Bañistas y surfistas conviven como cada verano, pero ¿es justo el reparto de la playa?

amara fontao / a. a. OLEIROS / LA VOZ

A CORUÑA

Gente paseando por la orilla de la zona de surf, donde imparten clase las escuelas
Gente paseando por la orilla de la zona de surf, donde imparten clase las escuelas EDUARDO PEREZ

La labor de mediación de los socorristas es imprescindible para evitar conflictos

22 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Sueño de un día de verano podría ser una de las comedias de William Shakespeare si este hubiese pasado una jornada de playa en Bastiagueiro. De hecho, el dramaturgo no tendría siquiera que discurrir los personajes, ya que el arenal de Oleiros le proporcionaría un elenco de lo más variado.

Los jugadores de pachangas, armados con pelotas de fútbol, voleibol y otras, comparten el arenal con los que toman el sol y con los que abren la sombrilla. Pero el escenario de esta obra no se limita a tierra firme; el agua también puede ser fuente de drama entre bañistas y surfistas.

Son dos prácticas que no casan bien entre sí. Un nadador en el momento y en el lugar equivocado podría impedir que alguien «pillase la ola de su vida», por no mencionar el peligro que podría correr la integridad física del bañista si es golpeado con la tabla.