De 19 infectados a 302 en 28 días

El punto más bajo de la pandemia se logró el 12 de julio, pero desde entonces solo ha crecido. En Betanzos preocupa la llegada de jóvenes desde los municipios en los que se recortó el ocio.


A Coruña

Este domingo se cumplieron cuatro semanas exactas del punto más bajo para el coronavirus en el área sanitaria de A Coruña y Cee. El 12 de julio solo había en la zona 19 casos activos de covid-19, y el último hospitalizado había dejado el Chuac cuatro días antes.

Aunque las autoridades sanitarias llamaban a la prudencia y los expertos coincidían en que llegarían nuevas oleadas, el esfuerzo médico, los tres meses de confinamiento y el sol del verano parecían haber sometido al covid. Solo una semana antes, el 5 de julio, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, proclamaba: «Hemos derrotado al virus». 

La evolución de los casos

Rápida aceleración. Pero la situación ha cambiado desde 12 de julio. Este domingo había en el área sanitaria 302 casos activos, 15 veces más que entonces, y 14 personas permanecían hospitalizadas en el Chuac, una de ellas en cuidados intensivos. Más de la mitad de los contagios detectados en Galicia en las últimas semanas viven en A Coruña y su área. De los 58 nuevos casos activos aparecidos este domingo en Galicia, 56 residen en el área sanitaria coruñesa. 

El aumento de casos diarios ha sido casi constante desde finales de julio. El día 25 de aquel mes había 52 casos activos. Una semana más tarde, el 1 de agosto, ya se habían multiplicado por más de dos, hasta llegar a 107. Pero la expansión del virus se aceleró y una semana después, el sábado día 8 se elevaron los casos en el área a 246. Ayer volvieron a subir, hasta los mencionados 302.

Además se han vuelto a producir contagios en residencias de mayores. El sábado hubo un positivo en la Domusvi de Matogrande y ayer se confirmaron otros dos en el mismo centro. Son los primeros desde el 30 de junio. 

Medidas de la Xunta

Cierre del ocio nocturno. Los datos confirmaron el temor expresado por el conselleiro, Jesús Vázquez Almuiña, a los alcaldes de la zona el viernes, cuando la Xunta prohibió las fiestas y verbenas, limitó el aforo de la práctica totalidad de los establecimientos con presencia de público al 50 %, e impuso el cierre del ocio nocturno a partir de la una de la madrugada para intentar frenar el rápido avance de la pandemia.

 

Las medidas fueron secundadas de inmediato en A Coruña, donde se suspendieron todos los conciertos, entre ellos el festival Noroeste, que empezaba ese mismo viernes, y las actividades de ocio con más posibilidades de causar aglomeraciones juveniles. 

Consecuencias del cierre

Temor en Betanzos. Las restricciones de la Xunta fueron asumidas, no sin cierta resignación por el sector hostelero, que teme sufrir graves pérdidas económicas, pero podrían tener más consecuencias sobrevenidas. 

Vecinos de Betanzos telefonearon durante la madrugada de ayer a este periódico para denunciar la gran afluencia a la movida de esa localidad, en la que no se ha restringido el ocio nocturno.

La Policía Local betanceira aseguró que no se produjeron grandes aglomeraciones ni llegó demasiada gente de otros concellos, como afirmaron los vecinos.

Pero el Ayuntamiento brigantino, que afrontó un brote a finales de julio que se logró controlar, ya manifestó el viernes a la Xunta su preocupación por el previsible aumento de la afluencia de jóvenes de los municipios próximos (A Coruña, Arteixo, Culleredo, Oleiros y Cambre), en los que la hostelería debe echar el cierre a la una de la madrugada.

El gobierno local de Betanzos ha hecho llamamientos a la prudencia y a que se cumplan las normas de seguridad, además de movilizar a su Policía Local para que vigile las reuniones nocturnas, pero no descarta volver a trasladar su preocupación a la Xunta si el problema se agravan. 

El colectivo de riesgo

Jóvenes y asintomáticos. El temor del gobierno local de Betanzos está justificado. Sanidade teme que, como ocurrió en A Mariña, la enfermedad se expanda a través de los jóvenes, que en muchos casos presentan síntomas leves o son asintomáticos, y suelen mantener numerosos contactos, lo que complica la trazabilidad de los contagios. 

De hecho, en una carta remitida el viernes a los alcaldes, el conselleiro Almuiña les instaba a actuar de forma decidida para impedir las aglomeraciones, especialmente las de «xente nova en actividades de ocio ou botellóns», u otras actividades que dificultan la aplicación de medidas de protección contra el virus.  

Las alertas previas

Fuenlabrada y el gimnasio. Desde el fin del estado de alarma, el 21 de junio, hasta el aumento de contagios de estos días, el covid protagonizó tres grandes alertas en la zona. La primera fue el citado brote de Betanzos, que tuvo dos focos y se pudo controlar tras aislar a 59 personas. 

El segundo fue el caso Fuenlabrada. El equipo madrileño llegó a A Coruña el 20 de julio para jugar contra el Deportivo, a pesar de que ya se habían detectado varios positivos en su plantilla. El equipo llegó a tener 28 contagiados, la mayoría de ellos confinados en el hotel Finisterre.

El tercero es el brote relacionado con el entorno de un gimnasio de Meicende, que fue detectado a finales de julio. Sanidade practicó el sábado 520 pruebas PCR para combatir su expansión, y los positivos llevan varios días estabilizados en 58, pero subrayó que los servicios médicos deben continuar trabajando con medidas preventivas «ante a posibilidade de novos contaxios».

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jorge casanova
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