Playa Lago, la singularidad del único arenal con ascensor de la comarca de Betanzos
A CORUÑA
El elevador da servicio a los vecinos de la urbanización superior
05 abr 2026 . Actualizado a las 14:17 h.La erosión y el reciente movimiento de tierras registrado en la zona de la playa Lago, situada entre los núcleos de Miño y Perbes, ha vuelto a poner el foco sobre una de las singularidades más llamativas de este enclave: se trata del único arenal de la zona que cuenta con un ascensor de acceso directo.
La particular orografía del lugar, con la playa situada a una cota inferior respecto a la carretera, contribuye a que pase relativamente desapercibida para quienes transitan por tierra. Sin embargo, esta discreción contrasta con su mayor visibilidad desde el mar, donde resulta fácilmente identificable para navegantes. También es conocida por bañistas que buscan alternativas más tranquilas y menos masificadas frente a otras playas cercanas, como la concurrida playa Grande o la más familiar de Perbes, que concentran la mayor parte del turismo durante la temporada estival.
El uso de este arenal está estrechamente condicionado por la subida del mar. Resulta imprescindible consultar la tabla de mareas antes de planificar la visita, ya que con pleamar la playa queda prácticamente inutilizada. En esas circunstancias, el acceso se restringe de facto a las más de cincuenta familias propietarias de viviendas en la urbanización Playa Lago. Antes, el cámping de la zona también con unas escaleras directas, que muchos bañistas utilizan, si bien estos dias está cerrada. Por ello, con las mareas altas, la playa adquiere así un carácter casi privado.
Para el resto de los usuarios, el acceso presenta ciertas dificultades. El paso peatonal, que no está adaptado, se encuentra en un lateral del aparcamiento junto a la carretera provincial DP-4803. En la actualidad, esta vía permanece cortada en un tramo de aproximadamente 450 metros debido al corrimiento de tierras, aunque se ha habilitado un desvío provisional que conduce hasta las inmediaciones del acceso a la playa.
El itinerario hasta el arenal es estrecho y, en algunos tramos, la vegetación —especialmente las silvas— invade parcialmente el recorrido, dificultando el tránsito. El camino desemboca en una zona de escaleras que dan paso a un descenso más abrupto sobre un montículo de piedras. A la izquierda de este punto se alza el elemento más singular del enclave: el ascensor.
Se trata de una infraestructura plenamente legal que, pese a su evidente impacto visual, ha sido asumida con naturalidad por los vecinos de la zona. El ascensor funciona mediante llave y está reservado para los propietarios de la urbanización, lo que refuerza el carácter exclusivo del acceso en determinadas circunstancias.
Según indica la Demarcación de Costas, esta estructura se encuentra en terreno privado, fuera del dominio público marítimo-terrestre, y fue construida con anterioridad a la promulgación de la Ley de Costas del 28 de julio de 1988. El ascensor se asienta sobre una plataforma de hormigón diseñada para protegerlo del embate del mar y está delimitado por una verja que lo separa del propio arenal. Hoy ha perdido su razón de ser, ya que no el resto del cierre ha desaparecido.
A la espera del proyecto técnico que permita abrir de nuevo la carretera DP-4803
El corrimiento de tierras registrado sobre la playa de Lago ha dejado dos grandes damnificados: Eduardo R. Filgueiras, propietario de un chalé que ha quedado completamente inservible tras desplazarse ladera abajo cerca de seis metros, y los usuarios habituales de la carretera provincial DP-4803. Desde finales de febrero, cuando el agravamiento de la situación obligó al corte total del vial por motivos de seguridad, numerosos técnicos especializados han visitado la zona para evaluar la estabilidad del terreno y determinar el alcance real del deslizamiento.
Asimismo, diferentes compañías de servicios básicos, como las de suministro de agua y electricidad, han inspeccionado el área para comprobar posibles daños en las infraestructuras y prevenir nuevas incidencias. Los vecinos de las inmediaciones, preocupados por la evolución del terreno, han instalado testigos para controlar el avance de las grietas que ya han provocado hundimientos en varios puntos de la carretera. «Non se moveron», asegura Santiago, residente en la parte superior del tramo afectado
Por su parte, la Diputación, como titular de la vía, ha encargado un estudio geotécnico y geofísico exhaustivo. Los resultados de este análisis serán clave para la redacción de un proyecto de intervención .