En la presentación de su libro abordó el legado de esta maestra que el franquismo quiso borrar
28 ene 2026 . Actualizado a las 11:20 h.La Biblioteca Municipal Concepción Arenal de Miño acogió la presentación del último libro de la profesora, ensayista e historiadora Aurora Marco: María Vázquez, a mestra socialista eliminada polo franquismo, publicado en agosto por Alvarellos Editora. El acto, marcado por la emoción y el recuerdo, sirvió para recuperar la memoria de una de las figuras más relevantes —y más silenciadas— de la educación y la política gallega de la Segunda República.
La concejala de Cultura y Educación, Catalina Morado, condujo el encuentro, que reunió a un público diverso y muy atento. Junto a la autora participaron la historiadora Pilar Cagiao y el editor Henrique Alvarellos, quienes aportaron distintas miradas sobre la vida y el legado de María Vázquez Suárez, maestra pionera, socialista convencida y víctima de la represión franquista.
Miño no fue una elección casual dentro de la gira de presentaciones. El municipio mantuvo una profunda vinculación con Vázquez, que residió en la localidad durante varios años y que allí perdió la vida en 1936. Su recuerdo sobrevivió gracias a sus alumnas y a las generaciones posteriores, que transmitieron la imagen de una mujer valiente, adelantada a su tiempo y convencida del poder transformador de la educación.
Durante la presentación, Aurora Marco explicó las claves del proceso de investigación y la importancia de rescatar historias como la de Vázquez. Recordó que las maestras de la Segunda República fueron un objetivo prioritario para la dictadura: «Ayudaron enormemente a reducir las tasas de analfabetismo, sobre todo en las zonas rurales, y pertenecían a las primeras generaciones de mujeres con estudios universitarios. Por eso resultaban tan peligrosas para el franquismo». Muchas fueron asesinadas; otras nunca pudieron volver a ejercer. Entre las primeras estuvo Vázquez, «una de las primeras licenciadas».
Marco destacó que la maestra defendió «la escuela laica, gratuita y obligatoria» y que inculcaba a sus alumnas la necesidad de formarse y ser autosuficientes. Ese compromiso pedagógico y político la convirtió, según los informes franquistas, en una mujer «irascible y roja» cuya influencia debía ser eliminada. En el expediente depurador quedó reflejado el odio hacia ella: «Las alumnas llevan en su frente el estigma rojo que únicamente desaparecerá con la muerte».
El caso de María Vázquez no fue aislado. Durante el franquismo se abrieron más de medio millón de expedientes de depuración contra maestras y maestros, y cerca de un 10 % no recuperó su profesión. Marco explicó que, una vez eliminados los docentes republicanos, la consigna quedó clara: escuelas vacías y, más aún, escuelas sin mujeres. «El niño mirará al mundo y la niña al hogar», resumió.
El acto de Miño permitió, además, conocer otras historias que ilustraron la dureza de aquella época. Entre ellas, la de la abuela de Conchi Cendán, maestra en una aldea de Lugo que salvó la vida gracias a la súplica de su hija de cuatro años a un grupo de falangistas. Su único delito había sido tener un primo senador republicano, y aun así tuvo que rogar más tarde a la Junta Depuradora que la dejasen seguir enseñando.
La presentación concluyó con un sentido aplauso del público, consciente de la importancia de recuperar voces como la de María Vázquez.