Alejandro Álvarez: «Alguien que desempeña mi trabajo puede llegar a ganar el doble en EE.UU. o la mitad en México»

Alejandro García Chouciño
A. g. chouciño A CORUÑA

A CORUÑA

Este coruñés lleva dos años recorriendo países por todo el mundo gracias a los proyectos de la empresa para la que trabaja

16 dic 2020 . Actualizado a las 13:29 h.

La primera experiencia de Alejandro Álvarez Fernández (1992) en el extranjero fue a miles de kilómetros de su hogar. Gracias a su FP superior en energías renovables en la Universidade Laboral obtuvo un trabajo relacionado con los aerogeneradores que lo llevó hasta México. Una vez terminó ese proyecto, se le presentó la opción de trabajar en diferentes estados de EE.UU., Nueva Escocia, Canadá, Francia, Portugal y Croacia. La pandemia le obligó a regresar a España, pero Álvarez ya cuenta los días para volver a recorrerse el planeta y ampliar su experiencia en el sector.

-¿Por qué decides irte a vivir fuera de España?

-La decisión estaba tomada de mucho antes de comenzar en mi trabajo. En casa, tanto mi padre como mi hermano siempre han viajado por trabajo y yo tuve ese espejo donde mirarme. Recuerdo escuchar historias de mi padre cuando se fue a trabajar a Australia en los 70 y yo soñaba con algún día poder contar historias así a mis hijos. Por su parte, mi hermano se recorrió casi toda Europa también por trabajo y siempre me traía algún regalo de los lugares donde estaba destinado. Mi primera experiencia, sin embargo, fue bastante dura. Verme en una zona tan apartada de México como es Juchitán de Zaragoza, en el Istmo de Tehuantepec... al principio me vino grande. Al poco de llegar encontré a más gallegos en el mismo proyecto y rápidamente hicimos piña. Echarme novia también ayudó. Me gustaría poder volver algún día, pasé buenos momentos echando la vista atrás. 

-¿Cómo surge la oportunidad para irte a México? 

-Fue tan sencillo como decir sí quiero. Mi empresa tiene mucho trabajo en el extranjero y yo ya había avisado de que me gustaría salir de España. Recuerdo el día que me preguntaron si quería ir a Oaxaca. Estaba tomando algo con unos amigos, sonó el teléfono y salí fuera del bar para contestar. Cuando entré de nuevo les dije a mis amigos: «Me voy a México». 

-¿En qué país te sentiste más cómodo viviendo? 

-En Estados Unidos. Concretamente en Corpus Christi, Texas. Cuando llegué a esa ciudad venía de Sioux City, en Nebraska. Aquel destino fue de los más aburridos de todos en los que estuve y de golpe me vi en una ciudad costera con buen clima, playa, sol, buen ambiente y lugares fantásticos para visitar. Fue donde estaba antes de regresar a España por la pandemia y estaba planteando quedarme a vivir allí definitivamente. Una vez más, una mujer es la «culpable» de que fuera tan feliz allí. Además, están los coches... soy un amante del motor y en EE.UU. es casi una religión. Gracias a mi trabajo he podido conducir las grandes pick up americanas y es una pasada. Ir a trabajar todos los días en una enorme camioneta con motor V8 es el paraíso para los apasionados de los coches como yo.

-¿El cambio de países fue a causa de los distintos proyectos de una misma empresa o fuiste cambiando de trabajos? 

-Sí, cuando acabé mi ciclo superior de energías renovables entré en esta empresa a hacer las prácticas y antes de acabarlas ya me ofrecieron un contrato. Esto fue en el 2016 y hasta hoy. Estoy muy contento con todo lo relativo a mi trabajo. Me considero muy afortunado y espero poder seguir acumulando experiencia muchos más años. 

-¿A qué te dedicas en la actualidad? 

-Me dedico a reparar e inspeccionar las palas de los aerogeneradores. Es un trabajo bastante peculiar, nunca pensé que acabaría haciendo algo así y aquí estamos. Para el 2021 espero poder ampliar mi experiencia con trabajos en verticales y ojalá empezar con la eólica off-shore, molinos en el mar. 

-¿Cómo ves la situación de tu sector laboral en los países por los que has pasado y cómo  la ves en España? 

-Hay una diferencia muy grande tanto para bien como para mal. Cuando llegas a un país como México te haces una idea de qué puedes encontrar. No siempre es culpa de las empresas, digamos que no hay una adecuada educación en cuanto a seguridad laboral. Por otro lado, Estados Unidos y Canadá son países dónde la seguridad y los controles son muy estrictos. Con las condiciones económicas pasa igual, alguien que desempeña mi mismo trabajo puede llegar a ganar el doble en EE.UU. o la mitad en México. No es una queja pero es un hecho. 

-¿Cómo viviste la situación del covid-19 y cómo te afectó? 

-En ese momento estaba en Texas y recuerdo hablar con mi familia a diario, ver que confinaban a mi país, mi madre es sanitaria y me contaba como se vivía todo desde el hospital... Tenía mucha preocupación y sin embargo en Texas vivíamos con total normalidad, había mucha incredulidad sobre la posibilidad de que el virus pudiese llegar hasta Corpus Christi como finalmente pasó. Mi idea era quedarme allí pero mi empresa decidió enviar a todos los españoles que estábamos en el país norteamericano de vuelta a casa. Muy a mi pesar he de decir. 

-¿Qué te aporta a nivel personal y profesional esta experiencia en el exterior?

-A nivel personal el poder conocer sitios que nunca creí que visitaría, la gente, conocer otras culturas y otros estilos de vida, y... aunque no sea educado, a nivel económico me ha cambiado la vida tanto a mí como a mi familia. Soy un apoyo para mis padres, no hago lo que hago solo por mí, quiero que a mi familia no le falte de nada y haría lo que haga falta por ello. A nivel profesional he adquirido una experiencia impagable, no solo por los cursos que me da la empresa. El mejorar mi ingles sin ir más lejos me ha ayudado mucho, antes de ir a EE.UU. tenía un nivel muy bajo y tras casi un año y medio allí he aprendido muchísimo. 

-¿Cómo se tomaron tu familia y amigos la decisión cuándo emprendiste la aventura de irte fuera de España? 

-Al principio me decían que estaba loco, que estaba actuando sin pensarlo bien y no les  falta razón, soy muy lanzado a la hora de tomar decisiones. Mi madre me llamaba casi a diario para preguntar que tal estaba, si comía bien, si estaba contento, lo típico vamos. Recuerdo cuando regrese la primera vez de México por mis vacaciones y venir mi familia al aeropuerto de Alvedro y ponernos todos a llorar. Uno no sabe lo que es la morriña de verdad hasta que estas al otro lado del charco.