Peregrinar a la farmacia

Antía Díaz Leal
Antía Díaz Leal CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

Capotillo

El día 24 me decía una amiga que estaba barajando la posibilidad de subastar sus test al mejor postor y cancelar la cena de Nochebuena

29 dic 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Que me perdonen en el Vaticano, pero cuando decidieron prorrogar el Año Santo como si fuera una concesión de ayudas públicas, no sabían que en realidad estaban bendiciendo un nuevo modelo de peregrinaje. Que no es el que va a Santiago, no, sino el que nos lleva, desde hace días, a recorrer todas las boticas de la ciudad en busca de un test. Qué tiempos aquellos en los que la misión imposible era encontrar la vacuna contra el meningococo B para los niños, ¿se acuerdan? Hasta Portugal con la nevera portátil, a menos que tuvieras la suerte de que llegara a tu farmacia una remesa, que alguna era tan riquiña que te prestaba una bolsa de frío para que el frasquito llegara al centro de salud en condiciones, previo pago de la pasta que nos gastamos las familias en aquellas tres dosis.

Ya no buscamos antídotos sino test de antígenos para cenar con la familia sin remordimientos. La víspera de Nochebuena pregunté en seis farmacias (cinco en el centro, una en Oleiros) con la misma respuesta. En la séptima, la respuesta fue «¿cuántos quieres?». Si Woody Allen filmara hoy Desmontando a Harry en las calles de cualquier ciudad española y no en Manhattan, las dos palabras más bonitas de nuestro idioma ya no serían «es benigno» sino «cuántos quieres».

El día 24 me decía una amiga que estaba barajando la posibilidad de subastar sus test al mejor postor y cancelar la cena de Nochebuena. Que le salía más a cuenta y se quedaba más tranquila. Así pasamos las fiestas. Entre test hechos en la terraza de un bar, nos contaba Pablo Portabales hace unos días en la radio, y esos quince minutos eternos en los que esperas que la segunda rayita del test no aparezca. Que no había tantos nervios desde el predictor.