Homenaje a la música que nos salvó durante lo peor de la pandemia

Loreto Silvoso
loreto silvoso A CORUÑA

A CORUÑA

Luis Díaz

El fotógrafo coruñés Luis Díaz ha logrado documentar cerca de cien palcos repartidos por toda Galicia, muchos de ellos en la comarca de Betanzos y A Coruña. Lo ha hecho como un homenaje a la verbena, a esa música de concierto que dejó de sonar en directo a partir del confinamiento, y a la arquitectura sin arquitecto

18 ene 2021 . Actualizado a las 09:41 h.

Cuántos miles de pasodobles y bachatas habrán disfrutado estos palcos de la música, ahora vacíos y desolados, que nos miran interrogantes porque este año se han quedado sin la sesión vermú. Dónde va que han pasado las fiestas y ni la orquesta vino a tocar, ni la banda de gaitas la alborada a amenizar.

Cuánto extrañarán estas pequeñas construcciones, presentes en casi todo cuanta aldea hay por Galicia adelante, a la pandilla de chavales que solía sentarse, generalmente al caer la tarde, a pegar la hebra y engancharse a comer una bolsa de pipas, sin quitar el ojo a la pista de baloncesto. Por venir, no vino ni el político de turno a soltar su arenga en las elecciones. Cuántas verbenas perdidas, cuántas parejas habrán dejado de enamorarse por el patrón mientras danzaban agarrados el Cadillac Solitario.

Y ahora: el silencio, el desconchado, la pintada noventera de ETA, el techo de uralita roto, el guardamuebles, la silva que invade la belleza de un lugar que está triste y solitario, como el Cadillac de Sabino. Sin embargo, como decía recientemente Xosé Ramón Gayoso en RadioVoz, «la música nos salvó. Durante el confinamiento del covid, la música nos dio la vida», explicaba con buen tino el presentador de Luar en el programa Voces de A Coruña. Y sí. Pasó marzo y las canciones nos conectaron. Los artistas nos consolaron. Ya fuera por la ventana o por el balcón, por el streaming o por el transistor, los músicos nos entretuvieron. Ellos nunca dejaron de tocar para nosotros.