Te la quitan para que te la pongas

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

ANGEL MANSO

Hay confusión, hay miedo, hay incertidumbre y hay tanto rebumbio que el fin de las mascarillas en interiores se ha convertido en otra trinchera

21 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Hay confusión, hay miedo, hay incertidumbre y hay tanto rebumbio que el fin de las mascarillas en interiores se ha convertido en otra trinchera. Porque solo con salir a la calle y darse una vuelta, se observa la división entre la gente. O caes de un lado o caes de otro. Si te la dejas puesta te conviertes en una persona asustadiza, temerosa, incapaz de relacionarte con los demás como corresponde a los nuevos tiempos. Pero si te la quitas de golpe, entras en el grupo de los asaltantes, de los que se la juegan, de los que quieren más y de los que arriesgan a tope. Nunca hay término medio, así que en un visto y no visto, te das cuenta de que tu peluquera es una tía guay que te abre las puertas con una sonrisa de oreja a oreja, o te sorprendes viendo cómo tu peluquera es una persona conservadora, que no es capaz de dar el paso de quitarse la máscara ni cuando nos dice el Gobierno que podemos. Y ese es el tema: ¿nos ha dicho el Gobierno que podemos? El hecho de dejar a las empresas la decisión final ha generado que «cada un faga o que queira», que ha conducido al extremo de que esto no se acabe nunca. Así que la mayoría de la gente un día después de que las mascarillas en el interior no sean obligatorias sigue viviendo en la obligatoriedad de llevarla. Dicho de otro modo: te la quitan para que te la pongas. Y así, si vas en el autobús, te la pones, si estás trabajando en tu empresa, te la pones, si entras en la farmacia, te la pones... Y son tantas las excepciones a la norma que la norma acaba por ser la obligatoriedad en otro sinsentido más de la pandemia.

En ese limbo estamos los coruñeses, divididos en la familia y las amistades: los negacionistas de las mascarillas y los promascarillas que se resisten todavía a que se les vea la cara. Yo he caído en un lado, pero me obligan a llevarla.