María Rey Vila: «El covid puede acabar con el club»

El Acuatic de natación sincronizada necesita una piscina donde poder entrenar


a coruña / la voz

Como peces fuera del agua. Así están las nadadoras del Acuatic Oleiros porque, debido a las restricciones del covid-19, no pueden entrenarse en la piscina municipal y en la Casa del Agua como hacían hasta ahora. María Rey, capitana de este club campéon, explica que el Concello «hace lo que puede para darnos una alternativa», pero teme perder la temporada si no hay solución. O algo peor. «El covid puede acabar con el club», sentencia.

-¿Cuál es la situación?

-Debido a las restricciones del covid, nos entrenamos en unas pistas polideportivas y en la playa, porque no podemos acceder a las piscinas. Solo pedimos una piscina.

-Pero no se contagia por el agua.

-En el agua clorada no hay contagio. El problema no es tanto el vaso como el vestuario. Hemos propuesto no pasar por él, que las niñas se duchen en casa.

-Y mientras, en dique seco.

-Entrenarse así es inviable. En sincronizada hay una parte de seco que es complementaria, pero, obviamente, necesitamos agua.

-Eliminadas las extraescolares de muchos colegios, actividades como esta cobran mayor relevancia.

-Efectivamente. Lo que nos transmiten los padres es la necesidad de que las niñas sigan realizando una actividad, que continúen enganchadas a un deporte, de que se socialicen y vayan retomando la normalidad.

-Por eso decidieron continuar.

-Sí. Por eso, a pesar de no tener piscina, le pedimos una alternativa al Concello y este nos ofreció las pistas polideportivas y las playas. Vamos combinando.

-El verano se acaba el martes.

-Ya, eso es lo malo, cuando empiece a llegar el frío, ¿qué? De momento, nos ha venido buen tiempo y estamos aprovechando para que naden en la playa.

-¿Dan la temporada por perdida?

-Ese temor existe. Si esto sigue así, en octubre y noviembre no podremos venir a la playa.

-¿Paralizarían el ejercicio?

-Dependerá de si las niñas quieren seguir o se acaban desmotivando. Las pistas nos las han cedido hasta que tengamos piscina. Falta la luz al final del túnel.

-¿Este año hay competición de natación sincronizada?

-Sí, la federación ya ha colocado sus competiciones oficiales y todos los clubes, absolutamente todos, están trabajando, menos nosotras. Con restricciones, pero todos tienen piscina. Nosotros, en cambio, no sabemos si hacer las licencias, si darnos de alta…

-Y eso que son uno de los grandes, un referente en la sincro.

-Sobrevivimos porque teníamos muchísimas nadadoras. Éramos 180 y se han dado de baja 70. Hay clubes que no llegan ni a 70.

-¿Volverán si hay piscina?

-Mayoritariamente. Muchas de estas niñas nos han dicho que, cuando tengamos piscina, quieren retomar los entrenamientos.

-Son un club multipremiado.

-Sí, en la categoría de base llevamos muchos años siendo campeonas gallegas; y tenemos muy buenos resultados a nivel individual y colectivo, pero ahora todos los otros clubes pueden ir a competir y, en cambio, nosotras estamos relegadas.

Un deporte en auge: Cada vez es más frecuente ver a una niña con una pinza en la nariz para hacer sincronizada. Solo en A Coruña hay cinco clubes.

Acuatic Oleiros: Con 180 nadadoras, es uno de los clubes más grandes de Galicia pero, sin piscina, se han dado de baja 70 niñas.

«Para nada es minoritario este deporte»

El Acuatic se encuentra a la deriva por falta de piscina en la que realizar los entrenamientos.

-¿Es un deporte duro?

-Requiere cualidades físicas, de natación, flexibilidad, fuerza y, sobre todo, buen oído, porque tienen que ir acompasadas con la música.

-¿La mejor parte?

-Que es un deporte de equipo y con muchos valores. Si una pierde, perdemos todas.

-Es caerse y levantarse.

-Sí, volver de una competición donde no has tenido buenos resultados y que todas se apoyen, o compartir una alegría conjunta. Es muy bonito.

-¿Cuánto tiempo aguantan bajo el agua a estas edades?

-Las mayores igual tienen figuras de 25 o 30 segundos, pero en movimiento, que el gasto de oxígeno es mayor. La capacidad pulmonar se entrena. Las pequeñas son las que peor lo llevan.

-Y lo de no llevar gafas bajo el agua, ¿cómo lo llevan?

-Pues a eso se adaptan muy bien. Suele ser más problema lo de la pinza de la nariz, que si se les cae, que si no se la saben poner, etcétera…

-Se está popularizando tanto este deporte, que ahora se ven muchas de esas pinzas por ahí, con personas haciendo volteretas en el agua.

-Sí, sí, sí. Mucha gente nos llama para apuntar a su hija y nos dice: «A mi niña le encanta hacer volteretas y bucear». Para eso este deporte es lo mejor. Y si juegas con la música y, encima, estás con tus amigas, genial.

-Menuda sensación debe de ser. ¿Así empezó usted?

-Yo tenía nueve años cuando una entrenadora me vio nadar, le gusté y me invitó a probar la sincronizada.

-Es un deporte poco visibilizado todavía.

-Sí, pero no es minoritario para nada. Este deporte lo practican cinco clubes en A Coruña y hay muchísimas niñas entrenándose en nuestra ciudad.

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