La letra pequeña de los presupuestos de A Coruña: las cuentas más allá de las grandes obras

Mila Méndez Otero
M. Méndez A CORUÑA

A CORUÑA

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CESAR QUIAN

Desde servicios funerarios a una moto de agua para los rescates o las becas comedor y de vivienda: estas son las prestaciones garantizadas para el 2024

03 dic 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

No acostumbran acaparan grandes titulares. Tampoco inauguraciones de impacto. Sin embargo, sin estos servicios el funcionamiento de cualquier comunidad, como es un municipio, colapsaría. Las áreas sociales son una de las protagonistas de los presupuestos del 2024. El apartado que más crece con las humanizaciones de los barrios en el documento acordado entre el PSOE y el BNG que ha recibido la luz verde del pleno. Por delante quedan doce meses para prestar unos servicios donde la sensación siempre es que se necesitaría más. Porque las necesidades crecen.

Las cuentas para el próximo ejercicio ascienden a los 375 millones. El presupuesto más elevado de la ciudad, con 65 millones de diferencia respecto al del 2022 (prorrogado en el 2023). Las obras acaparan casi una cuarta parte, con 93,2 millones. Pero, al margen de las infraestructuras más llamativas, como la peatonalización de los Cantones, para la que hay reservados 7,6 millones, están las actuaciones más pequeñas. Vitales para el día de día.

Servicios sociales cuenta para el 2024 con 12.361.343 millones, un 19,4 % más de lo que tenía en el 2022. Una de las partidas más abultadas es la del servicio de ayuda a domicilio, con más de diez millones. Fuera de este epígrafe, las becas para los comedores escolares se llevan 2.565.000 millones, 765.000 euros más que en las cuentas de hace dos años; el servicio de comida a domicilio se mantiene en 700.000 euros y el importe destinado al comedor de Novo Boandanza y al centro de día de Monte Alto rebasa los 600.000 euros. La bolsa de vivienda en alquiler se amplía con 800.000 euros.

De educación a medio ambiente

Educación es otro de los apartados que aumenta presupuesto. Por ejemplo, con 300.000 euros más en inversiones en ocho escuelas infantiles municipales. Las ayudas al bono bus y al taxi también crecen, rozando los ocho millones de euros en el primer caso y quedando en los 25.000 en el segundo. Las cuentas de Medio Ambiente engordan 300.000 euros. Aquí entran desde la sustitución de los eucaliptos en Santa Margarita al proyecto de recuperación del río Monelos o la mejora de las áreas caninas.

Dentro de Cultura, los Museos Científicos contarán con 1,5 millones y el contrato de gestión de las bibliotecas aumenta 550.000 euros, alcanzando los 3.254.350 millones. «Con estes orzamentos o aumento do gasto social é superior a catro millóns de euros», destaca el concejal de Economía, José Manuel Lage Tuñas.

La cobertura municipal pasa por campos tan diversos como los deportes, el cuidado de los jardines y zonas verdes a los servicios funerarios en cementerios o la compra de una moto de agua. Dentro del capítulo de inversiones, desde el gobierno local destacan su apuesta por los barrios, por la cara más social de las grandes obras. Para Novo Mesoiro prometen una biblioteca, siguen las humanizaciones, se prevé comprar suelo para viviendas y continúa el programa de rehabilitación. Unas mejoras que justifican, sostienen, la inminente subida generalizada de las tasas.

Marina Filgueira, receptora de la ayuda a domicilio: «Este es un servicio muy necesario, pero necesitaríamos que nos aumentasen las horas»

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Las mañanas empiezan para Marina Filgueira cuando Mercedes, su cuidadora, entra por la puerta. Ella es quien la ayuda a levantarse, asearse y la lleva al baño. A raíz de un accidente de tráfico tiene una paraplejia avanzada que la inmoviliza del pecho para abajo. Como su hijo y la hermana con la que vive trabajan, durante el día está sola. Ella pone rostro a una de esas más de mil de personas que son usuarias del Servicio de Ayuda a Domicilio, conocido como SAD.

«Este es un servicio necesario, cada vez más necesario teniendo en cuenta la edad de la población en Galicia. Pero también es cierto que se queda corto. Necesitaríamos más tiempo para estar bien atendidos», desliza.

Está pendiente de que le aumenten las horas a las que tiene derecho para la asistencia. Le corresponden 35, y lleva más de un año a la espera de que le concedan 40. «Sé que es un muy difícil porque para eso me dicen que tendría que estar totalmente encamada, sin moverme nada», reconoce resignada.

Una decisión, la de las horas, que sabe que no depende del Ayuntamiento, sino de la Xunta, que es quien establece los niveles de dependencia, y con ellos, las horas de ayuda.

«El tiempo no llega, por eso renuncié a la asistencia los sábados, para poder estar mejor atendida durante la semana. Aún así, tres días solo cuento con la cuidadora una hora. Una hora para hacer todo en un trabajo que es muy difícil de programar. ¿Qué sucede si una persona se hace sus necesidades encima cuando ya estaba lista?», explica.

El mayor gasto social

El Servicio de Ayuda a Domicilio constituye el mayor gasto social del Ayuntamiento, más de diez millones de euros. Un crédito que se incrementa para el 2024 respecto a los anteriores presupuestos. Pero este servicio es también el principal reto. Esta primavera pusieron en marcha una nueva organización, dividiendo la ciudad por zonas de actuación para acercar y facilitar el trabajo de las cuidadoras, pero la sensación entre los dependientes como Marina es que no llega.

«Las cuidadoras, en general, andan corriendo. Con contratos precarios en muchos casos o a media jornada por parte de las concesionarias. Tienen los minutos justos entre una asistencia y otra. Y eso, repercute en nosotros», apunta Marina, de 72 años y que recibe un apoyo asistencial desde el año 2000.

Unificar la gestión de esta área crucial en un solo organismo pública sería para ella una posible solución. La ayuda en el hogar es un servicio complejo que ejecuta el Ayuntamiento y se financia entre la Administración local y la Xunta, quien aporta una cuantía cada año a los municipios.

Los dependientes, en función de su renta, abonan una cuantía. En el caso de Marina está en torno al 10 % del coste de las horas de asistencia, cuyo precio en Galicia roza ya los 20 euros. «Cada mes me descuentan entre 55 y 59 euros. Antes de la pandemia, me cobraban entre 28 y 30 euros, fíjate lo que ha subido. Para los que tenemos pensiones pequeñas, esta cantidad se nota mucho», dice.

Teniendo en cuenta que uno de cada cuatro vecinos de A Coruña tiene más de 65 años, la previsión es que la cifra de usuarios vaya en aumento con el tiempo.

«Comprendo que es muy difícil hacer horarios y también que hay muchas altas de personas mayores que se están quedando solas, cada vez serán más. Por eso, mi mensaje a todas las instituciones es que humanicen más los cuidados. Es a lo que vamos todos irremediablemente, en mayor o menor grado, a medida que cumplimos años», concluye Marina.

Los convenios nominativos alcanzan los 9,2 millones: las subvenciones a 275 entidades aumentan en dos millones

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Una media de 170 consultas a la semana y de 14.000 al año. Esto solo en logopedia. Este servicio, en el que se abordan tanto problemas de disfagia (la dificultad para tragar bien) como del habla, se sostiene gracias al convenio nominativo que la Asociación Párkinson Galicia tiene desde el 2008 con el Ayuntamiento de A Coruña. Una aportación anual de 30.000 euros que insufla oxígeno financiero al colectivo, cuyos usuarios son, en un 70 % de los casos, del municipio y del área metropolitana coruñesa.

«El párkinson afecta a la actividad motora, también de los músculos de la boca. Por eso el servicio de logopedia es una de las áreas en las que trabajamos, tanto en sesiones individuales como grupales», explica Mila Oreiro, la responsable de la asociación.

Los talleres de escritura, las sesiones de estimulación, los tratamientos de fisioterapia y rehabilitación o las consultas de neurología y psicología son otros de los campos que abarcan. «Intentamos que tengan una atención integral. Nuestro objetivo es aumentar la calidad de vida el máximo tiempo posible. También que socialicen. La aceptación de la enfermedad es difícil y muchos se recluyen en casa», destaca Oreiro sobre una asociación a la que acuden diagnosticados de Santiago o Santa Comba.

Saber que cuentan con una partida en cada presupuesto municipal para cubrir uno de sus servicios más esenciales durante doce meses es «vital», recalca la directora de la asociación.

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Oenegés, asociaciones de pacientes, organizaciones sociales, culturales y deportivas de la ciudad sobreviven en muchas ocasiones por la cobertura que les aportan Administraciones como la local. Este año, la partida asignada para los convenios nominativos con un total de 275 entidades asciende a los 9,2 millones de euros, lo que supone un incremento de dos millones respecto a los presupuestos, prorrogados, del 2023, y de tres si lo comparamos con las cuentas del 2021.

«Llevamos años contando con esta aportación municipal. Los 25.000 euros para el 2024 nos ayudan a tener una estabilidad y trabajar con objetivos», destaca Gerardo Rodríguez, el coordinador de programas de la Asociación Galega de Ludópatas en Rehabilitación, Agalure.

«Esta aportación es fundamental, especialmente, en nuestra labor de prevención y asesoramiento. En el Ayuntamiento saben de nuestra labor en esta fase tan crucial para evitar adicciones futuras, supongo que por eso este convenio nominativo lleva tantos años manteniéndose», apunta Gerardo Rodríguez.

Sobre el papel que juegan las entidades sociales, destaca que existen por un objetivo: «Colectivos como el nuestro están para suplir las carencias que existen en otros ámbitos. Nacimos para ayudar a personas vulnerables que necesitan nuestro apoyo y que los jóvenes sepan de los riesgos que existen». La Cruz Roja, Cáritas, Padre Rubinos, La Cocina Económica o Renacer son solo otros ejemplos.