El concierto de Barucco reabre el debate sobre la búsqueda de un catálogo diverso y complementario en la música clásica coruñesa
24 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Es infrecuente escuchar en A Coruña conjuntos historicistas. Nos visitaron la orquesta Barucco y su coro, dirigidos por Heinz Ferlesch para un programa con epicentro en el Réquiem mozartiano, completado con música sacra del gregoriano al siglo XXI. Barucco es un conjunto honesto, en gira, con programa bien trabajado y que conoce valores y límites de sus versiones.
Doce coralistas (tres por cuerda) y veinte músicos ofrecieron un Réquiem ordenado y equilibrado que destacó por la autenticidad y calidez de sonoridad en la orquesta (cuerda tersa, metal natural bien afinado y alguna destemplanza en la madera). Y, sobre todo, por un trabajo coral claro y transparente en las líneas (el Lacrimosa desató un aplauso espontáneo), con cada parte en su sitio y contrapuntos bien expuestos (Domine Jesu Christe, impecable). Cada cantante sumó; todos asumieron partes solistas a lo largo de la interpretación. Si en conjunto hubo empaste, equilibrio y brillo vocal, hubo variedad de prestaciones al ser solistas: lo mejor, los cuatro de la Sequentia (en especial soprano y bajo) y los del Recordare.
Ferlesch no necesitó extremar los tempi (el Confutatis no fue agresivo) para una lectura honesta y de buen sonido. Se pudieron pedir más matices a la batuta, pero mantuvo la esencia del Réquiem, recuperando el final de Süssmayr (meses después de escuchar a la OSG el de Levin).
En la primera parte, canto gregoriano (Dona pacem Domine con tres voces a capela), la versión que Arvo Pärt compuso en el 2004 tras los atentados del 11-M (coro templado), un Exultate jubilate mozartiano con una solista musical cuyo vibrato stretto perjudicó la articulación y apoyaturas cuestionables y un Ave verum donde el coro mostró su potencial. Antes del Réquiem, Inmortal Bach, de Nystedt, presentó el coral Komm, süßer Tod para deconstruirlo en células disonantes. Curioso.
Barucco devolvió a A Coruña la sonoridad historicista. Habrá conjuntos mejores, pero este, siendo válido, reabre el debate de buscar una oferta plural y complementaria en la música clásica coruñesa.