Cañas con el coche en doble fila

Javier Becerra
Javier Becerra CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

ANGEL MANSO

Quizá contagiados por la expansión (temporal y tolerada) de las terrazas, muchos de los conductores coruñeses piensan que con los coches ocurre lo mismo

11 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Es obvio que existe un mundo prepandémico, en el que nos preocupaban a todos una serie de cosas, y otro pandémico, en el que estas quedaron aplazadas por la urgencia y la excepcionalidad del momento. Antes de marzo del 2020, por ejemplo, el plástico era un veneno a descartar de nuestras vidas. Desde el día 15 se convirtió casi en una segunda piel obligatoria cada vez que entrábamos en un súper. Da la sensación de que en eso hemos retrocedido 20 años.

Lo mismo ocurre con el tráfico. Quizá contagiados por la expansión (temporal y tolerada) de las terrazas, muchos de los conductores coruñeses piensan que con los coches ocurre lo mismo y vuelven a exhibir rémoras que parecía que el Ayuntamiento empezaba a corregir antes del covid-19. Lo llevo observando desde hace unos meses. Mi desplazamiento diario se ha convertido en un serpenteo de coches en doble fila. Además, las esquinas se han oficializado como aparcamientos y las plazas de minusválidos ya funcionan como estacionamientos exprés para gente sin ninguna limitación.

Con la rutina me doy cuenta que a veces los coches que esquivo son los mismos. Y que no se trata de paradas «para un recado». En ocasiones he tenido que parar para no llevarme un retrovisor. Ayer, el vehículo que llevaba delante, más ancho, ni con esas podía. Tocó el claxon varias veces. Y empezaron a secundarlo varios de la caravana formada. De pronto, en la terraza un hombre empezó a hacer aspavientos y se fue corriendo al coche que estaba generando el atasco. Lo arrancó y lo dejó más adelante, al lado de unos contenedores para volver al bar a terminar la caña. Ojo, en pleno centro. No se le veía temeroso de ser multado. Sí, en esas estamos.