El rastro de 42 neumáticos llevó al Seprona a una empresa de Sada

Alejandro García Chouciño
a. g. chouciño A CORUÑA

A CORUÑA

Un agente del Seprona de A Coruña, revisando un vertido ilegal en la comarca.
Un agente del Seprona de A Coruña, revisando un vertido ilegal en la comarca. Guardia Civil

La Guardia Civil identificó al responsable del vertido en Vilarmaior. El alcalde agradeció la «impecable labor» de los agentes y reclamó tolerancia cero contra estas malas prácticas

18 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Los vertidos ilegales de residuos continúan siendo uno de los problemas ambientales más habituales en el medio natural. Desde escombros de obras hasta electrodomésticos o neumáticos, el monte sigue siendo utilizado en ocasiones como un vertedero improvisado. La actuación del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil permite, en algunos casos, identificar a los responsables y obligarlos a retirar los residuos. Un ejemplo reciente se produjo en Vilarmaior, donde la Guardia Civil identificó al responsable del vertido ilegal de 42 neumáticos en la parroquia de Goimil. El caso comenzó tras la denuncia presentada por el Concello al detectar las ruedas abandonadas en una zona forestal.

El alcalde, Carlos Vázquez Quintián, destacó la rapidez de la investigación y agradeció la actuación de los agentes: «Queremos agradecer públicamente a la Guardia Civil y al Seprona su absoluta dedicación e interés para resolver esta grave infracción medioambiental. Su trabajo impecable y su profesionalidad han sido clave para esclarecer lo sucedido con total diligencia y eficacia».

Además, el regidor recordó que la protección del entorno natural es una prioridad para el municipio. «Preservar y cuidar nuestro entorno natural es una responsabilidad de todas y todos. No permitiremos que acciones incívicas pongan en riesgo la riqueza de nuestros montes», afirmó.

Imagen de los neumáticos hallados en Vilarmaior.
Imagen de los neumáticos hallados en Vilarmaior.

Detrás de cada intervención hay un trabajo de investigación que comienza en el propio lugar del vertido. El jefe de la patrulla del Seprona en A Coruña, César Álvarez, explica que el primer paso es analizar cuidadosamente el terreno en busca de pistas. «Lo primero que se hace es una minuciosa inspección ocular de la zona donde aparecen los residuos. Intentamos localizar cualquier vestigio que nos pueda ayudar a conocer su procedencia», señala. Documentos, etiquetas o restos de embalaje pueden ser claves para reconstruir el origen de los residuos. En ese momento comienza un proceso de comprobaciones y gestiones que en ocasiones requiere investigar diferentes pistas. «A veces se encuentra una relación indirecta con alguna persona o empresa y a partir de ahí se puede llegar a los autores materiales del vertido», explica.

En el caso de Goimil, las pesquisas llevaron a los agentes hasta una instalación situada en el municipio de Sada. Allí realizaron una inspección que permitió confirmar la procedencia de los neumáticos y detectar además otras irregularidades relacionadas con la gestión de residuos. «Ahora vamos a tramitar las correspondientes denuncias», indica Álvarez. Los neumáticos, recuerda el agente, deben gestionarse obligatoriamente a través de gestores autorizados. Las empresas que los generan tienen que justificar su entrega y asumir el coste de su tratamiento. «A veces, por ahorrarse ese dinero, optan por abandonarlos», explica.

El responsable del Seprona insiste también en la importancia de la colaboración ciudadana. «Si alguien ve a una persona tirando residuos, lo más útil es anotar matrículas, hacer alguna foto o recoger cualquier dato que pueda ayudar a identificarla», señala. Posteriormente, esa información puede comunicarse a la Guardia Civil, a la policía o al propio ayuntamiento. «No hace falta presentar una denuncia formal en ese momento; basta con avisar para que podamos iniciar la investigación», añade.

Desde el Concello recuerdan que la preservación del entorno es una responsabilidad compartida y advierten de que mantendrán una política de «tolerancia cero» ante este tipo de conductas que dañan los montes y espacios naturales.