A Coruña congela las tasas e impuestos municipales para el 2023

David García A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

ANGEL MANSO

El Ayuntamiento confía en resolver «este mes» la situación precaria de las bibliotecas

10 nov 2022 . Actualizado a las 20:09 h.

El Ayuntamiento de A Coruña congela las tasas e impuestos municipales para el año 2023, por lo que se mantendrán los mismos indicadores vigentes en la actualidad. Esta congelación abarca la recogida de basura, el IBI, el IAE, el agua o el autobús urbano, entre otras. El gobierno local anunció esta decisión durante el pleno de ayer, en el que los grupos de la oposición criticaron la falta de avances por parte del PSOE en la negociación de un nuevo presupuesto y de cambios en las ordenanzas fiscales, pero sobre todo en el modificativo de crédito que tiene que estar en vigor antes de que finalice el año. El gobierno local llevará este último asunto a pleno este mes, aspecto necesario por los plazos, pero queda por concretar qué se incluirá.

El gobierno local presentó cuatro asuntos que no revestían una gran relevancia —todos fueron aprobados?, pero que fueron aprovechados por la oposición para hacer ver a los socialistas que no están de acuerdo con la manera en que están manejando estas cuestiones de índole económica. El portavoz del gobierno, José Manuel Lage, explicó que esta congelación obedece a «axudar ás familias», mientras que el resto de grupos instaron al Ayuntamiento a aplicar medidas o bonificaciones que supongan nuevos ahorros para los coruñeses.

El pleno también supuso la entrada de Susana Soneira como concejala no adscrita, que se situó detrás de la otra edila en su misma situación, Isabel Faraldo. En su estreno mantuvo un papel secundario y optando por la abstención en los asuntos de la parte resolutiva por no haber podido analizarlos previamente. La nueva concejala recibió la bienvenida por parte de todos los grupos excepto la Marea, que a través de su portavoz dijo que era un caso de «transfuguismo». La alcaldesa, Inés Rey, interrumpió su intervención para que dejase de dedicarle «palabras grosas» a la recién llegada, que aprovechó su turno para defender su posición de desvincularse de la Marea. 

El 25-N

La celebración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres el próximo día 25 fue la mayor protagonista de la sesión de ayer. Cada uno de los grupos municipales presentó su moción sobre este tema y todas salieron adelante por unanimidad. Además, Inés Rey leyó al inicio del pleno una declaración institucional sobre esta misma cuestión, por la que también se guardaron cinco minutos de silencio en memoria de las últimas víctimas.

El PP planteó una moción sobre el futuro de la fachada marítima instando al gobierno local a cumplir con su propuesta de adquirir el 75 % de los muelles de Batería y Calvo Sotelo. El PSOE y la Marea apoyaron una enmienda de este último grupo y que modificó el texto original. Durante el debate, el concejal de Urbanismo, Francisco Díaz Gallego, aseguró que se está «traballando na apertura» con actuaciones como la que se está haciendo en la plaza de Ourense. Sobre la condonación de la deuda de la Autoridad Portuaria, señaló que «o escenario é outro», en relación a los planes de desarrollo de punta Langosteira que permitirían al Puerto tener mayor capacidad para abordarla.

En las puertas de María Pita hubo varias concentraciones, una de ellas del personal de las bibliotecas municipales, cuya situación llevaron a la sesión la Marea y Podemos con sendas preguntas orales. El portavoz municipal explicó que esperan solucionar este asunto «este mes».

La delgada línea entre el cariño y el roce

Con todo el cariño. Fue una frase que se escuchó varias veces en el pleno de ayer, una de ellas dirigida por Lage Tuñas a Rosa Gallego, y fue la única muestra de «amor» que hubo en la sesión, mientras que se vio mucho más roce, pero del malo, no del amoroso.

A priori era una sesión que no debía dar lugar a muchos enfrentamientos y que el gobierno local podría sacar adelante sin muchos problemas, pero la jornada maratoniana dio de sí. A los miembros del PSOE les llovieron críticas por la falta de cristalización de unas nuevas ordenanzas fiscales, un presupuesto para el 2023 o el modificativo de crédito imprescindible antes del cierre de este ejercicio, un ataque a la gestión. Eso, unido a la situación de la planta de Nostián y de las bibliotecas, fueron sus mayores quebraderos de cabeza.

Sin embargo, el gobierno local no fue protagonista del principal roce que hubo ayer entre los miembros de la corporación. Susana Soneira se estrenó entre bienvenidas hasta que la portavoz de la Marea, María García, lanzó la acusación de «transfuguismo» sobre ella, entre otros dardos. Soneira concurrió en las municipales del 2019 bajo la bandera de la Marea, pero como hizo Isabel Faraldo hace meses optó por incorporarse como no adscrita cuando le llegó su turno.

Inés Rey interrumpió el arrebato de García y la contestación, mucho más liviana, de Soneira. La alcaldesa quiso poner paz y al mismo tiempo echar un capote a la novata en el pleno, porque el cariño del 2019 que pudo haber entre ellas ahora es roce.