El nuevo contrato de la planta de Nostián de A Coruña: 585 millones de euros y 25 años

David García A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Al fondo, planta de tratamiento de residuos de Nostián
Al fondo, planta de tratamiento de residuos de Nostián EDUARDO PÉREZ

El contrato incluye la modernización de las instalaciones por 52 millones de euros, que serán asumidos por la concesionaria

13 ene 2026 . Actualizado a las 18:35 h.

A Coruña ya conoce los detalles del nuevo contrato para la remodelación y explotación de la planta de tratamiento de residuos de Nostián, el mayor de todos los que dependen del Ayuntamiento, con un valor estimado de 584,9 millones de euros y una duración de 25 años, sin posibilidad de prórroga. Su licitación supone un paso importante para regularizar la situación de las instalaciones, cuyo convenio anterior venció a comienzos del 2020, y para mejorar la gestión de la basura de la ciudad y del Consorcio As Mariñas, que suma a anualmente unas 170.000 toneladas.

El contrato contempla la explotación del complejo, la redacción del proyecto y la renovación integral de las instalaciones, con el objetivo de adaptarlas a las nuevas normativas ambientales y mejorar las tasas de recuperación y reciclaje, en línea con las políticas europeas de economía circular. El importe de las obras se sitúa en torno a 52 millones de euros, que serán asumidos por la empresa concesionaria y que se deberán ejecutar en los dos primeros años del contrato.

Entre las mejoras que se introducirán figuran una nueva línea de tratamiento, naves de compostaje y la ampliación de la biometanización, además de la renovación de los sistemas de aire y lixiviados o los digestores. También se contemplan obras en las instalaciones vinculadas con los viales, el aparcamiento y los vestuarios, entre otras.

Las obras que se tendrán que acometer de inicio no serán las únicas que prevea el contrato, ya que en los años 10 y 19 de la concesión la adjudicataria deberá realizar otras por valor de 2,5 y 5 millones de euros, respectivamente, para mantener actualizada la planta.

El concejal de Economía e Planificación Estratéxica, José Manuel Lage, presentó este martes los principales aspectos del nuevo contrato, cuya adjudicación no llegará antes del 2027. «O facemos cunha premisa fundamental, reformar e modernizar un modelo que foi pioneiro e que un século despois segue sendo un exemplo da recollida selectiva e a valorización», expuso.

El portavoz municipal hizo hincapié en que se busca que Nostián cuente con la «máxima innovación tecnolóxica» y que el contrato también obliga a la concesionaria a la gestión de la planta de lixiviados, el vertedero clausurado y la gestión de los seis puntos limpios que hay en la ciudad.

El modelo elegido por el Concello es el de concesión de servicios, lo que implica que el adjudicatario asumirá el riesgo operacional y financiará las actuaciones necesarias, percibiendo a cambio un precio por tonelada de residuo tratada. Durante los dos primeros años de transición, en los que se seguirá operando con las instalaciones actuales, el coste será de 9,49 millones de euros anuales, mientras que en los 23 años restantes ascenderá a 11,04 millones de euros al año, con precios que rondan los 115 euros por tonelada, mientras que en los dos primeros será de 98,96 euros por tonelada. Sin embargo, estas cantidades serán las de partida, ya que una vez iniciada la concesión se actualizarán anualmente mediante un valor que se calcula según los datos de recuperación y tratamiento de residuos.

Los principios que se persiguen con la renovación de la planta es aumentar la recuperación de materiales y reducir los rechazos, además de maximizar la producción de biogás y energía.

«O Concello constata que hai un amplo marxen de mellora no tratamento de residuos, especialmente na recuperación e na valorización», indicó sobre los datos actuales de la planta, que registra un 24 % de productos recuperados, un 25 % de pérdidas y un 51 % de rechazos, un valor que se quiere rebajar por debajo del 50 % con las mejoras.

La licitación llega tras un largo proceso administrativo y técnico iniciado en el 2022 que incluyó estudios de viabilidad, exposición pública del anteproyecto y un informe de la Oficina Nacional de Evaluación (ONE). Aunque este organismo estatal cuestionó la sostenibilidad financiera del contrato, el Concello defiende, apoyándose en un dictamen económico elaborado por la Universidade de Santiago, que la concesión es viable y ofrece una rentabilidad razonable, con una tasa interna de retorno del 5,44 %.

Antes de abrir definitivamente el plazo para presentar ofertas, que tendrá una duración de 45 días, el gobierno municipal someterá a información pública durante 20 días hábiles algunas cuestiones del contrato, aunque las posibles alegaciones que se estimen no supondrán un retraso importante en los plazos. Este trámite, voluntario y poco habitual, permitirá formular alegaciones para mejorar la eficiencia del proyecto, especialmente en ámbitos como la reducción de costes, el uso de energías renovables, la innovación tecnológica o la disminución del rechazo de residuos.

La previsión del gobierno local es que el proceso de adjudicación no concluya antes del 2027, ya que este tipo de procedimientos normalmente se alargan durante 18 o 24 meses, mientras que se cuenta con tener una propuesta de contratación a finales de este año. Los pliegos también incluyen que el Ayuntamiento mantedrá un «control exhaustivo» de la concesión mediante inspecciones y auditorías y se exigirá una póliza de responsabilidad civil de 5,5 millones de euros, además de contemplar diversas cuestiones que redunden en las mejora de las condiciones laborales de los trabajadores.

Con esta licitación, el Concello busca garantizar un servicio estable a largo plazo, reforzar la transparencia del proceso y avanzar hacia un modelo de gestión de residuos más sostenible desde el punto de vista ambiental, económico y social. Además, Lage dejó la puerta abierta que se «outros actores poidan incorporarse» en el futuro, en relación a otros municipios. Además, hizo un llamamiento a que hay un «entendemento» con la Xunta para buscar la «complementariedade» de los modelos de Nostián y Sogama.