«Quiero volver a Ucrania, pero por mi hija me quedo aquí»

Caterina Devesa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Formoso charló con los refugiados, que están en la residencia del IES Rosalía Mera de A Coruña
Formoso charló con los refugiados, que están en la residencia del IES Rosalía Mera de A Coruña CESAR QUIAN

La residencia Rosalía Mera acoge a 32 refugiados de la guerra, que ayer recibieron la visita del presidente de la Diputación, Valentín González Formoso

03 may 2022 . Actualizado a las 10:23 h.

Es su primer paso hacia una nueva vida lejos de la guerra. Sin embargo, algunos ya piensan en volver. «Tengo mi casa y todo allí, pero me quedo por mi hija de 15 años, Angela, y su seguridad», explicó a través de una interprete Viktoria, de 49 años, una de las 32 ucranianos que desde hace 15 días vive en la residencia del IES Rosalía de Mera, acondicionada por la Diputación para la acogida de refugiados de la mano del Ministerio del Interior. Su familiar, Ihor Galenkevyc, que lleva dos años viviendo en A Coruña, pero que por falta de espacio no puede alojarlas, explica que su ciudad, Jersón, está tomada por los rusos «y ahora ya ni se puede salir». «Cuando ellas se marcharon tuvieron que pagar 170 euros por persona por el bus para cruzar la frontera de Leópolis a Rzeszów. Desde allí viajaron hasta Madrid, en donde cogieron un tren a A Coruña».

Viktoria y el resto de residentes en el espacio recibieron ayer la visita del presidente provincial, Valentín González Formoso, y la diputada de Benestar Social, Ana Lamas. La iniciativa se enmarca en el programa de refugiados de Accem y cuenta con la colaboración de Cruz Roja, desde donde explican que «lo previsto es que aquí estén unos treinta días, mientras se les asigna una vivienda. En A Coruña hay ocho pisos disponibles, por lo que algunos podrían ir ahí, pero también podrían ser derivados a domicilios en otras ciudades». Formoso destacó el esfuerzo de solidaridad realizado y avanzó la organización de visitas a espacios como el Aquarium para que «poidan desfrutar, sobre todo o nenos». Asimismo, indicó que «estamos na fase de recepción, a cero do programa. Despois, na fase unha e dúas, haberá un proceso de integración social e incorporación laboral, pero agora estamos na de asentamento e de coñecemento do idioma e o entorno».

Las instalaciones han sido amuebladas y decoradas gracias a la colaboración solidaria de Inditex. El lugar también cuenta con varias salas comunes con juegos para los más pequeños. Entre los últimos en instalarse están Vitali, su mujer, Nadzhiie, y sus tres hijos, Artem, Ruslam y Alan. Los cinco huyeron de Mariúpol y viajaron desde Rzeszów, en la frontera con Polonia, hasta A Coruña con los voluntarios del Banco de Alimentos Rías Altas a principios de abril.