Dolores Otero: «Siempre entro sonriendo en el aula y dejo los problemas fuera»

Loreto Silvoso
Loreto silvoso A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

MARCOS MÍGUEZ

La directora del Colegio Internacional Eirís se pone al frente este lunes de un encuentro virtual con mil alumnos de quince países

02 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Primero fue alumna, luego profesora y ahora directora. Dolores Otero (A Coruña, 1964) asumió el pasado enero la dirección del Colegio Internacional Eirís, recién llegada de una grata etapa profesional en México. Recibe a La Voz en medio de los preparativos del InterSEK, encuentro virtual que se celebrará del 3 al 7 de mayo desde A Coruña con más de mil alumnos de 23 colegios.

-Así que lleva vinculada al Eirís desde siempre.

-Desde siempre. Soy antigua alumna y empecé a trabajar de profesora hace muchos años. Un buen día me ofrecieron asumir la dirección del colegio de Guadalajara (México) y allí estuve casi nueve años. Debido a mi vinculación con el Eirís, es toda una satisfacción personal regresar aquí.

-Es un colegio con mucha tradición en A Coruña [se fundó en 1969]. ¿Eso impone respeto?

-Es un reto. Es un colegio con mucha solera. Me ilusiona y me genera la preocupación de querer hacer cosas nuevas para mantener su prestigio académico.

-Un reto en plena pandemia.

-Sí, esto nos ha obligado a introducir nuevas metodologías para que los alumnos aprendan de la mejor manera posible.

-El colegio apostó por dar todas las clases de manera telemática.

-Los horarios se mantuvieron completos y los niños no perdieron ni un día de clase. Este año se pusieron muchas más horas de trabajo que cualquier otro. Y hubo mucho apoyo por parte de las familias. Fue un esfuerzo colectivo. Creo que la respuesta de los colegios SEK fue excelente.

-¿Hubo muchas adaptaciones?

-Se adaptó el sistema de evaluación, porque la apuesta tecnológica ya la teníamos. Hubo que hacer cosas, claro, pero los niños llevaban años trabajando con sus iPad, libros y pizarras digitales, las clases de tecnología...

-Todo eso ayudó.

-Los alumnos siguieron teniendo todas las asignaturas todos los días. Daban clases online de música, de deporte... Hasta mantuvimos la escuela para padres. Un departamento se dedicó en exclusiva a llamar a las familias para apoyarlas en lo emocional.

-¿Qué fue lo más bonito?

-Recibí muchos mensajes de agradecimiento de los padres cuando fue terminando el curso. Los tengo bien guardados porque fueron muy cariñosos.