La iglesia de Eirexado ignora lo que es el feísmo

La visita quedaría incompleta si desde la parte de abajo no se accede al río Grande, porque ahí se forma una pequeña cascada de gran belleza

Símbolo de los Andrade en Ponte Ferreiría
Símbolo de los Andrade en Ponte Ferreiría

a coruña

El castillo de Naraío (San Sadurniño) es uno de los cuatro que figuran en el libro A ruta dos catro castelos, publicado hace 23 años. Por suerte, fue excavado y rehabilitado de manera muy profesional, y ahora se puede disfrutar de su visita, incluyendo el interior de la torre (con cuidado con los más pequeños porque el ascenso lo exige). La visita quedaría incompleta si desde la parte de abajo no se accede al río Grande, porque ahí se forma una pequeña cascada de gran belleza.

Forgoselo

La sierra de Forgoselo ayuda a generar una sensación de encontrarse en tiempos medievales: por suerte, desde ahí no se ve el parque eólico que la mutila en su parte superior.

A partir del castillo de Naraío, tras un corto y pendiente descenso inicial, espera un dura y estrecha subida, con viviendas unifamiliares en su parte alta. Y esa pista está, por supuesto, ahora asfaltada y bien señalizada en su desvío para ir hasta Ponte Ferreiría, una obra hoy oculta por la abundante vegetación y aparentemente anodina. Pero hay algo que obliga a detenerse: un símbolo granítico de la casa de los Andrade, que indica que ese puente es uno de los siete que la tradición atribuye al espíritu constructor de Fernán Pérez de Andrade, O Bo. Y en efecto, bajando al prado ya se ve el diseño medieval, con su único arco perfilándolo.

Rectoral y cruceiro

Muy poco después se alcanza O Eirexado (43°29'9 N 8°05 W), a 3.200 metros del castillo, un pequeño conjunto de edificaciones sin interés alguno. El interés radica en su estupenda iglesia, menos sencilla de lo que parece a primera vista, con su campanario con acceso por el exterior, con su fachada en la que destaca un elemento gótico reciclado y su entorno bien cuidado. Rectoral y cruceiro ayudan a que el feísmo no se conozca por aquellos pagos.

Y ahí, en Eirexado, hay que girar a la izquierda, e inmediatamente aparece una bifurcación. Es igual coger un ramal u otro, porque se unen muy poco más allá. Va tocar ascender no con grandes pendientes, pero sí de manera constante, dejando un monte agreste con las Penas Louseiras y la Pena da Lama allá arriba, de ascenso poco menos que imposible aunque hay una pista de tierra que lleva a la parte superior. A la mano contraria va a quedar el valle, plácido, con el rego de Carboeiras allá abajo.

Así se van a pasar unas primeras casas (Nerios) y luego otro pequeño grupo de viviendas (Lourido), mientras la carretera serpentea para ganar, arriba de todo, Quintiá, un lugar agradable para detenerse y descansar. En las piernas van 7.200 metros. Quedan tan solo otros 1.400 de ascenso.

LA AVENTURA

Ascender hasta las Penas Louseiras (la pista de acceso es la primera a la izquierda después del cementerio de Naraío).

LA FOTO MÁS PERSONAL

Con el símbolo de los Andrade en Ponte Ferreiría.

EL DESAFÍO

Hacer el recorrido en bicicleta.

EL PASADO

Nerios y Lourido vivieron tiempos mejores, como lo demuestran sus hórreos.

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