m. v.
a Coruña / la voz

Pasaban apenas unos minutos de las siete y media de la tarde de ayer cuando saltaron todas las alarmas y una intensa columna de humo comenzó a verse desde casi toda la ciudad. El origen, un incendio en un edificio abandonado y deshabitado en el número 4 de la travesía de San Andrés, en pleno casco histórico. Afortunadamente no había ninguna persona en el interior en el momento del incidente.

Ante la dimensión de las llamas y la localización del inmueble, situado entre otros edificios con estructura de madera y de alto valor patrimonial, los bomberos enviaron al lugar del suceso cinco dotaciones que reforzaron con un camión escalera, para desescombrar y facilitar las tareas de extinción de las llamas, que se complicaron y alargaron hasta bien entrada la noche a causa de los materiales y de la situación de abandono del edificio. En total se usaron casi 36.000 litros de agua.

«Estaba con mis amigos tomando un café justo al lado y empezó a oler. Pensamos que no era nada, pero de golpe vimos todo el humo», señaló una de las personas que alertó a los bomberos. «Era imposible respirar de todo el humo que había», añadió. Lejos de hacer que los viandantes evitaran esa zona, muchos optaron por quedarse en la calle para inmortalizar con sus móviles las labores de extinción, que obligaron a cortar el tráfico en San Andrés, desde Santa Catalina a Rúa Nova. Además, uno de los edificios colindantes fue desalojado por precaución durante unas horas.

Los bomberos trabajaron hasta bien entrada la noche desde la calle y desde los tejados más próximos al edificio incendiado, cuyo interior quedó totalmente calcinado. Durante la madrugada mantuvieron un retén en el lugar para evitar que las llamas se reiniciasen. Desde el parque de A Grela indican que cuando llegaron «el fuego estaba muy avanzado en la planta baja» lo que impidió que se actuaran desde otras plantas y les obligó a utilizar cubiertas de otros edificios colindantes. A primera hora de este sábado los bomberos regresaron hasta el lugar para revisar el estado de la estructura del inmueble y si hay algún foco activo.

El edificio del número 4 la travesía de San Andrés es anterior a 1960 y está catalogado dentro del plan especial de protección del casco histórico (Pepri). El documento le otorga protección estructural y, dentro de las cinco categorías en las que clasifica los inmuebles de la zona monumental, le otorga la de «significación arquitectónica ambiental».

Esa calificación se aplica, de acuerdo al citado plan, a «aqueles edificios de valor arquitectónico que sen presentar unhas características singulares por si mesmos responden á coherencia arquitectónica, tipolóxica e ambiental do conxunto. Deben conservar os seus elementos e características fundamentais».

El plan limita las actividades y reformas que se pueden desarrollar en los edificios del casco histórico, con el fin de conservar sus elementos específicos y el ambiente de la zona, pero no ha logrado salvar a muchos de ellos del abandono o de los incendios.

Es el cuarto fuego en un inmueble deshabitado desde enero a pesar del confinamiento

El incendio de ayer en travesía de San Andrés es el cuarto de importancia que se produce en un edificio deshabitado de la ciudad desde enero, a pesar de que apenas se registraron sucesos durante el período de confinamiento.

El incidente más grave ocurrió el pasado 26 de enero, cuando estalló un incendio en un inmueble abandonado de la calle Monforte, el número 8, situado justo delante de los Nuevos Juzgados.

El edificio había sido ocupado. Tenía un expediente por deficiencias abierto desde el 2012 y una orden de desalojo por riesgo de incendio emitida en el 2014. Pero ardió igualmente. El Ayuntamiento obligó a la promotora a sellar el edificio, que llevaba unos 15 años abandonado según los vecinos, mientras se tramitaba la declaración de ruina.

Unos días más tarde, en la primera semana de febrero, ardió un bajo en la calle Justicia. El fuego empezó por accidente, explicaron desde el Colegio de Administradores de Fincas de Galicia, cuando el antiguo propietario del negocio intentó cocinar en su interior -aunque no hay cocina-. Había accedido al interior unos días antes, a pesar de que estaba cerrado con candado.

Durante el confinamiento no trascendieron sucesos similares, pero el 9 de junio, pasadas las limitaciones del estado de alarma, se produjo otro fuego en una casa deshabitada de San Pedro de Visma. Según se supo entonces, la vivienda unifamiliar, de dos plantas, había estado okupada hasta unas semanas antes. El propietario sospechaba que el fuego había sido intencionado, y los bomberos confirmaron que se inició en varios focos.

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Otro incendio confirma el deterioro del casco histórico de la ciudad