Es el gran centro prehistórico del golfo Ártabro
05 jun 2021 . Actualizado a las 11:23 h.No existe ni la menor duda: en tiempos medievales, el punto estratégico de todo el golfo Ártabro era A Coruña, con su puerto recibiendo miles y miles de peregrinos. Pero ¿y antes? Pues el enclave romano de la ciudad tenía su relevancia, pero cuando los latinos llegaron por primera vez por esos pagos había un centro mayor que era el monte Ancos, hoy municipio de Neda.
Hay muchas pruebas de ello. Para ver una no hace falta salir de casa: se coge un mapa, se señala Ancos y se comprueba que todo a su alrededor, había muchas más aldeas prehistóricas, organizadas en función precisamente de Ancos. Y hecha esa simple comprobación, toca subirse al coche y salir de la AP-9 en Neda, por lo tanto ya muy cerca de Ferrol. Seguir luego la carretera y, al acabar ante el semáforo que da paso a la de Ortigueira, tirar para la derecha, siempre en ascenso a partir de ese punto.
A la espalda va a quedar a Mourela Alta (donde cuenta la leyenda que allí se dio la última batalla ente los moros -que por supuesto fueron derrotados- y los cristianos) con su gasolinera, Cal y Escorial. Y en determinado punto, señalizada, arranca a la izquierda una pista muy estrecha.
Hay que ir muy atentos, porque lo que hace todo el mundo es seguir esa pista. Y no. A la decena de metros se gira sin ninguna señal que lo advierta, describiendo un ángulo de 90 grados a la izquierda, y el asfalto se empina. Es menos de kilómetro y medio hasta el final, pero desde luego da la sensación de ser mucho más. Sin hacer caso del par de desvíos se va a llegar a un lugar agridulce: un mirador impresionante sobre la ría de Ferrol, y si hay suerte y es la hora del crepúsculo en día claro, la imagen se graba para siempre en la retina. Lo de agrio se explica porque el mirador se construyó sobre el castro y sin contemplación ninguna: arrasando.
¿Estaba ahí la gran ciudad de Libunca? El excursionista puede soltar la imaginación mientras se abre paso entre tojos. A finales de los 70 entre esos tojos se extendía desde luego una ciudad, no hacía falta excavar para verla, e incluso se hicieron fotos que deberían encontrase ahora en el Ateneo Ferrolán. Así que ese castro con ejes de 105 por 108 metros puede ser el principio, el origen de esa urbe que estuvo habitada hasta muy entrada la Edad Media.
Y si ha sido mucho coche y hay ganas de caminar, entonces procede descender andando, a los 300 metros girar a la izquierda y a otros 500 más hacer lo mismo. Ese descenso llevará hasta la orilla de la ría de Ferrol.
El comienzo
Desvío sin señalizar: 43º30'38''N 8º07'25''W.
El desafío
Descender caminando.
LA FOTO MÁS PERSONAL
Con la ría de Ferrol como telón de fondo.
EL PASADO
Los habitantes de Libunca construyeron un antecastro, que fue arrasado cuando se abrió la pista en 1987.