Tres tenedores Michelin para los banquetes de Franco y sus ministros en A Coruña

El lujoso restaurante de la Galera tuvo que cambiar de nombre por exigencia del local homónimo de Madrid

Fachada del antiguo restaruante Lhardy, en la calle Galera de A Coruña
Fachada del antiguo restaruante Lhardy, en la calle Galera de A Coruña

A Coruña

Fue durante decenios el buque insignia de la gastronomía coruñesa y por sus mesas pasaron los bolsillos más pudientes del país para dar cuenta de su excelente cocina. El restaurante Petit Lhardy se inaugura a finales de la Primera Guerra Mundial en el número 45 de la calle de la Galera. Pero da un salto cualitativo crucial en los años treinta del siglo XX, cuando lo compra el matrimonio coruñés formado por Manuel Fernández Canosa y Socorro Casal González. Ellos consiguen que su local, con el nombre de Lhardy, sea recomendado en la Guía Michelin con tres tenedores (restaurante muy confortable) de un máximo de cinco entre 1952 y 1955. En esos años era para Michelin el mejor restaurante de la ciudad.

El diseñador de la fachada y del interior del Lhardy fue el aparejador del Ayuntamiento Rafael Barros Merino. El restaurante tenía en cocina a seis personas, además de seis camareros y un metre. En verano cogían dos camareros más y otro metre. Uno de estos últimos, de apellido Morcillo y madrileño, con el paso de los años abriría en la Marina la cafetería Capri.

Salón interior del antiguo restaurante Lhardy de la calle Galera, en A Coruña
Salón interior del antiguo restaurante Lhardy de la calle Galera, en A Coruña

Uno de los mejores cocineros que pasaron por el Lhardy fue el vasco Antonio Aranzamendi. El coruñés César Gallego, propietario en vida del restaurante El Coral, trabajó de camarero en el Lhardy cuando empezó en la hostelería.

En 1955, los dueños del restaurante homónimo en Madrid visitan el de A Coruña y le explicaron a sus propietarios que el nombre de Lhardy lo tenían registrado. Al no llegar a un acuerdo económico, el local de la Galera cambiaría de nombre a partir de 1956, pasando a llamarse Petit Lar. Pero esa modificación no despistaría a la Guía Michelin, que lo recomendaría entre 1956 y 1964. Este restaurante tenía un bar-cafetería en el número 45, el restaurante en el 47 y el almacén en el 49.

En el número 45, en el primer piso había dos reservados con capacidad para 6 y 15 personas, respectivamente, y en el 47, en la primera planta tenían una sala para bodas y banquetes con capacidad para 200.

 Numerosas anécdotas

En una carta del año 1952 (se puede ver en una de las fotografías de esta página) podemos observar una dedicatoria de un cliente, un ingeniero belga, que afirma: «No se come mejor ni en Jockey ni en Horcher de Madrid, ni en La Tour D'argent de París (dos estrellas Michelin) de lo que he comido hoy en Lhardy de Coruña». En esta carta de 1952 se puede comprobar que los precios eran muy altos para la época: rodaballo, 20 pesetas (12 céntimos de euro); centolla, 15 pesetas; tortilla de camarones, 12; lenguado menier, 20; mero 15; chuleta de cerdo, 20; de ternera, 15; melocotón, 8; piña natural, 15; flan, 6 pesetas...

Carta del antiguo restaurante Lhardy de la calle Galera, en A Coruña
Carta del antiguo restaurante Lhardy de la calle Galera, en A Coruña

Son muchas las anécdotas en torno al Lhardy coruñés. En los años sesenta Manuel Fraga Iribarne, por aquel entonces ministro de Turismo, se acercó al restaurante para comer, pero al no ser reconocido por el dueño y estar el local completo no conseguía mesa. En la barra se encontraba Rafael Salgado Torres, concejal coruñés y procurador en Cortes, que aclaró al propietario del local quién era aquel cliente que pedía asiento. Se le proporcionó uno en el salón de bodas del primer piso. Allí había estado anteriormente la sala Calvet, en torno a la que se fundó el Real Club Deportivo en 1906.

El Lhardy tenía también un servicio de cáterin con el que, entre otros clientes, atendió a Francisco Franco Baamonde en el Ayuntamiento de A Coruña.

Alfonso Molina, cliente habitual, y el entonces alcalde de Betanzos dejaron constancia de haber comido en el Lhardy lamprea y una tortilla que llevaba en su interior chorizos puestos en vertical, lo que da una idea del grosor de aquella tortilla. Entre otros visitantes frecuentes cabe mencionar a Luciano Yordi, ingeniero que proyectó el salto de Belesar, o al presidente de la Asociación de Armadores de Buques de Pesca, José Vázquez Freire.

Un camarero del Lhardy tenía un sueldo de 180 pesetas (1,08 euros), pero este se incrementaba bastante si tenemos en cuenta que a la factura del cliente se le añadía un 15 % que se repartía de la siguiente forma: un 10 % para los camareros y un 5 % para la cocina. En verano contrataban profesionales de sala de Madrid que traían con ellos a sus familias, ya que entre el sueldo y el 10 % extra les daba para mantenerlos veraneando en A Coruña. Su profesión no siempre estaba exenta de riesgos: en 1960, el fotógrafo de La Voz de Galicia Alberto Martí Villardefrancos realizo una mítica fotografía en el Lhardy, en el momento en que un perturbado llamado José Casqueiro amenazaba con un cuchillo a Félix Lousa, camarero del local. Aquella instantánea le valió a Martí el Premio Nacional de Fotografía.

Hay que tener en cuenta también el poder adquisitivo de la clientela. Uno de aquellos veranos, Alberto Fernández, dueño de la fábrica de lápices de Ferrol, llamó por teléfono a Venezuela desde el Lhardy y pagó 500 pesetas (3 euros) por la conferencia, una importante suma para la época.

Al término de los consejos de ministros que se celebraban en el pazo de Meirás durante el verano, eran muchos los políticos que se desplazaban después al Lhardy para almorzar.

Antonio J. Cancela Sánchez es experto en la Guía Michelin.

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