El presidente del Clúster TIC: «Papá y mamá, la mejor decisión que puede tomar la niña es ser ingeniera informática»

Antonio Rodríguez del Corral desgrana las oportunidades del campus tecnológico y empresarial de Pedralonga a la luz de la digitalización y los fondos Next Generation UE


Se buscan informáticas. «Hay que conseguir cambiar la mala imagen de las TIC entre las adolescentes. Las necesitamos», afirma Antonio Rodríguez del Corral desde las tripas de un sector lastrado en toda Europa por la falta de titulados. A Coruña, en cabeza de vanguardia, ha empezado a moverse. Está en marcha la Cidade das TIC, incluida por la Xunta con 55 millones de euros (una minucia, de los 70.000 millones que recibirá España) en su lista de 108 aspirantes a las subvenciones Next Generation UE. Y alrededor del complejo impulsado por la UDC en la fábrica de armas —«una perita en dulce para los fondos europeos, porque cumple todo», dice rotundo el presidente del Clúster TIC— despuntan los primeros brotes verdes. Un proyecto para atraer a las niñas a las carreras tecnológicas, otro para capacitar a titulados de otras disciplinas en paro, unos cuantos puramente tecnológicos, un prometedor mandato europeo para dedicar el 20 % de las partidas a digitalización, campañas de atracción de empresas y un desiderátum con las largas puestas: «Sin desmerecer a nadie, como economía a lo mejor tenemos demasiados huevos puestos en cestas que pueden ser muy frágiles. Esta cesta es resistente», propone Rodríguez del Corral.

¿Qué interés puede mover a empresas foráneas a instalarse en Pedralonga?

—Son organizaciones que quieren salir de donde están, en Estocolmo, en Berlín, en Fráncfort o en Ámsterdam, porque ya no encuentran empleo a precio razonable. En el norte y el centro de Europa el salario de entrada en el sector TIC es más del doble que en Galicia (en Suiza son 60.000 euros, aquí, 20.000), de manera que si encuentras un sitio con buena ubicación y capacidad para captar talento, puedes tener ventajas. Estás en el mismo huso horario, no trabajas con una software factory en China o Indonesia, y si desplazas a gente, no la estás mandando al tercer mundo. Tu jefe de proyecto va a ser feliz en Galicia, es buen sitio. Aquí no tenemos paro, pero todavía hay margen por ese diferencial de salarios. Tenemos yacimientos no explotados de titulados que no son informáticos o telecos pero que con formación específica pueden venirse al sector. Matemáticos, biólogos, químicos... Estamos viendo cómo hacerlo. Y si además el proyecto que traen no es abrir una oficina y ya, sino un centro de innovación o una unidad productiva en software, que es lo que queremos atraer, salimos ganando todos. Esto ya estaba ocurriendo antes de la Ciudad de las TIC y es uno de los objetivos del clúster. Hacer evolucionar el sector hacia la exportación con más producto, más tecnología y un poquito menos de servicio.

—¿Pero Galicia tiene titulados?

—En TIC no, en cambio hay excedente en carreras sin futuro. Es un problema grave. ¿Por qué los alumnos no saben que es un sector con buenos salarios? El de entrada puede parecer bajo pero aquí la subida anual es muy fuerte, no subes al 3 %, sino al 10, 12 o 15 %.

—Porque no hay paro.

—No hay paro y a la gente que demuestra que es buena, produce y trabaja en equipo hay que subirle rápido para retenerla. El salario medio está en 40.000 euros y no tardan 25 años en llegar. La realidad es esa. Ahora el 20 % de los fondos europeos van a ir a digitalización. Cualquiera que lo vea sabe dónde se va a crear empleo. ¿Pero qué ocurre? Que los niños y sobre todo las niñas de 12, 13 y 14 años, porque a los 16 ya está todo el pescado vendido, reciben (y lo hemos comprobado con estudios) mala información sobre las TIC. Que si son frikis, que si son un rollo y que si eso no mola. Nadie les dice que es un buen trabajo, conciliable, que te permite evolucionar, el que mejor soportó el covid, que incluso le ha ido bien y con empleo de calidad. Hay que acabar ya con ese estereotipo negativo. Papá y mamá, la mejor decisión que puede tomar la niña es ser ingeniera informática. Y punto. Teníamos más matriculados en las carreras STEM hace diez años que ahora. Y cuando la curva tenía que estar creciendo por la digitalización resulta que no tenemos titulados.

—¿Dónde funciona el modelo de Pedralonga?

—En España no conozco ninguno tan grande, con tantas empresas y a la vez tanto espacio para la ciencia. Lo que suele haber es una incubadora de empresas al lado de un centro tecnológico, o al revés, un centro tecnológico en un parque empresarial grande. Puede haber centros parecidos en el País Vasco pero hay que coger el coche para ir de un lado a otro. Aquí se fomenta la circulación interior, a pie, está todo muy cerca. El más parecido que conozco está en Estocolmo, en Kista, y tiene 800 empresas grandes y pequeñas y muchos centros tecnológicos.

—¿Por qué cree que una empresa como Google elige Lisboa?

—Las grandes multinacionales tienen sus reglas, pueden decidir que a menos de 90 minutos de su sede tienen que vivir 12 millones de personas, porque estadísticamente habrá no sé cuántos jóvenes talentosos que necesita y a los que atraerá. Pero en el mundo está Google y diez grados más abajo, empresas muy interesantes. El año pasado se puso en Barcelona la software factory de Mytaxi con 150 empleos. Es nuestro proyecto ideal. No viene a competir por el negocio local, enriquece el ecosistema, puede quitarnos gente, pero no el pan. Trae nueva actividad y trae conocimiento. Y proyectos de este tipo hay miles por el mundo dando vueltas buscando dónde ubicarse.

—¿Qué les van a contar para captarlos?

—Primero que tiene los metros listos, diseñados y bonitos. La estética es importante. Que es una ubicación urbana preparada para gente joven, con sus bicis eléctricas, club social, guardería. Estas empresas piensan mucho en el paquete de beneficios que dan a los empleados. Que tienen al lado un centro de demostración y equipamientos para inteligencia artificial que pueden usar, un auditorio que no tienen que pagarlo, centros de investigación con los que desarrollar proyectos de I+D. Una facultad de Informática al lado con grado de datos y grado de videojuegos, a 60 kilómetros grado de inteligencia artificial, a una hora y cuarto escuela de Telecomunicación... Esas son las cosas que quieren oír. Y después preguntarán: ¿Y tenéis paro? No. Como en el resto de Europa.

—¿Qué oportunidades derivarán de los fondos Next Generation? ¿Son optimistas?

—La Ciudad de las TIC es el modelo perfecto de proyecto. Es una perita en dulce, lo cumple todo. Cambio de modelo productivo, atracción de empresas, talento, digitalización para las pymes. Es muy difícil que el proyecto no tenga todos los clics. Va a salir.

—55 millones dan para mucho.

—El proyecto de los 55 millones es en su mayor parte de infraestructuras. Desde el sector estamos trabajando para presentar proyectos asociados.

—¿Qué hay de la digitalización de las pymes?

—La digitalización de las pymes es otro de los objetivos de la Unión Europea, !pero es difícil! ¿Por qué no está hecho? ¿Porque no hay software? No, no está hecho porque todo es demasiado complejo para las pymes. Y es cierto que ocurre. Yo tengo una pyme tecnológica y cuando quiero digitalizar mi propia operativa me encuentro con una multiplicidad de ofertas, a veces incompatibles, que a una pequeña empresa que no tiene un gran departamento de sistemas se le hace cuesta arriba. Eso hay que facilitarlo y eso es difícil de hacer técnicamente. Y eso es parte también de nuestra propuesta. Cómo hacerlo. Aunque tengas el modelo claro, si tienes pocos recursos en tu empresa técnicamente no es fácil. Necesitamos plataformas más fáciles de usar, interoperables, que permitan conectar cosas de proveedores diferentes... Y esto a día de hoy no existe para las pymes.

«En este sector está todo el dinero del mundo. ¿Qué falta? Ideas»

«Aquí somos tan buenos como cualquiera; ahora, hay que huir de esa gente que dice que hace un app con 20.000 euros. Un app medianamente decente cuesta 250.000 o 300.000 euros. Eso para empezar. La versión cero. Y 150 tíos detrás», alerta Rodríguez del Corral.

—¿A dónde puede llegar el sector aquí?

—En el sector TIC están los mejores proyectos e inversores, el capital riesgo y las ideas a nivel mundial. Competimos con lo mejor del mundo y para competir hay que planteárselo así, entender bien dónde te pones y qué proyectos desarrollas. ¿A dónde podemos llegar? Hay varias maneras de verlo. Una. Podemos continuar haciendo lo de siempre, que es ayudar a digitalizarse a clientes de todos los sectores. Ahí la barrera no está realmente en el TIC, sino en que esos otros acierten con la idea de cómo se digitalizan, porque pueden hacerlo bien, mal o muy mal, y han gastado el dinero igual. De la misma manera que se hacen aceras que no van a ningún sitio o puertos deportivos vacíos. Dos. En el sector TIC está todo el dinero del mundo. ¿Qué falta? Ideas. Que no tienen que venir del informático a veces, sino de los empresarios. Y tres. Las compañías TIC tienen que fortalecerse y pasar a ser exportadoras en sí mismas: esa es la evolución de su papel en la economía. Por eso apostamos por empresas medianas y por traer socios internacionales. El proyecto macro en que está metida la Ciudad de las TIC es ese y para eso se hace, no para que las empresas tengan mejores oficinas.

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