¿Es una graduación o una boda?

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

ANA GARCIA

Empieza la semana de etiqueta, en que Coruña se convertirá en un desfile de chicos y chicas con sus trajes, sus corbatas y sus vestidos largos

12 may 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Empieza la semana de etiqueta, en que Coruña se convertirá en un desfile de chicos y chicas con sus trajes, sus corbatas y sus vestidos largos. En esta época Bridgerton que vivimos entramos en la temporada del brilli brilli, en una escalada por ver quiénes son los reyes de la fiesta.

Las graduaciones escolares, que marcan el fin de una etapa, se han ido perfilando desde hace varios años como una de las grandes citas que marcan un antes y un después en la vida de cualquiera. Con toda la solemnidad de un acto que requiere su protocolo, sus maneras y su tiempo. Pero estas formas de despedir a los alumnos con todo el cariño y la emoción de quienes han estado acompañándolos desde pequerrechiños en el cole es relativamente reciente. Porque aquí en la época del Cojo Manteca los profesores del instituto te despedían con un aprobado o un suspenso en las notas finales y punto pelota. No había más: ni fiesta ni fiesto. Por eso siento envidia de toda esta juventud que ahora se afana en celebrarlo todo. Claro que se han mimetizado tanto unos en los otros en este show americano que las graduaciones han entrado en una competición por ver quién da más: ahora se pueden llevar invitados a la fiesta posterior, se cena o no dependiendo del cole o instituto, ellas encargan los vestidos en las modistas para diferenciarse del prêt à porter, y por supuesto, en la juerga se pone toda la carne en el asador. Ya no llega con salir a tomar unas copas y desayunar un chocolate, que se alquilan autobuses para llegar al pazo donde se ha decorado el gran salón donde un DJ pincha en exclusiva para los chicos que han pagado (bueno, sus padres) todo el sarao. Así que, en este Gossip Girl de graduaciones, no hay límite: ¡que corra la barra libre y a disfrutar! Lástima no tener de nuevo 18, ay, la que íbamos a liar.