Humberto Cruzado: «Entrar en un domo geodésico produce una sensación mágica»

Alejandro García Chouciño
alejandro G. chouciño LA VOZ / A CORUÑA

A CORUÑA

Este coruñés y sus dos socias impulsan el ecoturismo en Huesca

13 jul 2020 . Actualizado a las 10:26 h.

«Estudiamos distintas posibilidades y finalmente este proyecto de hacer unos domos geodésicos fue algo en lo que todos los que formamos parte del Mirador de Pideago estuvimos de acuerdo», confiesa Humberto Cruzado Beitia (1975). Este coruñés decidió emprender, junto a su hermana Estíbaliz Cruzado y Begoña Beitia, con una idea sostenible con el medio ambiente en la localidad de Bolea, en Huesca. «Los tres gozamos de un alto sentimiento ecologista y para nosotros era un requisito fundamental a la hora de idear el proyecto», indica Humberto. Se trata de una idea arriesgada, ya que «la gente tiende a pensar que eso resta comodidad», comenta y añade que «supone una inversión diferente para adaptarlo a que sea completamente sostenible».

«Es una zona tranquila, cercana a Huesca, Zaragoza y el Pirineo, a lo que había que sumarle la falta de oferta de este tipo de viviendas»

Por el momento ya disponen de un domo geodésico de madera operativo y el segundo se abrirá próximamente. Humberto explica que eligieron esta zona de Bolea para estas casas rurales porque «es una zona tranquila, cercana a Huesca, Zaragoza y el Pirineo, a lo que había que sumarle la falta de oferta de este tipo de viviendas. El paisaje montañoso es muy diferente al de otros territorios de España, lo que lo convierte en un paraíso para los amantes de la escalada y un lugar perfecto para los que buscan tranquilidad o unas vacaciones diferentes». Además, ya se habían asentado en el lugar hace varios años por motivos laborales.

Su particularidad frente al tradicional turismo rural se basa en que su concepto «es ofrecer una experiencia diferente al hacerlo en una construcción geodésica y ecosostenible situada en un terreno rústico alejado del núcleo urbano. Entrar en un domo produce una sensación mágica. Lo hemos diseñado para que los visitantes puedan gozar de una vista de 360 grados al cielo y poder apreciar el firmamento desde el interior». Por otro lado, Humberto añade que lo han acondicionado «para que no tengan que renunciar a ningún tipo de comodidad y puedan tener una experiencia distinta y muy agradable».

La crisis sanitaria les obligó a estrenarse de una forma diferente. «Son muchas las personas que han decidido reservar buscando esa tranquilidad o aislamiento lejos de aglomeraciones turísticas y que optan por un entorno natural lo más aislado. Buscan privacidad a la vez que disfrutan de ese momento de ocio tan esperado sin tener que preocuparse en exceso». En cuanto a esa oferta de actividades, los que acudan hasta este domo podrán visitar la Colegiata de Santa María, en Bolea, y a 20 minutos se encuentra el Castillo de Loarre. «También hay una gran variedad de actividades como parapente, barranquismo o escalada, así como una multitud de rutas de senderismo con distintos niveles», resalta.