Vecinos del barrio de las Flores, en A Coruña, sobre los okupas: «Se metieron donde no debían»

Los propios residentes tapiaron las entradas al chalé, completamente destartalado y a la venta, para evitar más allanamientos. El lunes, después de una manifestación ante la casa, lograron expulsar a los okupas, que abandonaron el lugar escoltados por la policía

Nadie en A Coruña creía que los vecinos del barrio de las Flores serían capaces de echar al grupo de okupas que desde hace meses vivía en el chalé número 4 de la plaza de los Fresnos. Pero el pasado lunes lo consiguieron. «Si no os vais por las buenas, os iréis por las malas», les llevaban advirtiendo los vecinos desde hace tiempo. Y, al final, tuvo que ser de esa forma: por las bravas. El pasado viernes ya hubo concentraciones frente a la vivienda para que los okupas se dieran cuenta de que «somos un barrio muy unido y que defenderíamos a nuestros hijos». «Se reían de nosotros, pero lo hemos conseguido», indicaba este martes una vecina, mirando hacia la casa que el lunes por la tarde quedó de nuevo vacía.

Los vecinos no se anduvieron con chiquitas porque el sábado volvieron a lanzarles un aviso y les arrancaron la puerta de la entrada; el domingo hubo más enfrentamientos y el lunes, una vez que la Policía Nacional y la Local se fueron de la zona, consiguieron amedrentar a los allanadores y que se marchasen con sus maletas, dejando un inmueble destartalado y con un «olor nauseabundo». Eso sí, escoltados por los agentes de la Policía Nacional, que tuvieron que recogerlos para dejarlos a cargo de la Cruz Roja y de Servicios Sociales del Ayuntamiento de A Coruña ya que, entre los seis desalojados el lunes, había una mujer embarazada. Desde el gobierno local precisaron que los vecinos «increparon» a dos familias de origen rumano y que, entre esas personas está la mujer embarazada que recibió asesoramiento por parte de los Servicios Sociales. «Se le ofreció una alternativa habitacional que rechazó», confirmaron portavoces del gobierno local.

Con el chalé número 4 de la plaza de los Fresnos ya vacío, el martes por la mañana el único tema de conversación en el barrio de las Flores era el desalojo. «¿Pero no te dan algo de pena?». «¿Pena? ¡Ninguna! Yo no tendría ningún problema en que una familia viviese allí si tienen esa necesidad y saben convivir, pero estos no hacían más que drogarse, beber y fiestas a cualquier hora del día, molestando a todo el vecindario», comentaban dos vecinas. También les acusaban de vender droga y de un constante y sospechoso trajín en el chalé. Las entidades vecinales los señalan por la proliferación de robos en los supermercados, en vehículos y por, incluso, hurtar ropa de los tendales.

Okupada tras el primer confinamiento

Comentaron que los primeros en entrar en la casa fue una pareja. «Fue el año pasado, después del confinamiento más o menos. Pero al parecer rompieron y él comenzó a traer a colegas y ya todo se desmadró», recuerdan los vecinos. También explican que la casa estaba deshabitada desde hacía muchos años y que los herederos la pusieron a la venta por cerca de 150.000 euros. «¿Pero quién va a pagar ese dinero por una casa llena de okupas?», hablaban entre ellos. Indicaron que uno de los propietarios presentó una denuncia el 18 de julio del 2020 por la presencia de okupas, extremo confirmado a este periódico por fuentes de la propiedad, que negaron que «pasaran de todo», como comentaban algunos vecinos el día anterios. «No es que se desentendiesen del tema, porque pusieron una denuncia. Pero lo difícil es echarlos», comentaba otra vecina. De hecho, confirmaron que siempre había alguien dentro del chalé, precisamente para evitar que en un momento dado alguien pudiese echarlos de allí. «Pero ya ves, se equivocaron. Se metieron donde no debían. Se reían de nosotros diciendo que les amparaba la ley y que tenían derecho a estar en esa casa. Pensaban que íbamos a dejar pasar el tema, pero en este barrio nos costó mucho deshacernos de la droga como para que alguien vuelva a traer problemas», indicaban en el corrillo de vecinos. Tal y como tenían previsto, durante la tarde del martes tapiaron las entradas a la vivienda para evitar más allanamientos porque «aunque la casa no es nuestra, la situación nos estaba afectando a todos».

Fernanda Lareo, vecina afectada por el chalé okupa en A Coruña: «Después de meses, hoy he podido abrir las persianas»

E. S.

Explica que organizaban fiestas o peleas delante de la casa, a cualquier hora y sin respetar las normas de seguridad ni el toque de queda

«No te imaginas lo que han sido todos estos meses. Hoy, después de mucho tiempo, he podido levantar las persianas de mi casa y mirar a la calle. La verdad es que no me esperaba lo que ha pasado, pero estoy contenta». Fernanda Lareo vive en un piso justo enfrente al chalé okupa de la plaza de los Fresnos. Cuenta que lleva meses sin poder dormir tranquila, que día sí día no llamaba a la policía por los problemas, juergas y broncas que montaban los okupas frente a sus ventanas. «Daba igual la hora. Escuchaba todas sus peleas por dinero, por que uno consumía la droga del otro, las patadas en la puerta de madrugada y el continuo trajín de gente entrando y saliendo, armando follón». Nanda relata que el calvario era mayor cuando los okupas montaban la fiesta a la entrada del inmueble y que siempre acababa en peleas. «Imagínate 15 o 20 personas delante de tu ventana, con litronas, la música a tope... Y todo esto en un momento de pandemia, con restricciones y un toque de queda. También se venían a fumar los porros junto a mi ventana, donde solía tener la ropa tendida que después apestaba. Hablé muchas veces con ellos para que, por favor, contribuyesen a una convivencia tranquila, pero no había manera», relata. Nanda dice que siempre vivió en el barrio de las Flores, donde también reside buena parte de su familia. «Aquí estamos los vecinos de siempre, generación tras generación. Y que ahora no puedas vivir tranquilo...». Por eso defiende la actuación de sus convecinos ya que «legalmente tampoco teníamos otra opción».

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