Bankia descubre la Casa do Cortés, un inmueble en la Lista Roja de Patrimonio, que vende por 414.000 euros

A CORUÑA

La entidad ha vuelto a limpiar la parcela, que estaba con gran cantidad de maleza

10 oct 2020 . Actualizado a las 14:26 h.

La Casa do Cortés, un inmueble singular situado en el lugar de Brea, en Guísamo, vuelve a poder adivinarse tras la limpieza de la finca. Sin embargo, la mata de vegetación que envuelve las ruinas de esta propiedad impide ver desde la N-VI su deterioro y le confiere un aspecto fantasmagórico. Bankia, la entidad que se hizo con la propiedad, ha ejecutado un desbroce de la maleza tras ser requeridos en varias ocasiones por el Concello de Bergondo. El concejal de Infraestructuras, Urbanismo y Medio Ambiente, Juan Fariña, había trasladado al banco las quejas de los vecinos por el estado del inmueble y conminado a ejecutar la retirada de la maleza. Bankia había sido multada en el pasado por el estado de este solar.

La entidad vende la parcela de 11.264 metros cuadrados donde se asienta el inmueble, construido entre 1900 y el 1905, por 414.207 euros, como suelo rústico no urbanizable. Desde el Concello se indica que es urbano no consolidado y al estar catalogado el inmueble debe conservarse. El edificio fue incluido, en noviembre del 2018, en la Lista Roja del Patrimonio, con la que la Asociación Hispania Nostra llama la atención sobre el deterioro de patrimonio cultural y natural debido a su estado de abandono y en peligro. Respecto a la Casa do Cortés se indica que se alerta sobre su estado por el «alto riesgo de derrumbe, erosión y pudrición por acción meteorológica y vegetal». En su día fue construida, según se indica, con un cuerpo cúbico principal de dos alturas con una gran torre, decorada con blasones familiares, y un bajo cubierta de gran pendiente. «Constaba de dos balcones, uno de ellos en madera de gran vuelo y una amplia galería que se asoma a las dependencias de la villa apoyada en una ménsula de piedra, y otro de ellos adintelado con columnas compuestas de piedra y una pequeña balaustrada», se apunta y se puntualiza que los dinteles, balaustradas, columnas y barandillas estaban ricamente trabajados en piedra, además de contar con decoraciones igualmente lujosas en azulejado azul y blanco de fina elaboración para la época.

Ya nada queda de la decoración en madera, solo se han salvado unos pocos azulejos y al no tener ya cubierta presenta numerosas vigas caídas sobre un suelo que prácticamente ha desaparecido.

En la finca también hay otra construcción, la de la casa de los guardeses, muy visitada cuando se llevan a cabo los trabajos de desbroce, porque allí continúa lo que queda de un automóvil Hudson del 48, que ha sido pasto de los vándalos.

En el borrador del PXOM se contempla urbanizar esa parcela, tanto con vivienda unifamiliar como plurifamiliar, y estudiar la posibilidad de «recuperación da antiga construción en ruinas».