Martín Fernández Prado: «En un año habrá gente fabricando molinos en el puerto exterior de A Coruña»

A CORUÑA

ANGEL MANSO

El presidente de la Autoridad Portuaria apuesta por convertir el muelle en un «hub» de energías renovables

25 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El presidente de la Autoridad Portuaria de A Coruña, Martín Fernández Prado, que trabaja en el proyecto A Coruña Green Port para hacer del puerto exterior un hub de descarbonización, califica como «la punta del iceberg» el proyecto anunciado por la Xunta para hacer el primer parque eólico marino experimental frente a la costa de Langosteira.

—¿Por qué?

—Hoy en día uno de los grandes sectores económicos en el mundo, y en Europa especialmente, es la eólica offshore. Toda la cadena de valor es tremenda, es extraordinaria. El golfo Ártabro tiene ya un posicionamiento, gracias a Navantia, pero ahora con la incorporación de Nervión en Ferrol y de las empresas que próximamente se instalarán en Langosteira, vamos a generar el mayor polo de producción de eólica offshore de Europa. Va a ser una enorme palanca de desarrollo económico para el noroeste español y se crearán miles de puestos de trabajo.

—¿Qué supone el parque experimental?

—Lo que nos están trasladando estas compañías es que hay mucho prototipo en diseño y fabricación, pero para que los proyectos tengan la financiación necesaria hay que demostrar que funcionan y cuál es su eficiencia. El hecho de tener la zona experimental nos va a permitir atraer industrias para que empiecen a fabricarlos aquí.

—Cobra proyecta un parque flotante frente a Ortegal. ¿Fabricará las estructuras en Langosteira?

—Ese parque está pendiente de que se aprueben los planes de ordenación del espacio marítimo, pero si se confirma ese proyecto seguramente la empresa tendrá vinculaciones industriales con Galicia. Además, una de las evacuaciones energéticas sería a través de Sabón, por lo que ese parque tendría influencia en Langosteira.

—¿Más empresas?

—Todas las del sector han pasado por el puerto, desde eléctricas, hasta fabricantes, constructoras y tecnólogos. Coinciden en que es una de las mejores ubicaciones. Son piezas enormes. Hay prototipos funcionando de 60, 70, 80 o hasta 90 metros de largo, un campo de fútbol de tamaño. Esas plataformas no se pueden transportar. Hay que fabricarlas en puerto. Esperamos tener buenas noticias próximamente. Estas fábricas no necesitan tramitación ambiental. En un año veremos gente fabricando molinos en Langosteira para Francia y Escocia principalmente.

—También se proyectan plantas de hidrógeno y amoníaco limpio. ¿La apuesta del Puerto es un futuro verde?

—Nosotros hemos defendido siempre que el puerto de A Coruña ha sido un puerto industrial y energético. Y queremos seguir siéndolo. La tendencia actual es una transformación en el tipo de energías y también queremos ser el referente en esas nuevas energías. Meirama nos cerró de un día para otro. Perdimos todo el carbón y el 15 % de los tráficos. ¿Qué hacemos? Tenemos que buscar una alternativa. Entonces, captemos el hidrógeno, que va a ser el futuro de esas energías. Esta es la filosofía. La gran inversión de Europa está en las renovables.

—¿Un puerto autosuficiente?

—Nosotros vamos a poder hacer el primer puerto autosuficiente de España, con energía renovable. El deseo es que se haga realidad en el 2024, gracias especialmente a los tres molinos que instalará Inditex y al parque marino experimental que nos va a dejar allí la energía. También tendremos placas solares en las cubiertas de algunas de las naves.

«Langosteira será capaz de pagar la deuda»

Una infraestructura esencial para que el puerto exterior tenga plena actividad es el enlace ferroviario, cuyas obras fueron adjudicadas este verano.

—¿Qué impacto tendrá el tren?

—Para nosotros el tren es un antes y un después. Conseguir esa financiación es un hito que justifica todos estos años de trabajo. Nos va a permitir trasladar las mercancías industriales del puerto interior al exterior. Nos facilitará llegar más lejos y bajar la huella de carbono. Servirá para aumentar los tráficos y eficiencia del propio puerto.

—¿Cuándo empezarán las obras?

—Hemos pagado en los últimos días las actas de ocupación de las expropiaciones. A partir del día 28 estaremos a disposición de poder firmar el acta de replanteo y empezar las obras. Nuestra idea es hacerlo cuanto antes porque es una obra compleja, de 48 meses. Vamos a intentar firmar en este mismo mes el acta de replanteo y que empiecen las obras ya.

—A la Autoridad Portuaria todavía le queda una deuda de 300 millones. ¿Le preocupa?

—No, hay que ser positivos. Si me preguntaran si prefiero no tener puerto exterior y no tener deuda diría que no, que estamos muy contentos de tener la infraestructura. Langosteira está creciendo. Ya bate récords de carga cada mes y se va a autofinanciar para pagar esa deuda. Evidentemente, nos va a hacer pasar unos años de restricciones porque el coste financiero es importante. Cualquier ayuda que podamos tener en suavizar esa financiación o encontrar otros ingresos ayudará a la entidad.

—¿Espera que se reconduzca el diálogo con el Ayuntamiento?

—Sí, porque el puerto es parte de la ciudad y lo que es bueno para el puerto es bueno para la ciudad, pero la alcaldesa dijo en febrero del 2021 que iba a tener una propuesta en seis meses y van 18.

Superficie, calados y aguas abrigadas, los valores diferenciales de la dársena

Martín Fernández Prado insiste en que el puerto exterior tiene valores diferenciales para la instalación de empresas y características únicas para el desarrollo del proyecto A Coruña Green Port. La principal es la importante cantidad de superficie disponible para el asentamiento de instalaciones de producción y almacenamiento, porque su extensión es de 190 hectáreas.

Destaca también el calado de más de 26 metros que hay en el canal central, una característica al alcance de muy pocos puertos y que supone un gran atractivo para los fabricantes de plataformas offshore. Otro de los aspectos fundamentales son las aguas resguardadas que ofrece, ideales para la construcción y posterior carga de este tipo de estructuras. A esto se une la presencia de un conjunto de compañías en el entorno que proporcionan materias primas de calidad y precios competitivos, además de experiencia.

Centro de energías renovables

Ya se han sumado a la iniciativa empresas como Inditex, que proyecta tres aerogeneradores para dar energía al puerto y a sus instalaciones de Sabón; Repsol, que ya ha construido un poliducto para transportar el crudo, o Enerfín, filial de Elecnor, que prevé la construcción de una planta de generación de hidrógeno verde para descarbonizar el entorno.

A más largo plazo, Fisterra Energy, una filial del fondo de inversión estadounidense Blackstone, planea construir una planta de producción y almacenamiento de amoníaco e hidrógeno verde. También apostará por este sector en la dársena exterior la sociedad Armonia Green Galicia, de Grupo Ignis, que prevé producir 150.000 toneladas anuales de amoníaco e hidrógeno limpio en una fábrica, aunque este plan se encuentra en trámite de competencia de proyectos.

Martín Fernández Prado sostiene que el hecho de que compañías de ese calibre inviertan en el puerto le da solvencia y confirma el compromiso de Langosteira con las energías limpias. A Coruña Green Port persigue que la dársena exterior se convierta en un centro de operaciones de energías renovables, que abarque desde su generación hasta su almacenamiento y transporte, así como el desarrollo industrial de su construcción, basado en I+D+i. La idea se desarrolla en torno al nuevo modelo energético que la Unión Europea está fomentando. Langosteira quiere ser palanca para la reactivación económica y reindustrialización de la provincia de A Coruña.

El puerto exterior de A Coruña alcanza los 14,6 millones de toneladas tras 10 años de la primera carga

Ana González

El 24 de septiembre del 2012 se produjo la primera carga en el puerto exterior de A Coruña, el proyecto que nació de dos tragedias, las del Mar Egeo y el Prestige. Desde ese día, ya han sido 1.300 los buques que realizaron operaciones comerciales en la dársena. Movieron más de 14,6 millones de toneladas de mercancía. La mayoría, 7 millones, fueron productos agroalimentarios, ya que los tráficos de cereales y piensos son actualmente los más fuertes. Unos 3,8 millones corresponden al carbón y al coque. Otros tantos millones de toneladas restantes fueron de materiales como cemento, azufre, clínker, granito, bauxita y piezas. Para llegar a este punto se sucedieron varios hitos, que se pueden resumir en diez.

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