«A xente xa non morrea na rúa»

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

Una pareja besándose en la calle
Una pareja besándose en la calle MIGUEL MIRAMONTES

A finales de los ochenta, en los recreos del instituto era normal que tu novio o novia del momento se acercase hasta la puerta de tu centro escolar para aprovechar esos minutos de descanso y retozar a pleno sol

07 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Cojo prestada la frase del grupo The Rapants que, con su habitual gracia y lucidez, dijeron hace unos meses en una entrevista en la revista YES de La Voz de Galicia que «a xente xa non morrea. Estase perdendo iso. Xa non ves “papar” pola rúa». Y va a ser verdad, sobre todo si echamos la vista atrás. Aquellos que hayan vivido la explosión de los ochenta y los noventa en esta ciudad recordarán que, dentro de las relaciones sociales que se daban entre los jóvenes, había esa parte de perreo, sobeteo (como diría hoy Bad Bunny) muy incorporada al grupo. No es que la gente se pusiera a besarse a cada momento y de cualquier modo, pero, en general, era común que en los sofás de las discotecas, en los sillones del pub de media tarde, en las cafeterías, en los portales o a la puerta del instituto una pareja estuviese bien pegada dándose el lote, como se decía entonces. No digo yo que ahora los chavales no hagan lo mismo (o más), que seguro que es así, sino que ya no hay esa natural expresión de tocarse y besarse delante de otros. No sé si estamos en un momento más pudoroso, si el móvil ha hecho que todos se comuniquen de otra manera, pero cuesta, como dicen los The Rapants, ver a los jóvenes abrazados en la pasión.

A finales de los ochenta, en los recreos del instituto era normal que tu novio o novia del momento se acercase hasta la puerta de tu centro escolar para aprovechar esos minutos de descanso y retozar a pleno sol. Las parejas se sentaban en las escaleras, se apoyaban en las barandillas y dejaban que los minutos pasasen entre besos y caricias. Era una foto fija que se repetía en la oscuridad de la disco, pero delante del resto de colegas. Hoy no existe. Tal vez nos hemos hecho más conservadores (o mayores), pero en nuestras calles ya no hay besos como los de antes.