El periódico se fusiona con la radio y crea una sala multimedia para albergar actos públicos en su regreso a Cuatro Caminos, de donde nunca se fue del todo
29 ene 2026 . Actualizado a las 13:05 h.La Voz regresa a Cuatro Caminos, de donde nunca se fue del todo a la luz de lo que ocurrió aquí desde finales de invierno de 1958 hasta el otoño de 1999. Familias enteras vinculadas cada una a su manera a este periódico mantuvieron con vida su memoria en el barrio. Y estos días lo van contando. La mañana de la mudanza, una mujer mayor se dirigió a dos redactores en el paso de cebra que se abre delante del número 11 para preguntarles si La Voz de Galicia volvía a Concepción Arenal. «¿De verdad? ¿Los periodistas también?», interpeló incrédula. «Mi padre bromeaba con don Emilio, el padre de Santiago Rey, a ver quién de los dos era más», compartió la señora apresuradamente y con la misma cruzó hacia el jardincillo sin dar tiempo a pedirle un teléfono, preguntarle en qué rivalizaban los dos amigos o tirarle una foto.
El encuentro se produjo al lado del quiosco de prensa de Roberto, que allí sigue despachando ejemplares 25 años después. Enfrente, tres peldaños por encima de la cota de la acera y bien visible para cualquiera que suba o baje esta calle pequeña pero candidata a colarse entre las más bulliciosas de A Coruña, una hermosa V gótica de 1887 —rediseñada en el 2011 por Manuela Mariño— da la bienvenida al nuevo Espacio Voz en el rojo corporativo de la cabecera histórica.
Los titulares, a la fachada
Sobre la doble puerta de cristal, un panel digital de 18 metros de longitud y 50 centímetros de altura informará a la ciudad en tiempo real de la última hora en el mundo, condensada en una decena de titulares de la web del periódico y de la edición coruñesa. Y sin abandonar todavía la calle, con el mismo empeño con que sus unidades móviles barren cada mañana cuanto sucede desde A Pasaxe hasta Meicende, Radio Voz muestra en esta nueva etapa las tripas o el corazón, según vaya el día.
Leer más: Volta ao territorio máxico
Las cámaras anecoicas de los dos estudios, con sus correspondientes salas de control, han renunciado a la cuarta pared por un vidrio que literalmente mete a los vecinos dentro del programa y manda al garete el viejo principio de que la radio se escucha pero no se ve. Técnicos, periodistas, colaboradores e invitados de la emisora del 92.6 de la FM ya han saludado a los espectadores del otro lado del cristal.
Queda una parada antes de entrar. El 15 de febrero de 1958 la rotativa Winkler que había tirado miles de periódicos en el caserón de Puerta Real fue desmontada pieza a pieza (seis toneladas) y trasladada al edificio construido a medida para la nueva sede de Cuatro Caminos. La fachada, un sistema de muro cortina con ecos de la fábrica Fagus proyectada en 1911 por Walter Gropius y Adolf Meyer, asumía el lenguaje del Movimiento Moderno y los modelos norteamericanos y centroeuropeos de arquitectura corporativa de mediados del siglo XX.
La Voz había sufrido durante la posguerra sanciones económicas y amenazas de cierre de la censura franquista. Sin embargo, en la elección de la que iba a ser su casa y su imagen urbana hasta las puertas del nuevo siglo, apostó por el racionalismo, frente a las arquitecturas retardatarias ensalzadas por el régimen. Una fotografía en blanco y negro de gran formato de la vieja fachada de La Voz recuerda, 68 años después, el significado histórico de un edificio que nació de un pulso con el poder en defensa de la libertad de expresión, lucha que continuó hasta la muerte del dictador por la defensa del gallego, las cifras de una manifestación o la cobertura de una huelga.
La radio y el periódico, juntos
De puertas para adentro, el Espacio Voz da un nuevo salto con dos acciones capitales, la integración de las plantillas de la radio y el periódico en una única redacción y una sala multimedia provista de cámaras inteligentes que permitirá grabar vídeos explicativos para redes, entrevistas o tertulias, y celebrar actos culturales abiertos a suscriptores o a la ciudad. En la antesala de este espacio polivalente de 50 metros cuadrados, una gran fotografía de la rotativa suiza Wifag, capaz de imprimir en 1966 una tirada de 40.000 ejemplares de 64 páginas por hora (la mitad, con cinco tintas), pone el contrapunto y la perspectiva histórica a la vanguardia tecnológica que se despliega unos metros más adelante.
Leer más: O dereito a soñar en Catro Camiños
Aquí se encuentra también la zona de recepción y espera, conectada visualmente con el acceso a los estudios de Radio Voz y con la amplia redacción, de 150 metros cuadrados, en la que 25 periodistas elaboran la información, en múltiples formatos, que cada día La Voz ofrece en la edición impresa y en sus plataformas digitales. Funcional y diáfana, dotada de un doble monitor en cada mesa y sistemas de almacenamiento individual, la redacción dispone de espacios auxiliares, dos cabinas anecoicas para entrevistas, sala de reuniones, despachos y office regulados por equipos de climatización y ventilación con recuperadores de calor. Nada al lado de la valía de volver a tener la ciudad a tres peldaños y el nervio incesante de Concepción Arenal.
Tecnología en el Espacio Voz, de las cámaras inteligentes al «videowall» de la fachada y los nuevos formatos audiovisuales
La nueva sede de Cuatro Caminos dispondrá de una sala multimedia para entrevistas y actos abiertos a la ciudad, y de un panel digital exterior que informará de la última hora en el mundo
Sesenta y dos años después de su publicación, la frase «El medio es el mensaje» con la que Marshall McLuhan postuló la primacía del formato sobre el contenido de la información continúa enviando destellos a las redacciones. Puede que el enunciado no se sostenga en sentido literal, pero no es menos cierto que nunca como ahora los medios —en su amplitud actual, del papel prensa a TikTok— han transformado el periodismo y no solo por cómo se cuentan las cosas, sino por qué cosas se van a contar.
En esa encrucijada peliaguda se mueve el día a día de los periodistas, y quizás también ahí se decida su supervivencia. Por eso La Voz de Galicia ha abierto nuevas plataformas para hacer llegar la información a una sociedad muy poco homogénea —también en las aldeas—, extraordinariamente diversa y, si no nativa, por lo menos casi toda ella consumada usuaria de tecnología digital en sus múltiples manifestaciones. No hay vuelta atrás en esto. El periódico será multimedia o no será. Y en ese repertorio de nuevos formatos que ya se está desplegando solo podrán sustanciarse si el espacio físico se transforma para hacerle sitio también al espacio virtual.
A estos retos atiende la nueva sede de Concepción Arenal 11. Es visible desde diferentes puntos del barrio un panel digital de 600.000 píxeles suspendido en la fachada, por el que irán desfilando los titulares que en cada momento marquen la actualidad en el mundo. El videowall, de 18 metros de longitud y revisado permanentemente para incorporar las noticias de alcance con la última hora informativa, responde al propósito de echar abajo las barreras físicas entre el periódico y la ciudad que también explica la exposición de los estudios de Radio Voz, separados de la calle solo por un cristal.
La cocina de los nuevos formatos estará dentro pero abierta a todos. Una sala multimedia dotada con tres cámaras inteligentes y material audiovisual de última generación alojará un set para grabar entrevistas, coloquios, presentaciones con público, eventos y vídeos para redes en entornos virtuales.
Todos los canales digitales del periódico, desde la web hasta Instagram, TikTok o YouTube, nutrirán sus contenidos audiovisuales de piezas informativas realizadas en el set de esta sala de forma prácticamente automatizada gracias a un sistema controlado por una inteligencia artificial. En este nuevo espacio, que nace con vocación de ser lugar de encuentro y análisis, La Voz irá recibiendo a deportistas, profesionales de la cultura, la empresa, la universidad, portavoces sociales, asociaciones de vecinos, en fin, a los protagonistas de la actualidad en A Coruña para tratar de entender lo que ocurre.
Una parrilla anclada en el techo, de la que colgarán pantógrafos, cámaras y focos, dará soporte material a los nuevos formatos. En cada encuentro, tres cámaras PTZ con resolución 4K, accionadas por voz, grabarán vídeos, intercalando planos generales y cortos de los participantes, para que a continuación se pueda montar y transcribir la conversación, antes de publicarse en cada plataforma.
La iluminación estará integrada por tres focos led frontales y tres contras, y se modulará en función del acto. «No es lo mismo iluminar una entrevista con un personaje público que una tertulia distendida sobre fútbol o un vídeo sobre un cómic que ha hecho un chaval —explica uno de los técnicos—. Dependiendo de lo que vayamos a grabar, pondremos una luz más puntual, fondos más oscuros o tal vez mayor intensidad de luz».
Y expandiendo el propio Espacio Voz a través de herramientas virtuales, un croma permitirá en posproducción recrear entornos reales, imágenes de fondo y escenarios cambiantes para acompañar la pieza periodística.