El cierre de la central de Meirama deja en el aire el futuro de la Medusa

La desaparición del tráfico de carbón deja al Puerto sin un millón de euros de beneficios


a coruña / la voz

El cierre de la central térmica de Meirama (Cerceda) hace una semana supuso un nuevo varapalo para la industria de la provincia y con consecuencias directas para la ciudad, en concreto para la zona portuaria. La desaparición del tráfico de carbón en los muelles de A Coruña hacia la planta hace que el futuro de la Medusa, construida para acabar con las partículas en suspensión derivadas de las descargas del mineral, quede en el aire.

La extinta Fenosa es quien se encargó de financiar con cerca de 20 millones de euros esta estructura ubicada en el muelle del Centenario y que, tras cuatro años de obras, entró en funcionamiento en el 2007 para convertirse en uno de los elementos más reconocibles del puerto coruñés.

Trece años después de su puesta en marcha y ya sin carbón que almacenar para posteriormente llevarlo a Meirama, la Medusa, que tiene una gran cúpula de 116 metros de diámetro y casi 40 de altura con una estructura de acero, no alberga mercancías en la actualidad, informan desde Naturgy, que es quien tiene una concesión cuyo «plazo de vigencia todavía tiene unos años por delante», detallan fuentes de la compañía energética.

Sobre el futuro de esta estructura, desde la empresa aseguran que están «en contacto» con la Autoridad Portuaria pero explican que «todavía no se tomó una decisión al respecto». Así, no hay muchos detalles acerca de si este espacio continuará teniendo un uso industrial o se le buscará una segunda vida después de finalizar su etapa del carbón.

En su interior caben 12.000 toneladas de mercancía y cuenta con 560 metros de cinta transportadora, de los que una parte se emplean en la actualidad para el transporte de cereales tras un acuerdo entre Naturgy y una empresa estibadora que opera en el puerto. 

Millón y medio de toneladas

El fin de las descargas de carbón para llevarlas a Meirama afectará directamente al Puerto, que ve cómo se queda sin uno de sus tráficos más destacados. De hecho, en los últimos ejercicios suponía alrededor de un 8 % del total de la actividad en los muelles de la ciudad y movía en algunas ocasiones hasta un millón y medio de toneladas al año.

Esto ocurría cuando la descarga de este mineral tenía un flujo normal, algo que sucedió hasta el 2018. Mientras, la tendencia cambió el año pasado, cuando llegaron al Centenario dos barcos con 158.000 toneladas de carbón, concretamente en enero, y que fueron los últimos que descargaron en el puerto para que el mineral fuese transportado en tren a la central de Meirama.

Ahora, el coque que maneja Repsol en las instalaciones de punta Langosteira es el último vestigio del carbón en terrenos portuarios. Fuentes del Puerto explican que, pese a la pérdida de este tráfico, se está «en contacto con potenciales clientes e inversores para buscar nuevos negocios».

Sin embargo, por ahora lo único cierto es que el cierre de Meirama y el fin de las descargas de carbón en el Centenario conllevarán un importante recorte en los beneficios de la Autoridad Portuaria que ya se hizo evidente en las cuentas del pasado ejercicio, en el que las ganancias del ente fueron de 1,05 millones de euros, que contrastan con los 2,2 millones que había registrado un año antes.

A falta de conocer los registros de facturación correspondientes al año pasado, el Puerto había experimentado en los ejercicios previos sendos récords en el 2017 y el 2018, con 30,3 y 31,7 millones de euros respectivamente, en lo que fueron las dos primeras ocasiones en la que superó la barrera de los 30 millones, un hito que ahora se ve amenazado por la desaparición del tráfico de carbón, entre otros.

La incertidumbre sobre la antigua planta de Alcoa reduce la descarga de alúmina

El cierre de la central térmica de Meirama (Cerceda) no es el único problema en el sector industrial que tiene consecuencias directas para el Puerto de A Coruña. Así, la incertidumbre que existe sobre el futuro de la planta de Alu Ibérica, antigua Alcoa, también está teniendo efectos negativos para las instalaciones portuarias.

Hace dos años, en el 2018, pasaron por los muelles de la ciudad 116.000 toneladas de alúmina, un componente que es utilizado principalmente como materia prima básica para la producción de aluminio en las instalaciones de A Grela.

Sin embargo, el año pasado apenas fueron 8.000 las toneladas descargadas en A Coruña y en los seis primeros meses de este ejercicio el contador está a cero.

Así, lejos queda la media de 125.000 toneladas que descargaban unos 37 mercantes cada ejercicio en los muelles coruñeses, un negocio que suponía para la Autoridad Portuaria una facturación cercana al medio millón de euros cada ejercicio. 

Descenso

La desaparición de esta fuente de ingresos se une a los que generaba para el Puerto la descarga de carbón a través de Naturgy, por lo que las pérdidas entre ambas podrían sumar una cantidad cercana a 1,5 millones de euros, situación que ya quedó reflejada en las cuentas anuales portuarias del 2019 con la reducción de beneficios.

A esto todavía habría que añadirle el dinero que dejarían de facturar prácticos, amarradores y remolcadores, quienes desarrollan diversos trabajos cuando llegan los barcos para descargar en los muelles.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
5 votos
Comentarios

El cierre de la central de Meirama deja en el aire el futuro de la Medusa