrosa. «Soraya, mi hermana, tiene 20 años, e interpretó el papel del testigo final de la miniserie El caso Asunta. Mis padres, que me ayudaron mucho para sacar adelante la escuela, son empresarios y se dedican al mundo de los seguros, pero a nada artístico», apunta. La palabra que más repite durante nuestra charla es teatro. «Soy dramaturga, porque además de dar clases escribo las obras y las registro. Me gusta el teatro desde que tenía 3 años, así que son 20 años de experiencia», comenta sonriente. Estudió en el CEIP Galán de Oseiro, después en Pastoriza y ya en A Coruña en el Puga Ramón. «Siempre fui la artista, nunca la espectadora. De las que organizaba las actuaciones de fin de curso, hablaba por la megafonía del centro y recordaba a la profesora que había dicho que iba a hacer un examen. Lo reconozco, toda mi vida he sido la niña repelente de clase», afirma.
Una plantilla muy joven
Abrió la academia en septiembre en el Pasadizo del Orzán, otrora epicentro de la movida nocturna. «Le puse de nombre Entre patas porque a las bambalinas les llaman patas y si estás entre patas o estás sobre el escenario o detrás. Como te decía, me ayudaron mis padres, que además fueron los que descubrieron este local y me lo aconsejaron», recuerda. Son las dos de la tarde del jueves y charlamos en una mesa de uno de los espacios del local. «Aquí damos interpretación ante una cámara. Tengo un profesor de baile moderno de 19 años y otra de canto de la misma edad. El de baile latino es algo mayor. En total tenemos 65 alumnos ahora mismo», informa. Además de su escuela, en la que se encarga de la parte teatral, es profesora de extraescolares. «Estoy contenta, pero es mucho estrés. Creo que hemos llegado a muchos sitios sin tener demasiada expectativa. Hoy por la mañana fui con cuatro actores que me pidieron para que fuesen de figurantes a un anuncio publicitario. Estoy gestionando todo esto y contestando a llamadas de números que no conozco, cosa que pensé que nunca iba a hacer», asegura.
El sueño de Mérida
Dice que no para. Que los sábados y domingos por la mañana también da clase. Me enseña el cartel de los campamentos de verano que también lanza como novedad. «Mi tiempo libre lo dedico a dormir. Salgo tarde y tan cansada que es lo único que me apetece. Además, no puedo ver una película para desconectar porque en vez de relajarme me fijo en los planos, en cómo está rodada... Hace poco vi con mi madre Los Bridgerton y sucedió eso. Es como estar trabajando. Lo único que me ayuda es si la película o la serie son malas, entonces desconecto», confiesa. Me habla de un estreno que tiene el día 21 a las 17.30 en el centro cívico de la Sagrada Familia y más adelante en el IES Rosalía Mera. «La obra se llama Se nos va a hacer larga la espera y los alumnos tienen entre 30 y 60 años. El texto es mío, pero los personajes los crearon ellos», destaca. Le gusta más Instagram que Tik Tok, es minimalista, le apasionan todas las obras de Lorca y las tragedias griegas. Dice que su principal virtud es que es responsable y organizada y que su defecto más destacado es estar siempre demasiado preocupada por todo. Solo tiene 23 años y muchos sueños por delante. «Escribí una obra, Las víctimas de Troya, que me encantaría llegar a representar en el Teatro Romano de Mérida». Al tiempo.