Vecinos del barrio de las Flores, en A Coruña, expulsan a los okupas de un chalé

Los residentes entraron en el inmueble «a saco» y la situación llegó a tal punto que la Policía Nacional tuvo que llevarse a los okupas escoltados. «Nos costó mucho erradicar la droga como para que vuelva», dicen


A Coruña / la voz

Agentes de la Policía Nacional y una unidad de la Policía Local se desplazaron el domingo por la tarde al barrio de las Flores debido una reyerta entre vecinos. Ocurrió sobre las 18.30 horas y lo que comenzó con insultos y forcejeos, acabó con amenazas y varias personas heridas. Entre ellas, un vecino que tuvo que ser atendido por una brecha en una ceja tras recibir un golpe con el filo de un material cortante.

El enfrentamiento no fue una pelea sin más. Los vecinos explican que el origen es que en la plaza de los Fresnos hay un chalé con entre 12 y 18 okupas que arman jaleo y se dedican a vender droga. Cruz Barrientos Conde, de la Asociación Veciñal en Defensa do Barrio, explicó que el domingo acudieron a la zona para pedirles que se fueran «por las buenas» porque quieren un barrio tranquilo, pero la respuesta no fue muy amigable. Así que fue necesaria la presencia de la Policía Nacional para frenar el conflicto e identificar a los okupas. Este lunes, sin embargo, lograron echarlos del barrio.

Tras lo ocurrido el domingo, los vecinos convocaron, a través de las redes sociales y el WhatsApp, otra concentración «pacífica» para las cinco de la tarde de este lunes, también con presencia policial. «Es que no hay derecho. No tenemos nada en contra de ellos si es gente tranquila, pero este grupo es muy conflictivo y se dedica a vender heroína», aseguraba Barrientos, presidenta de una nueva entidad vecinal en la zona, horas antes de la manifestación. Según explicaba, en este momento no hay puntos de venta de droga en el barrio de las Flores, o por lo menos así les consta. Y que con la llegada de estos okupas han vuelto los problemas. «Nos costó mucho erradicar la venta de droga en este barrio, como para que vuelva ahora», indicaban los afectados.

Así que este lunes por la tarde, tras concentrarse ante el inmueble y después de que se marchasen los agentes de la Policía Nacional y de la Local, las protestas vecinales contra los okupas se incrementaron. De hecho, los vecinos arrancaron la puerta de la entrada principal y ejercieron tal presión que lograron echar a los allanadores. De hecho, los agentes tuvieron que regresar para escoltar la salida de los seis okupas que permanecían dentro del inmueble, que pudieron llevarse sus objetos personales en maletas y bolsas. «Drogas no», clamaban los residentes al mismo tiempo que abucheaban a los ilegales y aplaudían su traslado. El grupo fue trasladado en los furgones policiales a un zona más tranquila, donde Cruz Roja se ocupó de ellos. Ahora son los Servicios Sociales los que se encargan de ellos, especialmente de la mujer que está embarazada

«Entramos a saco y los echamos, ya estábamos hartos», reconocía poco después uno de los vecinos que participó en la recuperación del inmueble. Este martes, tras la «hazaña» de echar a los okupas, algunos residentes indicaban que llevaban tiempo avisándolos: «Fuimos a hablar con ellos varias veces, pero se salían a la calle a beber, fumar droga, con la música a tope y a hacer sus fiestas», con lo que la convivencia con ellos resultaba imposible. También los siguen acusando no solo de consumo de estupefacientes («De puertas para adentro pueden hacer lo que quieran») sino también de vender y ofrecer droga por la calle. «El sábado pararon a una niña de 13 años para preguntarle si quería caballo», indicaban.

Una vez fuera del barrio, los vecinos aseguraban a última hora de este lunes que iban a hacer guardia durante toda la noche para evitar que los okupas volviesen a entrar o que instalasen otra puerta, y hoy mismo tienen previsto tapiar el inmueble para que no vuelva a ser allanado. También llamaron al servicio municipal de limpieza viaria para que se lleven los enseres voluminosos (televisiones, colchones, medicinas, bolsas con todo tipo de objetos) que quedaron tirados en la calle, así como la limpieza de la zona, dado que está llena de cristales rotos por las trifulcas de estos días. «Se metieron donde no debían», resumía este martes una de las personas que participó en el desalojo. «Somos un barrio muy unido y defendemos a nuestros hijos y a nuestros mayores», añadía. 

«Entra y sale gente de la casa constantemente, da igual la hora y el día»

David Pujades, secretario de la plataforma vecinal del barrio de las Flores, confirmaba que la preocupación vecinal era creciente, dado que también habían aumentado en la zona los robos en el interior de vehículos y que cada vez había más conflictos por las molestias que causaban los okupas. «Entra y sale gente de la casa constantemente, da igual la hora y el día. Hemos hablado con ellos varias veces, pero no hacen caso. Y allí dentro se junta una tropa que no veas», explicaba David. Sobre las mujeres que hasta ayer vivían en el chalé abandonado, este portavoz vecinal comentaba que existía el rumor de que las obligaban a prostituirse. «Pero es algo que no hemos podido comprobar».

Robos en tendales

Cuentan también que en el chalé ponían la música a todo volumen por las noches e impedían el descanso del vecindario. También los acusan de robar la ropa que hay en los tendales. «Hay muchos pisos bajos y que tienen el tendedero hacia la calle, por lo que desaparecen prendas. Y además lo hacen sin ningún pudor, a plena luz del día y a la vista de todo el mundo», aseguran.

Los residentes en la zona confirman que el chalé okupado lleva muchos años deshabitado y que los actuales propietarios quieren venderlo por casi 150.000 euros. «¿Pero quién va a comprar un chalé lleno de okupas y en el estado en que se encuentra?», se preguntan. «Otro situado más arriba lo vendieron por unos 80.000 euros y los compradores tuvieron que arreglarlo entero», comentan. Mientras tanto, la entidad vecinal ha iniciado una recogida de firmas a través de change.org para pedir que se arregle esa vivienda ya que «su estado es deplorable», indican desde la asociación. 

Por otro lado, el PP ha denunciado «la pasividad de Inés Rey y Javier Losada con los okupas ilegales obligó a actuar a los vecinos del barrio de las Flores». Critican que la alcaldesa está centrada en fotos, y Losada, dedicado a tuitear, lo que ha hecho «que los propios vecinos del barrio de las Flores desalojasen a una veintena de okupas ilegales que alteraban la convivencia» 

Indican que este barrio se une a San Pedro de Visma, Palavea, Falperra, Os Mallos, Agra del Orzán y A Zapateira, entre otros, en sus quejas por los problemas ocasionados por okupas. «Nuestra ciudad es la más afectada de Galicia con una media de cinco denuncias al mes por okupaciones ilegales, según los datos de la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias», añaden. 

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