Iria Espinosa, copropietaria del Árbore da Veira: «La reina Sofía se puso a tope de verduras cuando vino al restaurante»

Loreto Silvoso
Loreto Silvoso A CORUÑA

A CORUÑA

Iria Espinosa, copropietaria del restaurante Árbore da Veira de A Coruña
Iria Espinosa, copropietaria del restaurante Árbore da Veira de A Coruña CESAR QUIAN

Ella es la otra mitad, junto a Luis Veira, del único estrella Michelin de A Coruña

06 jun 2021 . Actualizado a las 16:28 h.

Bajo la sombra del Árbore da Veira se cobija una cocinera de talento brillante. Iria Espinosa Caridad (Monte Alto, 1986) se siente «cómoda» con ese perfil discreto; y eso que ella es la copropietaria del único restaurante con estrella Michelin de A Coruña.

—¿Le molesta que se refieran a usted como la mano derecha de Luis Veira?

—Al revés, y este tema lo hemos hablado mucho los dos. En realidad, nosotros tenemos el Árbore al 50 %, yo soy la otra mitad.

—¿Por qué ese segundo plano?

—Cada uno tiene su rol muy asumido. Yo soy más de trabajo de campo y él más de imagen. Asumo este rol encantada de la vida y porque me da la gana. Si por Luis fuese, saldría más yo.

—¿Cuándo empezaron a trabajar?

—Tenía 17 años. Yo era una mierdecilla que salía de la escuela y él ya era un tipo muy conocido. En parte sigue siendo mi jefe, aunque no lo sea. Es más, ¡a veces, tomo yo más decisiones sin contar con él, que al revés! [risas].

—Pero disfrutan cocinando juntos.

—Sí, totalmente. Él es mi socio, es mi compañero, es mi amigo... Al final, es la persona que me enseñó a hacer casi todo lo que sé.

—¿Recuerda cuándo decidieron irse al monte de San Pedro?

—Perfectamente. Estábamos trabajando en la calle San Andrés. En los ratos de descanso, Luis y yo solíamos ir al paseo marítimo y nos sentábamos en un banco con un par de coca-colas.

—¿Ahí se gestó ese sueño?

—Desde ese banco se veían la Domus, el monte de San Pedro y el Playa Club, los tres mejores sitios de la ciudad. Luis me decía: «Rubia, algún día tendremos alguno de estos locales, seremos socios y la liaremos parda». Pues ese momento llegó y nos fuimos para el monte.

—Y dejaron de ser jefe y empleada.

—Sí, decidimos lanzarnos juntos a la aventura y encantados.

—Si usted es «Rubia», él es...