Los peregrinos del Camino Inglés dejan 4 millones de euros al año

Un encuentro organizado por el Colegio de Ingenieros de Caminos abordó en A Coruña la protección de las rutas jacobeas, los errores en su delimitación y el impacto de las directrices del paisaje


a coruña / la voz

De enormes errores, la mayoría ya irreversibles, en la delimitación de los Caminos a Santiago -«lo que estamos protegiendo en ocasiones no es el camino histórico», alertó el ingeniero Carlos Nárdiz-; del horizonte que se abre en las rutas jacobeas tras la aprobación de las controvertidas directrices del paisaje el 21 de febrero -«la legislación paisajística queda cerrada en Galicia», anotó Francisco Barea, director del Instituto de Estudos do Territorio-; de los nueve albergues de peregrinos que completarán la red a finales del 2021 con 79 alojamientos y 3.700 plazas; de la mejora de las entradas a Santiago, en algunos tramos muy degradadas, o de las muy aguardadas conclusiones del estudio turístico del Camino Inglés realizado por la UDC hablaron ayer en A Coruña media docena de expertos reunidos por el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Galicia, en colaboración con la Xunta y la Diputación.

Manuel Mirás, alcalde de Oroso y presidente de la Asociación de Concellos do Camiño Inglés, que agrupa a 16 de los 18 municipios por los que discurren las dos variantes de la ruta, aportó datos de calado observados por un equipo de la escuela de Turismo de la universidad coruñesa, como el impacto económico que dejaron los 16.000 peregrinos que salieron hacia Compostela de A Coruña o Ferrol en el 2019: 4 millones de euros, que suponen unos 250 euros de gasto medio por persona. Podrían ser más.

El 20 % de los peregrinos internacionales estarían dispuestos a prolongar el viaje entre 7 y 10 días, y a gastar entre 60 y 100 euros diarios. Son «visitantes de más edad, sin cargas laborales ni familiares, que representan un segmento atractivo para nuestro territorio», apuntó Mirás.

El estudio también recoge la demanda del 60 % de los municipios de paquetes turísticos dirigidos a satisfacer las inquietudes de los caminantes y aumentar el gasto por persona. Aquí se inscribe la iniciativa Red Stelar esbozada por la asociación de municipios para agrupar a establecimientos turísticos que trabajan en la mejora de la calidad del servicio con criterios de sostenibilidad, como el empleo de productos kilómetro cero y otros programas.

El perfil del visitante apunta a una mujer (el 54 %) de entre 31 y 45 años (el 42 %) que hace un desembolso diario de entre 30 y 60 euros, culmina la ruta en cinco días (el 40 %) y se mueve por motivos espirituales, de superación personal o contacto con la naturaleza. Peregrinos gallegos, muy pocos. Madrileños, valencianos, catalanes y andaluces dominan en las corredoiras, por este orden, junto con italianos, portugueses, franceses, alemanes y británicos, entre los extranjeros.

Con 800 años bajo las botas de los caminantes, la ruta inglesa fue tradicionalmente la alternativa elegida por fieles del norte y el oeste de Europa que preferían arriesgarse a una travesía por mar de 3 o 4 días que a un azaroso viaje a pie de uno o dos años para llegar ante el Apóstol. El trazado, tampoco aquí, coincide con el original. Carlos Nárdiz, coordinador de la jornada, reivindicó «fundamental entender el proceso histórico de transformación de la red» viaria para explicar por qué el trazado de cualquier Camino puede discurrir por una carretera del siglo XIX y unos metros más allá por la vía de servicio de una autovía, construida sobre la senda original. «Una barbaridad», calificó Nárdiz, que defendió la protección de todos los caminos históricos, no solo los jacobeos, y dedicó una mención especial a la Vía Nova, la calzada romana que cruzaba la provincia de Ourense para unir Braga y Astorga y 2.000 años después conserva el mayor número de miliarios de Europa. «No está protegida», alertó. 

Directrices del paisaje

El encuentro, que se cerró con una charla de Francisco Menéndez, director de la Axencia Galega de Infraestruturas, sobre mejoras sensibles de las entradas del Camino francés, portugués e inglés en Santiago (Monte do Gozo, Concheiros, Conxo, polígono del Tambre y Boisaca), reservó una intervención para desgranar el impacto de las flamantes directrices del paisaje en las rutas a Compostela. «El centro es la directriz 25 y garantiza que cualquier actuación a menos de 500 metros del Camino, sea cual sea, con cambio de uso o sin él, debe tener un estudio paisajístico que valore la cuenca visual», apuntó Barea.

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