Atender a su madre con párkinson la animó a crear una empresa de cuidados en A Coruña
A CORUÑA
Tereta Berbel creó en junio del 2024 Ayendo junto a Isabel Becerra. En esa empresa trabaja Adriana, que ayuda a personas en tres hogares diferentes
19 ene 2026 . Actualizado a las 18:42 h.Tereta Berbel, formada en Enfermería, decidió en junio del 2024 lanzarse a emprender junto a Isabel Becerra, psicóloga. Juntas crearon Ayendo, una empresa de cuidados en el hogar de A Coruña. «Mi madre tiene párkinson y cuando enfermó hace cuatro años estuve como un mes entero cuidándola. Salía a la calle corriendo a hacer la compra. En mi caso tengo suerte, porque somos seis hermanos, aunque en realidad somos las mujeres las que más nos preocupamos. Una tiene un problema en la espalda y no puede cargar peso, así que quedamos dos», narra.
Esa experiencia la motivó para crear junto a Isabel la compañía. «Me di cuenta de la necesidad de profesionalizar los cuidados y de darles valor», señala Tereta, que también hace una reflexión sobre la lentitud de ayudas a la dependencia y la necesidad de dotar de más recursos a los mayores, «sobre todo a los que están solos». Asimismo, indica que asumir esta labor supone un desgaste emocional muy grande. «Es muy duro y además a veces no sabemos cómo tratar a nuestros mayores y nadie suele pensar en la necesidad de cuidar también a quien cuida. Una vez estando con mi madre me dijo: “No me trates como a una niña pequeño”. Eso me hizo reflexionar», dice. Finalmente, ante el deterioro de su progenitora, su familia optó por contratar a una persona para que esté todo el día con ella. «No puede quedarse sola ni un minuto, pero no todo el mundo puede permitirse un cuidador», dice.
Entre la plantilla que forma parte de Ayendo está Adriana Coromoto Chouza España, que llegó de Venezuela hace dos años con su marido y sus dos hijas. «Trabajo en tres hogares diferentes. Uno es una pareja mayor con una hija con un deterioro cognitivo. En otra me encargo de unos señores mayores, dándoles la medicina y alguna que otra vez aseándolos, ya que prefieren que lo haga su hija. Después, en la tercera casa atiendo a una señora, la ayudo en su higiene y todo lo que necesite, porque hasta para escuchar precisa asistencia», relata Adriana, que en su país ejercía como docente.
Trabajo en varios hogares
«Estoy homologando el título porque me gustaría poder trabajar de eso en España, pero por el momento estoy contenta con este trabajo. Conlleva también una parte de psicología, ya que te tienes que ganar la confianza de la gente y, por supuesto, otra de esfuerzo físico».
Sus conocimientos como maestra también le han ayudado en el cuidado de la niña. «He realizado con ella actividades pedagógicas en las que también he involucrado a los padres», narra con una sonrisa Adriana, de padres españoles. Tiene claro que su labor es clave para las familias. «Antes era típico preguntar a amigos o compañeros de trabajo si conocían a alguien de confianza para ir a cocinar a su casa o a cuidar a su madre, pero eso cada vez es más complicado y por eso es clave contar con profesionales», dice Tereta, que añade: «Muchos mayores no quieren ayuda externa, pero al final sí la necesitan hay que imponérsela porque el deterioro siempre va a ir en aumento», señala. «Además, cuando se les explica que la persona que llega viene de una empresa, que es una profesional, ya se quedan tranquilos», dice Adriana.