Uxía Martínez, tenista en EE. UU.: «30 universidades de primera división se interesaron por mí»

Alejandro García Chouciño
A. g. chouciño A CORUÑA

A CORUÑA

Uxía Martínez en el torneo ITF Juniors, en Portugal
Uxía Martínez en el torneo ITF Juniors, en Portugal

Esta coruñesa consiguió una beca que le cubre todos los gastos deportivos y formativos en la Universidad de Oregón

08 oct 2020 . Actualizado a las 20:16 h.

Con tan solo 16 años Uxía Martínez se dio cuenta de que «el tipo de vida que quería no era compatible en España. En mi cabeza estaba estudiar en la universidad pero sin abandonar mi media de tres o cuatro horas de entrenamiento diarias, junto con los viajes a competiciones». Su pasión y entrega por el tenis hicieron que tenga en su palmarés tres Campeonatos Gallegos Absolutos. «Mis entrenadores del Real Club Tenis Coruña, en especial Iago Fernández, con el que entrené desde los ocho años, también pensó que la mejor solución era buscar otro lugar», señala Martínez. Para ello, se pusieron en contacto con la agencia AGM, la cual se encarga de buscar diferentes becas deportivas en Estados Unidos. «El trámite para acceder a una bolsa deportiva en EE.UU. no es sencillo. Recomiendo empezar con un año y medio o dos de antelación», destaca la tenista.

Me ofreció una beca completa al 100 %, es decir, con absolutamente todos los gastos cubiertos»

Una vez realizó las pruebas pertinentes y envió vídeos de ella jugando llegó una de sus partes más bonitas en el proceso: «30 universidades de primera división se interesaron por mí. Es una sensación única e irreemplazable, porque todas tienen instalaciones increíbles y te tratan como verdaderas estrellas». Después de meditar concienzudamente, se decantó por la entrenadora Courtney Nagle y la Universidad de Oregón. «Me transmitió mucha confianza y me ofreció una beca completa al 100 %, es decir, con absolutamente todos los gastos cubiertos (seguro médico, libros, material deportivo, apartamento, desplazamientos, comidas...). No lo pude rechazar».

Compaginar estudios y deporte profesional no es nada fácil. «Desde que empecé el instituto mi horario ha sido ir al colegio hasta las 14.30 horas, entrenar desde las 16.00 hasta las 19.00 horas y estudiar después por la noche. He tenido que perderme cumpleaños y reuniones familiares porque tenía que estudiar o jugar algún torneo», relata.