El hijo de la mujer degollada en la calle de la Estrella: «Hubiéramos hecho cualquier cosa para tratar a nuestra madre»

Jonathan Del Corral asegura que Judith «dejó de tener voluntad desde el momento en que estaba con este señor»

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«Si ahora sale a la calle, ¿alguien se cree que no lo va a volver a hacer» Jonathan Del Corral, hijo de la mujer degollada por su pareja en la calle de la Estrella asegura que el acusado «es un maltratador y ha hundido a mi madre y a mi familia»

A Coruña

«Al principio nuestra relación era cordial, a pesar de cómo se conocieron y lo que le hicieron a mi padre, pero yo seguía queriendo a mi madre». Son palabras de Jonathan del Corral Martíns, uno de los hijos de Judith, que declaró que todo cambió cuando su madre se casó «con su asesino». Desde ese momento, se distanció, según su hijo, al que no le cabe ninguna duda de que su madre «y su asesino estaban ya juntos un año antes de que se divorciase de mi padre. De hecho, yo les pillé en Laredo de la mano». El deterioro de su madre, según explica, fue progresivo desde que contrajo matrimonio con Ramón. «Yo me enfado con ella porque veo el deterioro brutal y constante que está teniendo y que va a peor, ya que dejó de tener voluntad desde el momento en que empezó con este señor. No recuerdo la última vez que hablé con ella a solas, presencial o telefónicamente», expone Jonathan.

Los tres hijos de Judith indicaron que el acusado les contó que tenía un cáncer terminal y que le quedaban 6 meses de vida y por ello no podían ir a las bodas que dos de los hijos de Judith tenían programadas. Tiempo después, les comunican que su madre tiene la misma patología: «cáncer a los huesos, a todos los órganos vitales y a la piel». Algo que a Jonathan le parece sospechoso: «Yo no me lo creo, pero aún así mi respuesta es que en Pamplona hay uno de los mejores hospitales en oncología, así que les ofrecemos pagar ese tratamiento. Y la contestación automática de ellos es un rotundo no». Otro de los hijos, Francisco José del Corral, confirma la que cree que es la verdadera razón del distanciamiento con su madre: «el carácter controlador del acusado. Celoso y siempre manejando él por detrás las conversaciones».

«Tiene 55 años. Si ahora sale a la calle, ¿alguien se cree de verdad que no lo va a volver a hacer?»

Antes de entrar a la sala a declarar, Jonathan abogó por la pena de prisión permanente para el supuesto autor de la muerte de su madre. «Esta clase de gente va a seguir haciendo lo mismo. Tiene 55 años. Si ahora sale a la calle, ¿alguien se cree de verdad que no lo va a volver a hacer?», preguntó ante la posibilidad de que el tribunal considerase el caso de su madre como un suicidio asistido. «Esta persona estaría ya en la calle porque ya ha cumplido la mitad de la pena, pero no se puede soltar a este tipo de gente», afirmó rotundo. 

Por su parte, el letrado de la acusación particular, Jesús Vila Lozano, se mantuvo en la misma línea y reiteró su petición de que el acusado sea condenado a la pena de prisión permanente revisable con la circunstancia agravante de ensañamiento a víctima especialmente vulnerable. «Aquí se decide si es un asesinato o no y se parte de una confesión donde utilizan como coartada a una persona vejada, una persona especialmente vulnerable, como es una mujer con un trastorno grave, que tuvo que estar ingresada en una clínica y a la que él saca para matarla», afirmó antes de entrar a la vista.

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Durante su declaración, Jonathan mantuvo la misma postura que su tía Paula Martíns, hermana de la fallecida, argumentando que Judith estaba bajo el control de Ramón. «En la calle la traía en palmitas, pero en casa era un trato diferente. Por la calle iban abrazados y no se soltaban. En casa era ponerse a beber. Mi madre era lo único que hacía después de conocer a este señor. Solo había que abrir la nevera. Era una relación de prepotencia y superioridad. El salía solo a tomar cervezas». Los hijos de la fallecida indicaron que el deterioro de su madre fue progresivo y que tenía un carácter débil a causa de los abusos que sufrió de pequeña. «Mi madre sufrió malos tratos desde pequeña por parte de mi abuela y psicológicamente siempre fue muy débil. El cuadro depresivo empezó paulatinamente, pero cuando te machacan 24 horas y eres débil psicológicamente por tu pasado...», declaró Jonathan.

«Este señor nos ha hundido la vida dos veces»

Ninguno de los tres hermanos conocía que su madre intento suicidarse varias veces. «Una depresión no es una enfermedad terminal, sino una mala época en la vida. Este señor nos ha hundido la vida dos veces», señaló Jonathan. También fue él quien aseguró que el propio Ramón le confesó haber sido infiel a su pareja en el 2014, y que ella le había perdonado, algo que corroboraron el resto de hermanos. Javier del Corral añadió que el acusado es una persona que controlaba a su madre y que ellos hubieran hecho «cualquier cosa para que fuera tratada» de ese supuesto cáncer terminal. 

También declaró por videoconferencia la hermana de la fallecida, Paula Martíns, para explicar que a raíz de la boda con Ramón el carácter de su hermana sufrió «un bajón». También la llamó a ella para decirle que los dos tenían un cáncer terminal «incurable y sin tratamiento» y que rechazó cualquier tipo de ayuda. Dudó en su momento de la veracidad de lo que contaban porque cuando planificaron una visita a su casa Ramón pidió «tortilla para mí y cerveza para tu hermana». Y añadió que siempre compraba una botella de whisky Passport. 

Una de las hermanas de Ramón: «Yo creo que tenía ese cáncer, aunque ella no se quejaba»

Las hermanas de Ramón también estuvieron en la sala para contar su versión de los hechos. Olatz Saiz aseguró que le dio total credibilidad al deseo de Judith para suicidarse por los dolores que le producía ese supuesto cáncer terminal. De hecho, el matrimonio fue a Bilbao en junio del 2018 para «despedirse» de la familia de Ramón. «Ella estaba muy segura. No soportaba más los dolores que tenía, sobre todo de cabeza. Yo creo que tenía ese cáncer, aunque ella no se quejaba», recordó Olatz. Aunque aseguró que desconocía la depresión que padecía la fallecida. Otra hermana de Ramón, Yolanda Saiz, afirmó que cuando llegaron a Bilbao para despedirse, Judith tenía el pelo muy cortito por una supuesta quimioterapia y que se encontraba cansada. Fue entonces cuando Judith le dijo que había puesto como beneficiarios de una póliza de vida de 4.500 euros a su suegra y a Ramón. «Me pidió que cuando ella se fuera así le quedaría algo de dinero a Ramón hasta encontrar trabajo». Confirmó que la póliza ya está cobrada: «Yo pienso que antes de que se lo quede la aseguradora...». Después matizó que ese cambio de beneficiarios lo hizo un año después de la boda, en el 2015. «A mis hijos ya les he dado todo lo que les tenía que dar», le explicó Judith. 

También fue Yolanda la persona a la que Ramón llamó tras degollar a su mujer. Según su declaración, habían quedado en que cuando Judith falleciera ella iría inmediatamente a Galicia para estar con su hermano. Pero Ramón le paró los pies: «Yolanda, no tengas tanta prisa porque tengo que llamar antes a la policía». «No sé si llamó al 112 o a quien. Yo di por hecho que llamó a la policía», comentó. En su segunda conversación tras el crimen, su hermano le dijo que había una cámara de vídeo junto a una caja negra con documentación.

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