Un homicidio y tres robos en una semana causan temor en Monte Alto, en A Coruña

alberto mahía A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

GERMÁN BARREIROS

Vecinos de la zona piden más seguridad ante el incremento de la criminalidad en un radio de cien metros

15 may 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Mayo tuvo un comienzo inquietante en Monte Alto. El día 1, desconocidos entraron en una vivienda de la calle de la Torre. El día 3, dos delincuentes fueron sorprendidos por la policía con la recaudación de Cáritas que habían robado en la iglesia de Santo Tomás. El día 5, mataron a Consuelo Palacios, una mujer de 87 años que vivía sola en la calle Parque. Y el día 8, ladrones se llevaron dinero de un taller de la travesía de Orillamar. Todo esto sucedió en un radio de unos cien metros. Y de los cuatro hechos, solo uno pudo resolverse. El resto se investiga.

La oleada de sucesos comenzó con un robo en una vivienda de la calle de la Torre. En el número 96, un edificio con varias fases. Desconocidos entraron en un primero que en aquel momento estaba vacío. Se llevaron objetos de valor y desaparecieron. Horas antes, una vecina vio a varias personas «de mal aspecto» merodeando el portal y llamando a algunos timbres.

Dos días después de esos hechos, agentes de la Policía Local detuvieron a dos hombres por el robo en la iglesia de Santo Tomás, en la calle de la Torre. El suceso ocurrió a las cuatro de la madrugada, cuando los funcionarios de patrulla, alertados por una llamada vecinal, sorprendieron a unos hombres arrastrando un contenedor con bultos en su interior. Al ver a los policías, intentaron esconderse, lo que no hizo más que reforzar sus sospechas de que algo estaba pasando. Al acercarse, intentaron escapar. 

Alerta vecinal

Tras una corta persecución, lograron darles alcance y descubrieron que en el interior del contenedor se encontraban dos cajas metálicas que guardaban donativos en metálico para Cáritas. Después descubrieron que la puerta de la iglesia estaba forzada, así que los detuvieron y trasladaron a la comisaría de Lonzas, acusados de robo con fuerza. Desde la parroquia confirmaron que los vecinos fueron los que dieron la voz de alarma, y agradecieron la pronta actuación de la Policía Local así como de la Policía Nacional, que apareció poco después.

Ya el día 5 sucedió lo peor. Una desgracia que golpeó al barrio. El cuerpo de una vecina llamada Consuelo Palacios, viuda y sin hijos, de 87 años, aparecía sin vida en el suelo de su casa, en el número 4 de la calle Parque.

La causa de la muerte es por el momento una incógnita. Que la mataron está claro. El cómo se desconoce. Vivía sola en el primero de esa casa. Todo el mundo la conocía. Era «toda una señora», muy religiosa, y caminaba con dificultad. Sobre las seis de la tarde de aquel viernes, una vecina —se trata de un edificio de cinco plantas y otras tantas viviendas— oyó gritos y un fuerte golpe que procedía del piso de Chelo, como la conocían. Bajó las escaleras y se encontró con la puerta abierta y a la mujer en el suelo. No había sangre a su alrededor ni la casa estaba revuelta.

Ya por último, el pasado día 8 de madrugada, unos individuos forzaban la verja del Taller Neumáticos Ares, en la travesía de Orillamar. Una vez dentro, se hicieron con una caja de caudales donde había «poco» dinero guardado. Solo se llevaron eso, pese a que en el negocio había mucha maquinaria y de la cara.

Los vecinos piden mayor vigilancia. Llevan meses notando la presencia de toxicómanos por las calles. «Es la vuelta a la heroína, a los años 80», dicen.

La investigación por la muerte de Consuelo continúa sin detenciones ni sospechosos

Fueron dos agentes de la Policía Local quienes encontraron el cuerpo de Consuelo Palacios. Todo estaba en orden y no había sangre a su alrededor. Se llegó a pensar que se trataba de una muerte natural. Pero en una inspección posterior por parte de la Policía Nacional se constató lo peor, que a la mujer la habían matado.

Los gritos que oyó la vecina y el hecho de que la puerta del domicilio estuviese abierta daban mucho que pensar e imaginar. Porque en las primeras horas en el barrio se escuchó de todo y nada cierto. La Policía Nacional hizo un gran despliegue. Mientras la científica buscaba huellas por todos los rincones entre la vivienda y el portal, los agentes de homicidios constataban que a Consuelo Palacios nada le habían robado. El piso estaba ordenado. Como lo tenía Chelo siempre, «reluciente», destaca una vecina que la trataba. Pero en la vivienda estaba la mujer tendida en el suelo y había que saber por qué. Pronto la policía, como la forense y la jueza, resolvieron que se trataba de un homicidio. La autopsia dejará entrar la luz en una investigación que por ahora está oscura. La policía se desplegó, se sumaron más agentes y se abrió el abanico de las hipótesis. Si la puerta no estaba forzada, podría ser que hubiesen llamado al timbre y que la víctima abriese sin mirar por la mirilla.