El Ayuntamiento de A Coruña derriba una casa en A Sardiñeira que generó años de inseguridad
A CORUÑA
Okupas, venta de drogas y agresiones son algunos de los capítulos que acumuló en su historial
15 abr 2026 . Actualizado a las 11:56 h.El Ayuntamiento de A Coruña puso en marcha ayer el derribo de la casa abandonada desde hace lustros y en estado ruinoso en el número 25 de la calle Puerto Rico, en la zona de A Sardiñeira. El gobierno local ejecuta esta actuación de manera subsidiaria después de un largo recorrido administrativo y que requirió múltiples trámites, incluyendo publicaciones en el Boletín Oficial del Estado (BOE) ante la imposibilidad de notificar a la propiedad. El final de esta edificación en estado ruinoso supondrá un alivio para los vecinos de la zona de A Sardiñeira. La construcción se encuentra en las inmediaciones del centro cívico de Os Mallos y fue el punto alrededor del que se produjeron diversos sucesos vinculados con la inseguridad ciudadana.
Uno de los más destacados ocurrió en marzo del 2021, cuando una mujer, de unos 35 años y que okupaba la casa, tuvo que ser trasladada al Chuac después de sufrir problemas respiratorios por inhalación de humo. Esto fue consecuencia de un incendio que se produjo en la construcción, mientras que una pareja, que también la habitaban como okupas, fue rescatada por los bomberos a través de una de las ventanas.
Aquel suceso sirvió para enfatizar las críticas por parte de los vecinos, que se mostraron «hartos» de los problemas que acompañaban a ese edificio okupado. Venta de drogas, agresiones con armas blancas o discusiones fueron algunos de los episodios que tuvieron que soportar, y que anteriormente también estaban vinculados a otras casas anexas a este inmueble, que había sido tapiado sin erradicar los problemas.
Además, indicaron que, durante un tiempo, también fue utilizada como «almacén» por personas que después vendían en el mercadillo de A Sardiñeira los objetos allí guardaban. Mientras, la suciedad también fue otro de los asuntos por los que se quejaban los vecinos de la zona, ya que deterioraba la imagen del barrio y atraía a diversos animales, como las ratas.
Ahora, esta demolición servirá para evitar que la construcción vuelva a convertirse en un foco de inseguridad e insalubridad y se une al listado de edificios en situación de ruina a los que se busca una solución.