El okupa de A Zapateira: «Si no me dan lo que les pido, no me voy»

Disfruta de 600 metros cuadrados de mansión, mil de finca y una piscina para él solo

Vista de la mansión okupada
Vista de la mansión okupada

a coruña / la voz

El día que David llegó a la mansión de la calle Aguaceiros, en A Zapateira, lo hizo acompañado de su esposa y sus cuatro hijos de corta edad. Fue en mayo, cuando el país atravesaba lo peor de la pandemia. La exclusiva propiedad estaba en manos de una entidad financiera y se ofrecía en varios portales inmobiliarios por 750.000 euros. Sin pagar un céntimo, la hicieron suya. Cuando las autoridades y el banco supieron que por las buenas no se irían, se inició el proceso judicial, una causa que todo el mundo sabe que se puede prolongar durante años. Pero como había niños, la Xunta actuó. Benestar acudió al lugar y ofreció a la mujer y a los menores un centro donde vivir. Aceptaron y el hombre se quedó solo en una casa de 610 metros cuadrados construidos y un jardín de 1.184 con piscina.

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