El entorno de San Agustín, las calles Compostela y Cortaduría y el jardín de San Carlos suman retrasos sobre los plazos iniciales complicando la actividad diaria
12 ago 2022 . Actualizado a las 17:49 h.El plazo de ejecución es uno de los aspectos más volátiles de todos los que rodean a las obras. La fecha de inicio puede verse alterada y los presupuestos pueden aumentar, sobre todo actualmente con el alza de los precios y las dificultades con los suministros.
Los principales perjudicados son los vecinos, comerciantes y peatones que tienen que convivir con las dificultades asociadas a las obras, como pasos estrechos, cambios en las zonas por las que se puede transitar o el propio ruido que generan, molestias que se incrementan cuando no se ve cerca el final. «Lo peor es el ruido, la suciedad que se genera y, en nuestro caso, que una zona tan transitada como la plaza de Lugo, con muchos turistas y actividad comercial, que esté así ahora no es lo mejor», asegura Alfredo Camarero, presidente vecinal del Ensanche.
En esta situación se encuentran algunas de las principales obras que se están llevando a cabo en la ciudad. Una de ellas, la reforma del entorno del mercado de San Agustín, que comenzó hace un año y debía estar completada en mayo, pero ya existe una prórroga y el nuevo final será en septiembre si no hay nuevos retrasos. El resultado afectará a la plaza del Humor y a las calles Plaza, Pio XII, Juan XXIII y San Agustín, que rodean el mercado y lo conectan con María Pita con el objetivo de que los espacios peatonales ganen sitio a los automóviles.
La junta de gobierno aprobó en julio sendos aplazamientos en la fecha final de las obras de la calle Compostela y del jardín de San Carlos. La primera empezó en febrero y se estimó que en agosto estaría terminada, pero la empresa solicitó una prórroga alegando que la huelga en el transporte de marzo provocó «el desabastecimiento de materiales básicos» y «retrasó los plazos de fabricación de los materiales». La nueva previsión es que acabe en octubre, por lo que serán más de dos años desde que se cerró para su peatonalización provisional en julio del 2020.
En ese momento también se eliminó el tráfico de un tramo de Alcalde Marchesi que también está en obras desde febrero y así seguirá como mínimo hasta diciembre. Ambas actuaciones fueron paralizadas en marzo durante un par de semanas por la huelga del transporte.
Septiembre, mes clave
La reforma del jardín de San Carlos empezó en diciembre y debía terminar en mayo, pero la adjudicataria de la obra pidió una suspensión del plazo de ejecución de tres meses. También se justificó en parte por los problemas en los suministros de los materiales, aunque aquí también se apeló a la necesidad de ejecutar trabajos diarios para asegurar un correcto «arraigamiento» de la olmeda centenaria y de las nuevas especies plantadas. Si no hay más cambios, el remate definitivo llegará dentro de un mes. Para septiembre también se prevé el final de la reurbanización de la calle Cortaduría, inicialmente esperado en junio.
Septiembre también debería ser el punto final para la reforma del mercado de Adormideras, que acumula una demora de varios meses. Los placeros ya abandonaron la carpa provisional para instalarse en el renovado interior, pero los trabajos continúan en otras zonas. Mientras estas obras acumulan retrasos hay otras en plazo, como es el caso de la avenida de Arteixo, con final previsto para octubre. Por su parte, la reforma de Severo Ochoa, en A Grela, y la segunda fase de urbanización de Xuxán, tienen marcado el final su plazo en el próximo junio. Esta última es una de las mayores obras del mandato, con 11,3 millones de presupuesto y una previsión de año y medio de trabajos
Fuentes municipales aseguran que las obras «avanzan en este momento a buen ritmo a pesar de las complicaciones derivadas de la falta de suministros como consecuencia de la huelga de transportes». Además, señalan que «van dentro de los plazos previstos en la normativa que permite prorrogar la finalización de los contratos con una motivación justificada».
Contratos desiertos, cierres de calles por edificios en ruinas y empresas que entran en concurso
Los problemas en torno a las obras no se producen solo por el retraso en los plazos de ejecución, sino que también hay causas muy variadas que impiden el avance de las actuaciones.
La reforma del mercado, la escuela infantil y la plaza de Monte Alto se encuentra en pleno proceso de licitación y recibió 13 ofertas después de que el primer concurso se tuviese que declarar desierto ante la renuncia de las cuatro empresas que se habían presentado. El motivo fue que el incremento en el coste de los materiales hizo inviable para las compañías asumirlo con el presupuesto inicial, que ahora se ve casi triplicado hasta 10,4 millones, aunque a la actualización de precios se sumó la inclusión de algunas mejoras en el proyecto.
Entre los casos singulares también destaca el del campo de fútbol de Eirís, una actuación que dio sus primeros pasos en el trimestre inicial del 2021 y ahí se quedó. El gobierno local resolvió el contrato hace tres meses, después de que la adjudicataria entrase en concurso de acreedores. Ahora se prepara un nuevo contrato para ejecutar una obra que se acordó en el 2016.
También es particular la situación de la calle Santa Lucía, en la zona de Cuatro Caminos. Unos desprendimientos en un edificio ruinoso en octubre llevaron al Ayuntamiento a cerrar la vía y así sigue en la actualidad. El gobierno local solicitó celeridad a la Xunta a principios de este mes para que emita el informe que necesita Urbanismo para acometer la demolición del inmueble, unos trabajos que ejecutará la Administración local ante la falta de respuesta de los propietarios a los requerimientos que se les realizó.