Carmen tiene un décimo del gordo de El Gaucho Díaz I: «Fue gracias al churrasco»

Elena Silveira
E. Silveira CAMBRE

A CORUÑA

César Quian

Explicó que destinará parte del dinero para comprar un piso

22 dic 2022 . Actualizado a las 15:06 h.

«Fue gracias al churrasco. Este es el mejor churrasco del mundo». Así entraba Carmen, una clienta de El Gaucho Díaz I al local, enseñando una fotocopia del 05490, el décimo premiado. Llorando, riendo, con las emociones disparadas... «Soy muy tímida, no me preguntéis», pero quizá esos mismos nervios fueron los que la invitaron finalmente a contar que había comprado un décimo de la lotería de Navidad entre ella, su hija, y su hermana para compartirlo. «Es que somos clientes de siempre. Y mi marido Miguel y yo hemos venido desde A Coruña, donde vivimos, para darle las gracias y celebrarlo con Carlos», el dueño del establecimiento. «Es que tienen el mejor churrasco del mundo. Y ya no te cuento cómo está el chorizo rojo», se reía.

Con el dinero ya saben más o menos a qué lo van a destinar: «Nosotros estábamos buscando para comprar un piso, mi hija ya tiene para la entrada y mi hermana se acaba de comprar un coche. Ella está ahora trabajando en un hospital cerca de Barcelona y ya me ha mandado un vídeo brindando con champán desde allí». Luis, su marido, decía que ya estaba preparado para la jubilación. «¿Jubilado y millonario? Bueno, no es para tanto…», comentaba.

Francisco Torre, parrillero de El Gaucho Díaz I, es uno de los afortunados
Francisco Torre, parrillero de El Gaucho Díaz I, es uno de los afortunados

Francisco Torre tiene 62 años, por lo que está a punto de jubilarse. Explicaba, con cierta discreción, que lleva desde los 18 años en la hostelería y desde hace tiempo especializado en asar carne. Está a punto de la jubilación, solo le quedan tres años más, pero «quizais aguante uns meses e despois xa me retiro». Su mujer y sus dos hijos, de 30 y 40 años, se enteraron a primera hora de la noticia. Casi, casi, al mismo tiempo que él, cuando ya empezaba a preparar las brasas: «Xa estábamos algúns traballando e faltaban por chegar algúns compañeiros. Cando saiu o número comprobámolo e era o noso. E xa se nos puxo a pel de galiña». 

Todavía no le ha dado tiempo a pensar qué hará con el dinero, además de optar por una prejubilación bien merecida. «De momento, arreglar o piso e acabar de pagalo», sentencia.

A las dos en punto de la tarde Pablo Carregal llegó con su camión a El Gaucho Díaz. Haciendo sonar la bocina con mucho empeño entre periodistas, empleados y clientes que se agolpaban a la entrada del restaurante. Allí le esperaba también su mujer, Pili París, que se acercó ya a primera hora al restaurante para compartir la felicidad de tener un décimo premiado. El matrimonio, que no tiene hijos, son clientes habituales y vecinos de O Temple, y le tienen un gran aprecio al dueño del local. Así que cuando Pablo se enteró de que la suerte había tocado a su puerta consultó con su empresa y le dieron permiso para regresar con su camión a casa: «Iba camino de Madrid con un cargamento de reciclaje y ya estaba en Lugo. Tras hablar con los jefes, me dieron la enhorabuena y sin problema pude dar la vuelta hacia A Coruña. Con 61 años y un gorro mexicano en la cabeza, sin dejar de sonreír, también se planteaba si el dinero daría para una prejubilación anticipada.