Nuria Rodríguez, presidenta de la Federación de Salvamento e Socorrismo de Galicia: «Vemos muchos niños solos en la orilla cuando la bandera está roja»
A CORUÑA
La profesional también alerta del riesgo de las zambullidas desde las rocas: «Es uno de los avisos más frecuentes»
06 ago 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Lleva desde el año 1999 al pie del cañón en las playas lo que, según confiesa Nuria Rodríguez, presidenta de la Federación de Salvamento e Socorrismo de Galicia , «da para escribir un libro de anécdotas». Nuria destaca la importante labor que los profesionales realizan en los arenales y pide a los bañistas que atiendan a sus indicaciones para evitar sustos.
—Lleva más de treinta años vigilando los arenales, ¿en cuántas playas ha trabajado?
—Buf. Ni lo sé, estuve en todas las de A Coruña y también en la zona de Caión muchos años.
—¿Cuál es la más peligrosa de la ciudad herculina?
—Principalmente la playa con mayor riesgo para los bañistas es la del Orzán porque es la que registra un mayor oleaje y fuertes corrientes de mar.
—Este verano en Galicia se han producido ya más de una veintena de ahogamientos, ¿a qué cree que es debido?
—Por un lado, en verano llegan muchos turistas que en ocasiones no atienden las indicaciones de los socorristas, al igual que no las siguen siempre los bañistas locales. Por otro, se producen infortunios que no se pueden evitar, como puede ser que una persona sufra un infarto mientras está en el agua o dando un paseo por la playa.
—Dice que en ocasiones no se siguen las recomendaciones de los socorristas, ¿cuáles son las más frecuentes?
—Ocurre a menudo que no se hace caso de las banderas, algo en lo que los vigilantes de la playa insistimos mucho, pero también es habitual que se pida a los bañistas que no se tiren desde las rocas. Es una de las peticiones que más repetimos por megafonía, pero nosotros no podemos hacer nada más que advertir porque no tenemos autoridad para desalojar a nadie de una zona. Las zambullidas desde las rocas son muy peligrosas y la gente no es conscientes del riesgo, pero luego se producen lesiones medulares graves.
—¿Cuáles son las incidencias más comunes?
—En genera, las atenciones más habituales son por cortes, abrasiones no solares, como las típicas heridas en la arena, y luego picaduras de insectos. Esta temporada, de momento, no se han registrada muchas de escarapotes. No están siendo un problema.
—¿Un consejo para los bañistas?
—El principal es que hagan caso de las indicaciones, que se fijen en la bandera para saber el estado del agua, que controlen la zona de baño en la que están, que no se bañen sin haberse mojado previamente las articulaciones para evitar los cortes de digestión y, sobre todo, que tengan mucho cuidado y vigilen a los niños.
—¿Hay más descuidos?
—Pues este año estamos divisando a muchos niños solos en las orillas del mar cuando la bandera está roja. Estamos avisando mucho para que los padres estén pendientes y recordamos que los menores y los mayores no deben estar nunca en el agua sin supervisión para prevenir riesgos. Igualmente, pedimos a los bañistas que no naden muy lejos. Un nadador profesional o un deportista ya controla las mareas y van preparado con sus boyas, pero un usuario normal no debe alejarse tanto porque las corrientes engañan.
—¿Qué no se debe hacer nunca si observamos un accidente en la playa?
—Si no hay nadie de salvamento en ese momento, que llamen para alertar, pero si el bañista no tiene conocimientos es mejor que no intervenga, ya que de lo contrario en lugar de un accidentado, habrá dos.
—En todos estos años como socorrista, ¿que anécdotas recuerda?
—Pues tengo muchas, pero me acuerdo una vez que tuvimos que sacar del mar a una cabra muerta en la playa del Orzán. Esa fue insuperable. Luego, en otra ocasión, apareció un delfín de unos 300 kilos muerto y mucha gente se acercó a hacerle fotos. Fue una locura, tuvimos que escoltarlo.
—¿La situación más complicada que ha vivido?
—Cualquier situación en la que un usuario sufrió una parada cardiorrespiratoria. Si salen adelante es un orgullo, pero sino, es duro.
«Lo de esperar dos horas para bañarse después de comer es un mito»
La profesional de salvamento también descubre falsas creencias extendidas entre los bañistas y da pautas para evitar riesgos innecesarios en las playas.
—Muchos padres no dejan que los niños se bañen después de comer, ¿hay que esperar?
—No, lo de esperar dos horas después de haber comido para bañarse es un mito. Como dije antes, siempre hay que mojarse paulatinamente para evitar un corte de digestión. Sobre todo si se ha realizado una comida copiosa, como una fabada, o se ha consumido alcohol hay que tener cuidado para no sufrir un corte de digestión. Hay que evitar esas cosas.
—¿Su playa favorita?
—Por trabajo me gusta más Riazor, ya que es de las más activas, junto al Orzán.
—¿Cuántas personas trabajan en los arenales?
—Entre Riazor y Orzán hay una veintena de personas. A Coruña es la ciudad con más tiempo de servicio de salvamento, ya que desde el 15 de junio y hasta el 15 de septiembre estamos desde las 11.00 hasta las 21.00 horas.
—Además, en Riazor cuentan con una uvi móvil.
—Tener una ambulancia y contar con un médico y un enfermero en el puesto de salvamento es un lujo para los socorristas y para los usuarios. De hecho, si ocurre alguna incidencia en el paseo o cerca intervenimos. Ayudamos siempre que podemos.
—¿Qué debemos tener en cuenta para afrontar una jornada de sol?
—Siempre lo decimos, evitar las horas centrales del día, que son las de mayor calor, y por tanto, las que más gustan también. Hidratarse siempre mucho y echarse protección. Después, hay que tener ojo a los manguitos y flotadores, son elementos que pueden dar una falsa sensación de seguridad en el agua.