Los okupas del 56 de Palavea Vella allanan otro edificio en el barrio

Los vecinos creen que el objetivo es dar cobijo a otros en el número 42 de la calle Padre Bustos «a cambio de un alquiler»


A Coruña

El problema de la okupación ilegal de todo un edificio en Palavea en vez de solucionarse, se enquista y se agrava. La última maniobra de los okupas fue allanar el domingo otro edificio. El número 42, en la plaza Padre Bustos.

Uno de ellos accedió al interior, enganchó la luz y el agua de forma ilegal «y hasta colocó una cámara de vigilancia en uno de los balcones de un piso». Creen los residentes que el dispositivo es para controlar «la llegada de la policía y de otros okupas a los que llama para que vengan al barrio a cambio de cobrarles un alquiler», contaron con miedo varios vecinos que quieren mantenerse en el anonimato «porque esta persona es muy agresiva y la puede volver a tomar con alguno de nosotros», subrayaron. En la mañana de este lunes se desplazó hasta el barrio una patrulla del 092 con la intención de que los agentes le notificaran al individuo la ilegalidad de tener este tipo de dispositivo y de la obligatoriedad de retirarla, "pero el hombre ni les hizo caso, ni les quiso abrir".

Aun así, los residentes llamaron al 091 ante este nuevo allanamiento. «Ayer el barrio estuvo acordonado desde las cinco y media de la tarde hasta más allá de las seis. por una docena de policías», contó un joven. El operativo consistió en cerrar los accesos a Palavea y patrullar a pie por la zona.

En la puerta del nuevo edificio ocupado se encontraba este individuo con una de sus hijas, «vigilando». Pero al ver llegar a las patrullas se escapó por medio del parque y de los arbustos, «pero aun así fue descubierto por los policías», cuenta un testigo,

Le pidieron su documentación para identificarlo «y el hombre, que iba sin mascarilla aún tenía más que decir que los agentes». Les contó que estaba en el edificio 42 «porque estaba cansado de que los vecinos le pusieran silicona en las puertas del 56. Además de agresivo, es un mentiroso», indicaron enfadados y con resignación varios vecinos. Y lo que más les dolió fue que los agentes «le invitaran a llamarlos cuando tuviese algún problema y le dejaron marchar, y mientras nosotros sin poder vivir tranquilos», recalcaron.

Reincidencia

El cabecilla okupa, junto con su compañera y sus tres hijos menores, así como una pareja, reside en el inmueble número 56, el portal que da a la muralla de Palavea Vella.

Hace unos días reventó la puerta del número 42, cambió la cerradura y al poco rato llegó a la zona una furgoneta con varias personas, entre ellos menores, y comenzaron a bajar del vehículo sus pertenencias y a llevarlas para el edificio.

Los vecinos se percataron de estos movimientos y llamaron a la Policía Nacional, que desplazó a la zona varías patrullas. Los agentes impidieron esta nueva ocupación, identificaron a los miembros de esta familia y les obligaron a acompañarlos a la comisaría de Lonzas.

Mientras trataban de convencer al cabecilla okupa para que abandonara el inmueble, pero en vez de atender los requerimientos de los agentes les soltó que él ya hacía mucho tiempo que vivía allí, que tenía hijos menores y las llaves del portal «y que no lo podían echar» También les espetó que las personas trasladadas a la comisaría podían quedarse allí porque tenían menores a su cargo.

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