El Ayuntamiento ofrece refugio a 34 sintecho ante el avance de la pandemia

La Voz A CORUÑA

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La alcaldesa Inés Reu visita el albergue instalado en el Palacio de los Deportes de Riazor
La alcaldesa Inés Reu visita el albergue instalado en el Palacio de los Deportes de Riazor Eduardo Pérez

El gobierno local prepara la posible apertura de un albergue como el de Riazor

19 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El gobierno local de A Coruña anunció ayer que está estudiando un refuerzo de los servicios de atención a las personas sin techo ante el aumento de las restricciones de la Xunta contra la expansión de la pandemia del covid.

Entre las medidas previstas se encuentra el alquiler de más alojamientos y la puesta en funcionamiento de un dispositivo similar al refugio para sintecho en el pabellón de Riazor, que se aplicó durante el confinamiento de marzo del año pasado. Además, los Servicios Sociales estudian la apertura de una segunda Casa de Acollida de Mulleres si se decreta el confinamiento domiciliario como ocurrió entonces.

Desde Servicios Sociales subrayaron que están garantizadas plazas para todas las personas que lo precisen, aunque el número real de usuarios se desconozca a causa de la naturaleza «nómada» de sus posibles usuarios.

En la actualidad, señalaron desde la misma concejalía, existe un dispositivo dedicado en su totalidad a las personas sin hogar que quieran cumplir con el toque de queda. Ese operativo cuenta con 34 plazas y hay reservadas dos habitaciones para posibles casos de coronavirus.

En esas instalaciones, además de dormir y asearse, los usuarios reciben alimentos, un triaje de acceso por parte del personal de la Cruz Roja, y son objeto de la labor de ayuda e intervención del personal técnico de inclusión social del Ayuntamiento.

«Vengo a buscar una cama, sin las obras me quedé en la calle»

Xosé Gago

El tan publicitado escudo social del Gobierno no ha bastado para proteger a Óscar Andrés Sánchez Vinasco, un obrero colombiano con 12 años de experiencia que hoy tendrá que dejar el piso en el que vivía con su mujer.

Nació en 1986 en Armenia, una ciudad de casi 300.000 habitantes, capital del distrito del Quindío, al este de Colombia. Llegó hace ocho meses a España con su mujer. Él tenía dos hijos y ella tres. Como en el caso de tantos emigrantes gallegos, los críos se quedaron al otro lado del charco. Ellos lo cruzaron para trabajar y enviarles dinero. Pero la pandemia ha quebrado sus planes, y han tenido que solicitar ayuda para no quedarse en la calle.

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