Gerardo Quintela: «La hostelería es muy esclava, pero voy a abrir otro local»

A CORUÑA

Gerardo Quintela, hostelero de la calle Alameda de A Coruña
Gerardo Quintela, hostelero de la calle Alameda de A Coruña CESAR QUIAN

Está al frente de un bar en la calle Alameda y en pocos meses inaugurará otro clásico en la calle Riazor

15 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Le gusta tener tiempo para compartir con sus hijos, que tienen 12 y 8 años. «Todo mi ocio es estar con ellos», sentencia. Pero trabaja en un sector en el que la conciliación siempre es complicada. «Y cada vez más, por los problemas para encontrar personal. Soy cocinero y hostelero. Reconozco que me gusta el estrés que genera la cocina, pero lo odio al mismo tiempo porque supone dedicarle muchas horas. En cualquier caso, en este negocio la carta es sencilla y me permite no estar siempre en los fogones», reflexiona Gerardo Quintela Fernández, propietario del bar que lleva su apellido en la calle de la Alameda. Lo abrió hace cuatro años casi por casualidad. «Iba a pillar uno por la Ciudad Vieja, pero surgió este bajo que había sido un restaurante vietnamita que se lo llevó por delante la pandemia. Lo cogí con mi socio, Juan Blanco, y al principio no me gustaba la idea del nombre, pero como la idea era que fuese un bar clásico creo que queda bien», resume. Pronto abrirá otro negocio al que le piensa mantener el nombre que tuvo hasta que cerró, el Olimpia, de la calle Riazor, al lado de Bocatín. «Le vamos a dar un cambio y espero abrir en dos o tres meses con la idea de que sea un lugar para desayunar, picar algo... Otro bar clásico. La hostelería es esclava pero voy a abrir otro local», comenta sonriente Gérar, como le llaman los más cercanos. 

Los canelones de su madre

Es de la quinta de 1983, exalumno del Santa María del Mar, y lleva con su mujer desde el 2000, primero, como novios. Se crio por la zona centro y jugó mucho en San Pablo. Recuerda ayudar a su madre en la cocina y empezar a formarse en la Escuela de Hostelería San Javier. «Ella me animó. Los canelones que hacía siguen siendo mi plato favorito», destaca sobre ella, que falleció hace unos meses. Su primer recuerdo profesional es al lado de Luis Veira en los inicios del mítico restaurante Alborada en el paseo marítimo, lo que hoy es Salitre. «Conseguimos la estrella Michelin por primera vez. Después monté El Descansillo, donde hoy está el 55 Pasos, y funcionó muy bien durante años, aunque eran pocas mesas. De ahí fui al Arallo, de María Pita, y trabajé en un cáterin hasta llegar al Quintela», resume. Charlamos frente a frente en la imponente mesa alta que divide el bar en dos. Son poco más de las cuatro de la tarde y está tranquila la calle de la Alameda. 

Más árboles, menos basura

A sus 42 años le gusta seguir jugando al fútbol «a nivel Chacarita» y también al pádel. Se considera una persona «muy sencilla, muy tranquila. Soy honesto conmigo mismo y leal», destaca. Cuando hablamos de la realidad de la calle en donde regenta el bar noto que pierde un poco la tranquilidad. «En la Alameda hacen falta álamos, más árboles, y podía ser un buen momento, aprovechando la reforma del Cantón», comenta mientras señala el único árbol de la calle, que sustituyó al que un vándalo cortó no hace demasiado tiempo. «Hubo otro, antes de que yo llegase aquí, que tiró un camión hace años, y no se repuso. Son necesarios más árboles, menos cemento y menos basura», sentencia, y me indica la cercanía de los contenedores soterrados que tiene situados delante del negocio. «En verano se genera bastante olor porque hay demasiada basura y otra temperatura. Creo que deberían buscar otra ubicación para los contenedores, pero...». Dice que en casa cocina poco y que le gustan las cosas sencillas, como las almejas o los berberechos, «pero bien hechos. Aquí tenemos cosas estilo raxo, mejillones al vapor, que gustan mucho, o merluza a la gallega, que es de esos platos que ahora no se ven. Cada vez es más difícil recomendar a alguien un sitio para comer pescado o marisco», reflexiona. Dice que su principal defecto es que no sabe decir que no. Apenas utiliza las redes sociales y su música es la de Robe Iniesta.