Las anécdotas de la vacuna en A Coruña: «Una señora vino a por la dosis a la que renunció su marido. ¡Eso sí que es amor!»

R. DOMÍNGUEZ A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

La campaña masiva avanza en Expocoruña, donde el ingenio rebautiza con nuevos nombres los fármacos administrados. Más de 43.500 personas pasarán esta semana por el recinto ferial para inmunizarse

08 may 2021 . Actualizado a las 13:11 h.

«¡Este es el evento del mes o del año, sobre todo para los mayores!», exclama Ana Sanclaudio. Es, con Alfredo Rodríguez, una de las que se ocupa de la tecnología en Expocoruña. Expertos de aplicaciones y ofimática, respectivamente, se mueven por el recinto con un walkie-talkie resolviendo cuanta incidencia informática se pueda presentar en la campaña masiva de vacunación.

Este miércoles eran 8.320 citados y 31 boxes abiertos que atender, cada uno con su terminal y su pistola digital para leer los códigos, además de los ordenadores de los administrativos para imprimírselos a quienes no cuentan con smartphone. Porque cada dosis «va vinculada al QR personal de cada paciente», subrayan. Es algo que han tenido que explicar en más de una ocasión y que ha dado lugar a más de una anécdota. «Una señora vino a que le pusiésemos la dosis de su marido, que él había renunciado... ¡Eso sí que es amor! Pero ya le explicamos que no era posible, así que lo convenció y por la tarde vino él a vacunarse», cuenta Sanclaudio.

Vacunación masiva del covid-19 en Expocoruña
En la foto, Balbina Mallo y María del Carmen Rodríguez
Vacunación masiva del covid-19 en Expocoruña En la foto, Balbina Mallo y María del Carmen Rodríguez D.S.

A media mañana, Expocoruña es un hervidero, con un vaivén de gente entrando y saliendo. «Hala, xa está, xa non estou tan preocupada, estaba desexando que ma puxeran», resume María del Carmen Rodríguez. Tiene 74 y es de las que vuelve a casa en Pastoriza, Arteixo, con su segunda dosis contra el covid-19 puesta. La acompaña su amiga Balbina Mallo, de 76, que aprovechó el viaje «coa idea de a ver se me tocaba, que a min aínda non me chamaron; parece que si, que xa tiña vez para hai uns días, pero non tiña o teléfono ben, alomenos dixéronme como facer para arreglar», explica confiada en que pronto pasará a formar parte de los inmunizados.

Facilidades a los desplazados

«Non hai queixa de nada: todo moi ben organizado e son moi atentos; agora solo hai que esperar que nos faga algo», apunta muy cerca, Carmen Teijeiro, llegada de Carral. Y desde Oleiros, Isidoro Fulgairas confiesa socarrón estar «hasta las narices de pasar un año en casa», de modo que salir del encierro con mayor tranquilidad es un alivio después del pinchazo. Sobre todo tras un mal año con las secuelas de una fractura de brazo para cuya rehabilitación sigue esperando a que lo llame el médico.

«Todo perfecto», valora Carmen Cambón, vacunada junto a su hermano, Aurelio. «Las citas eran para horas diferentes, pero los vacunaron juntos sin problema; ya con la primera dosis pasó igual, y eso que tenían para diferentes días», explica la sobrina e hija de las facilidades una vez que han de desplazarse desde A Laracha. Los tres coinciden en agradecer la vacuna. En casa el covid se llevó a uno de los suyos «muy al principio, cuando aún estaban los del Imserso viajando».

Con miles y miles de personas desfilando a por su dosis, los trabajadores han notado que «la mayoría de la gente está encantada, les gusta cómo está funcionando y algunos te dicen ‘esto é chegar e encher'», apunta Ana. Si la informática no se tuerce, aprovechan para echar una mano en lo que sea, desde desempaquetar jeringuillas a acompañar «del ganchete» a algún vacunado para pasar los 15 minutos de rigor tras el pinchazo, y es ahí donde más notan el agradecimiento, «sobre todo de los más mayores», subraya Alfredo. Hay incluso quien quiere reconocer las atenciones insistiendo en dejar propina. «A mí estar en Expocoruña me gusta, el ambiente es de lo mejorcito, la gente está contenta y los compañeros, haciendo piña para tirar y sacar cuanto antes todo esto para adelante», concluye.

Vacunas rebautizadas: la «fairy», la «faneca» y la «astrapírrica»

«A mí me dijeron que me pusieron la que no sale en la tele, la buena», comentaba una recién vacunada a la salida de Expocoruña. Este miércoles tocaba Pfizer, y el jueves la mayoría de los viales serán de AstraZeneca, ya que, entre otros colectivos, comienza la inmunización de los que tienen entre 60 y 69 años. En total, solo en el recinto ferial están citadas 9.400 personas, y en el conjunto del área sanitaria, 11.105.

El nombre de las marcas ha propiciado ya diferentes evoluciones lingüísticas y el humor ha entrado de lleno a rebautizar los preparados protectores. «Sí, la gente las llama de muchas formas diferentes», confirma el personal desplazado al vacunódromo. Entre los más populares, están la vacuna fairy, la faneca y, más recientemente, «la astrapírrica».

Marta Mosquera, supervisora de Medicina Preventiva del Chuac y coordinadora de vacunación en Expocoruña

El llamamiento de la enfermería en A Coruña: «Nos estamos dejando un trocito de nuestra vida en esto para algo, así que todo el mundo a vacunarse»

La Voz

«Nos estamos dejando un trocito de nuestra vida en esto para algo, vemos que está siendo útil, así que todo el mundo a vacunarse» instó este viernes en Radio Voz Marta Mosquera, supervisora de medicina preventiva y coordinadora de vacunación en Expocoruña, que agradeció los muchos mensajes de apoyo y agradecimiento que reciben de los ciudadanos que acuden al recinto ferial.

Aunque los profesionales están satisfechos por la respuesta de la población, aprovechó para lamentar que aún hay personas que «no se dan cuenta del cambio de vida que supone, aunque haya que seguir manteniendo todas las precauciones, psicológicamente es una tranquilidad», de ahí su llamamiento a participar en la campaña, que este jueves volverá a batir un nuevo récord de personas citadas. 

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