«La casa de Emilia Pardo Bazán es un espacio que nos pertenece a todos»

A. S. Rodríguez SADA / AGENCIA

A CORUÑA

MARCOS MÍGUEZ

Concluye el congreso internacional sobre la escritora con un paseo por el pazo de Meirás

26 sep 2021 . Actualizado a las 23:14 h.

El congreso internacional sobre Emilia Pardo Bazán en su centenario concluyó ayer con un paseo de los asistentes por el pazo y los jardines de Meirás. «Con esto se cierra un encuentro único en el que no hemos venido a momificar, ni a santificar a doña Emilia. Hemos visto sus luces y sus sombras, pero también que esas luces han iluminado a las sombras. Hoy, cien años después, el espíritu de Pardo Bazán vuelve a Meirás», dijo el organizador del congreso, José María Paz Gago.

La llegada de los congresistas se mezcló con otras visitas convencionales, por lo que tuvieron que hacer el recorrido inverso, entrando por la puerta principal. Los asistentes se hicieron la foto de familia que ponía fin a cuatro intensas jornada alrededor de la escritora coruñesa, y se repartieron en dos grupos de 30 para visitar los jardines y el pazo, en los que la gran mayoría retrató con sus móviles todos los exteriores del recinto. Jesús Ángel Sánchez García hizo de cicerone a uno de los grupos, explicando el lugar de la casa original de los Pardo Bazán. Pidió a su público que hiciera un esfuerzo mental de borrar algunos de los objetos que tenían delante, ya que habían sido ubicados allí por el dictador Francisco Franco en su residencia de verano.

«Para un investigador de la obra de Emilia Pardo Bazán que lleva casi 50 años trabajando sobre el tema, estar aquí tiene un significado muy especial», señaló Juan Paredes Núñez, de la Universidad de Granada. «He venido varias veces solo para ver desde la puerta el lugar donde doña Emilia pasaba parte de sus veranos. Me ha encantado ver el lugar, lástima que no se pueda acceder al interior, porque sé que ella aquí escribía los cuentos equinocciales, y el congreso me ha parecido desde el punto de vista científico y académico muy serio, muy bien hecho, muy bien estructurado, y emocionalmente ha sido como unas vacaciones literarias».