Silvia Penide: «Sigue llamando la atención ver a una mujer cargando con amplificadores»

FErnando Molezún A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

La cantautora y escritora Silvia Penide es la nueva directora del ciclo «Elas Son Artistas».
La cantautora y escritora Silvia Penide es la nueva directora del ciclo «Elas Son Artistas». MARCOS MÍGUEZ

La cantante y escritora está al frente del ciclo Elas Son Artistas

13 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Los días de Silvia Penide (A Coruña, 1979) tienen 25 horas. Mínimo. Si no, a ver cómo hace para mantener una carrera como música, otra como escritora, tener una faceta como animadora y docente infantil, ser directiva de la asociación Músicas ao vivo y, ahora, asumir la dirección del ciclo Elas Son Artistas, que celebra su novena edición con sinfín de citas como las actuaciones por toda el área metropolitana de talentos femeninos como el de Scarlet Rivera (suyo es el violín que suena en Hurricane de Bob Dylan), Ede, Tchotchke, Stacey Antonel o Rosalie Cunningham, dentro de un cartel que todavía no está cerrado del todo.

—¿Costó asumir esta responsabilidad?

—En absoluto. Fue un «sí, quiero» rotundo. No me lo tuve que pensar, lo vi clarísimo. Además, ahora salgo de estar cuatro años en la directiva de Músicas ao Vivo, con lo que iba a echar de menos estar metida en follones. Estoy encantada de estar peleando siempre en estas cosas.

—Conocía ya el ciclo e incluso había participado en él.

—Lo conozco como artista y como público. Y en ambas facetas me sentí siempre muy bien tratada. Si no recuerdo mal actué dos o tres veces con diferentes proyectos, porque en una ocasión hice hasta un taller de poesía. Y como público he ido a todos los conciertos que he podido. Y tuve la suerte de conocer ahí en persona a algunas artistas que son una referencia para mí, como Mercedes Ferrer o Amparo Sánchez, de Amparanoia.

—Recuerdo entrevistar hace años a su antecesora en el cargo, Yolanda Villa, y decirme que estaba harta de que la gente entrase en su sala, Mardi Gras, preguntándole por el jefe cuando la jefa era ella.

—Es genial recoger el testigo de alguien como Yolanda. Ella se quita siempre importancia, pero al final es una guerrera, una visionaria. Sabe lo que va a funcionar, puede que por pura intuición, y por eso tiene una sala que lleva abierta tantos años. Y para nosotras, para cualquier artista, es un lujazo que te reciba alguien como ella cuando vas a actuar a la Mardi Gras. Y no solo eso, sino que allí tienen a una técnica de sonido, Julia. Es un gustazo, y no es frecuente encontrarte de jefa y de técnica a dos mujeres.

—¿Sigue siendo eso una excepción?

—Sigue siendo así porque son demasiados años los que las mujeres hemos estado fuera del foco. La primera técnica de sonido que me encontré yo fue en Marbella, cuando fui a tocar en el 2008. Y ya llevaba actuando bastante tiempo. Fue algo chocante para mí, y no debería haberlo sido. Y sigue llamando la atención ver a una técnica de luces o a una mujer cargando con cajas de instrumentos y amplificadores. Queda mucho camino por recorrer para que las niñas puedan tener sus referentes. Por ejemplo, en un espectáculo que tengo que se llama Feminino plural le preguntamos a los niños que nos digan diez directores de cine. Y después les preguntamos por diez directoras. Claro, lo pillan y se quedan callados.

—Bueno, este fin de semana hemos tenido un buen ejemplo de una artista llenando el Palacio de la Ópera.

—Claro, Luz Casal. Además su mánager es mujer también, que tampoco abundan.

—¿Fue complicado elaborar un cartel tan completo como el de esta edición?

—El cartel estaba casi cerrado cuando entré, la verdad. Así que me estoy ocupando de lo que queda por cerrar. Como lo de las Artistas do día a día, una iniciativa en la que queremos dar voz a esa tendera del barrio a la que todo el mundo conoce, que tiene la capacidad de alegrarte el día o de contarte cómo era el barrio hace cincuenta años. Son mujeres fundamentales para el entramado social de una ciudad. Por eso queremos darles su espacio. Para ello elegiremos una, mujer de cada concello que participa en Elas Son Artistas y tres de A Coruña. A ver si la gente nos echa una mano para localizar a esas Artistas do día a día.

—Siempre destacan el carácter metropolitano del ciclo.

—Es que al final aprendemos mucho unos de otros. Como artista, he conocido a un montón de personas actuando en otros concellos, ves cómo trabajan, las ideas que tienen. Era una oportunidad que no podíamos desaprovechar. Porque en todos lados hay gente con ganas de hacer cosas.

«Estoy trabajando en una canción sobre cómo nos cuidamos los unos a los otros»

Elas Son Artistas nació con la intención de situar a las mujeres en el lugar que merecen dentro del mundo de la música y las artes. Y llevan ya nueve ediciones.

—El año que viene será la décima edición. Habrá que celebrarlo...

—Ya tenemos unas cuantas ideas. Quiero darle un sitio a las mujeres productoras. Yo todavía no he trabajado con ninguna. Y las hay, como Bea a de Estrella, que tiene su propio estudio de grabación. Ideas no faltan. Pero lo que queremos es que siga creciendo el ciclo, que se sumen más concellos y que no falten los patrocinios, claro, que son fundamentales, porque gracias a las empresas que colaboran con nosotras podemos pagarles dignamente a las artistas.

—¿Y de lo suyo? ¿Algún disco o concierto a la vista?

—Le doy a todo, tengo un pie en cada sitio. Justo ahora estoy grabando un par de temas nuevos. Uno es una revisión de una canción que ya tenía a la que le he dado una vuelta de tuerca. Y el otro es inédito, y espero que tenga buena recepción porque trata de algo muy importante, del cuidado. No solo cuidarnos a nosotros mismos, sino a los que nos rodean, los unos a los otros. Quiero dar una visión colectiva para que la gente reflexione. Y en mayo arrancaremos una gira que va a llamar Los Cuidados. Haremos una fiestecita de presentación y ya tengo cerrados unos cuantos conciertos para verano.

—¿Y su faceta literaria?

—Tengo uno que saldrá en breve, pero depende de la editorial. Y va precisamente de eso, de cuidarse. Se titula El cuidado es medicina, y en él hablo de las auxiliares de enfermería —yo lo fui durante bastante tiempo—, un gremio tan necesario como denostado al que quería rendir un homenaje.